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La Comunitat Valenciana lideró la compraventa de viviendas por cada mil habitantes en el cuatro trimestre de 2015

  • ValencianoAlicante encabeza la clasificación anual por provincias, mientras Valencia aparece quinta en número total de operaciones
  • Durante el último trimestre, la región valenciana fue tercera en ejecuciones hipotecarias y daciones en pago

Con 12.197 operaciones registradas, la Comunitat Valenciana lideró en el último trimestre de 2015 la clasificación autonómica de compraventa de viviendas en relación a su población. Las 10’37 operaciones por cada mil habitantes registradas contrastan con la media nacional, situada en 7,65 (84.031).

En el último trimestre del año, solo Andalucía y Cataluña superaron a la Comunitat Valenciana en números totales. De las 12.197 compraventas, 10.376 correspondieron a vivienda usada y 1.821 a vivienda nueva, en línea con la tendencia predominante en el resto del territorio español.

Según datos facilitados esta mañana por el Colegio de Registradores de la Propiedad, Alicante ocupó la tercera posición del ranking provincial con 6.415 operaciones, mientras Valencia aparece quinta (4.492) y Castellón presentó 1.290 operaciones.

Balance anual positivo

Si tomamos como referencia el acumulado de todo 2015, Alicante es la primera provincia en compraventa de viviendas por cada mil habitantes (14,48), con un total de 26.863. Valencia registró 18.938 operaciones y Castellón 5.659. En España las compraventas totales ascendieron a 354.538, lo que significa un 11’7% de incremento respecto a 2014. El balance anual fue positivo en catorce comunidades autónomas, entre ellas la valenciana, con un 9’94% de incremento respecto al ejercicio anterior.

Características del crédito

El importe medio del crédito en la Comunitat Valenciana durante el cuatro trimestre quedó situado en 81.291 euros (tercera autonomía por la cola), ligeramente por debajo de la media nacional, cifrada en 110.985 euros.

Si atendemos al importe medio por metro cuadrado, este se situó en 1.129 euros en España (+0,9% respecto al tercer trimestre), por 817 euros en la Comunitat Valenciana. En este sentido, la valenciana termina 2015 en la cuarta posición por la cola de endeudamiento hipotecario, con 801 euros por metro cuadrado.

La duración media de los créditos constituidos durante el cuatro trimestre de 2015 asciende a 260 meses en el caso de la Comunitat Valenciana (21 años y 8 meses), y a 271 meses (22 años y 7 meses) en el conjunto de España. Por último, la cuota hipotecaria mensual media de los valencianos durante este periodo fue de 407 euros, por debajo de los 536 euros que marca la media nacional.

Tercera en ejecuciones y daciones

Con 2.285 ejecuciones de hipotecas inscritas durante los últimos tres meses de 2015, la región valenciana ocupa la tercera posición del ranking autonómico, cediendo la segunda posición que ocupaba durante el tercer trimestre a Cataluña. En España las ejecuciones ascendieron a 14.179, lo que conlleva un incremento de casi un 24% respecto a las cifras del tercer trimestre.

En número de daciones en pago, la región valenciana ocupa también el tercer lugar (456), con un incremento casi imperceptible respecto a lo registrado en el tercer trimestre. En España las daciones ascendieron a 2.227 (-21%), de las que un 86’4% afectaron a ciudadanos nacionales y un 13’6% a ciudadanos extranjeros.

Sube el precio de la vivienda

El precio de la vivienda subió un 0,94% en España durante el último trimestre de 2015, acumulando ya un incremento del 6,65% en el último año.

Informe completo: http://www.registradores.org/portal-estadistico-registral/estadisticas-de-propiedad/estadistica-registral-inmobiliaria/

La recuperación

La mejora progresiva de la percepción que muchos empresarios empezamos a tener sobre la coyuntura económica y ese mayor nivel de confianza en el futuro, se está viendo confirmada por sucesivos estudios y análisis publicados en estos días, especialmente el II Barómetro de la Empresa Familiar desarrollado por KPMG en colaboración con el Instituto de la Empresa Familiar, que constata el aumento muy significativo de la confianza y las expectativas de los propietarios y directivos de las empresas familiares españolas en los últimos seis meses,  y que se plasma en un aumento de la facturación, mejora en la contratación, mayor facilidad de acceso al crédito o apertura a mercados exteriores.

El informe sobre el Sector Inmobiliario en España, desarrollado por el Instituto de Estudios Económicos incide en la misma expectativa: confirma un aumento de las ventas de viviendas en nuestro país, aumento que prevé que se mantendrá en los próximos dos años lo que reducirá considerablemente el stock actual de viviendas y propiciará un aumento progresivo de los precios desde una cierta estabilidad actual. Este aumento en la venta de viviendas, que en nuestra zona aún se produce en gran medida a clientes extranjeros, se verá reforzado en la medida que se vaya liberando crédito bancario también para compra de viviendas por particulares, lo que está otra vez asociado a la mejora de las condiciones laborales en nuestro país, que no podemos olvidar que el mejor plan de vivienda que se puede poner en marcha es un buen plan de empleo.

Y finalmente, los datos de evolución del empleo en Junio, publicados recientemente vuelven a avalar esa confianza creciente, con el aumento considerable de nuevos cotizantes a la seguridad social por 5º mes consecutivo.

Y aunque no es suficiente (nunca lo es) y no podemos despistarnos en ningún momento, parece que empezamos a remontar una pared que ha tenido bloqueado al país durante siete años.

Tesis mantenida en el artículo que publiqué en Abc el pasado 4.07, que puedes leer completo aquí

El futuro del sector inmobiliario. De burbujas y otras consideraciones (2)

En el último post terminaba apuntando la necesidad de creer en el sector inmobiliario como uno de los motores necesarios para la recuperación, pero tal como indicaba entonces, no se trata de una apuesta ciega ni ilimitada. Hablo de una apuesta profesional, consciente, soporte de una estrategia clara de impulso a nuestro tejido productivo y a los sectores tanto tradicionales en esta zona como emergentes vinculados a la sostenibilidad y a la tecnología.

No es la piedra filosofal pero se parece mucho en tanto que puede y debe ser motor de arrastre de sectores tan variados e importantes como el turismo, tanto residencial como vacacional; o el cerámico, el mueble, el electrodoméstico, el tecnológico, el sector del reciclaje, los servicios de todo tipo, ….

Se trata, por tanto, del sector que mejor puede tirar del empleo a corto y medio plazo, a la vez que es capaz de impulsar un crecimiento industrial complementario en sus inicios que poco a poco vaya consolidando un modelo industrial cada día menos dependiente y, por tanto, más inmune a nuevas crisis que sin duda se seguirán produciendo.

Pero como decía es necesario abordarlo con profesionalidad, con proyectos sostenibles, respetuosos con el entorno –cuidar una de nuestras mayores ventajas competitivas, el entorno, es no solo obligado, sino también inteligente si queremos que esa ventaja persista en el tiempo-, orientados al cliente en todos sus segmentos y en todas sus expectativas, y por supuesto orientados también a resultados –que están en la base de la sostenibilidad de cualquier empresa-, pero no exclusivamente a corto plazo –que sin duda es necesario para sobrevivir pero, sobre todo, para apuntalar el éxito a largo-.

En este punto creo que merece la pena hacer dos comentarios: uno sobre la internacionalización de nuestra actividad empresarial, y otro sobre la identificación correcta de nuestros clientes objetivos, tanto para las nuevas construcciones como para los inmuebles en stock fruto del crecimiento un tanto desordenado que comentaba en el post anterior.

Respecto a la internacionalización, parece claro que en este mundo global las empresas debemos adoptar igualmente una visión global, aprovechando las ventajas de la internacionalización y tratando de minimizar los riesgos que también incorpora.

En prácticamente todos los sectores, y también en el inmobiliario, abrir nuestra mente al mundo es imprescindible para competir, aún cuando por nuestro tamaño o por la orientación de nuestra actividad, el ámbito de actuación que pretendamos sea mucho más próximo.

Pero es que vivimos en la era de la información, que constituye un input básico en el proceso de producción de cualquier empresa: necesitamos información de clientes, de proveedores, de competidores, de precios, de necesidades y expectativas, de impactos legislativos, de mercados, de procesos, de sector, … y en este punto y en este sector las asociaciones empresariales y especialmente las administraciones tienen mucho que aportar desde un planteamiento integrado de acción: asesorar a las empresas del sector inmobiliario sobre países, tipos de clientes; necesidades y expectativas; diseño, realización y acompañamiento en misiones comerciales, … se pueden hacer muchas cosas interesantes para el sector pero, como decía, desde planteamientos integrados, buscando sinergias entre todos los actores (ICEX, IVEX, Embajadas, Asociaciones Empresariales, Cámaras de Comercio, etc.) y no con guerras de guerrillas como ha ocurrido con frecuencia.

Y también desde la potenciación de la marca España como una marca de confianza, recuperando una imagen exterior que en los últimos tiempos ha caído de forma relevante asociada a la crisis económica, a escándalos de corrupción y a algunas actuaciones en el sector poco consistentes con esa imagen de calidad y diferenciación que deberíamos transmitir, que nuestra posición de futuro no puede ser la de costes bajos, punto en el que tenemos muy complicado competir en el corto y medio plazo con otros países emergentes que están trabajando bien ese tema, pero a los que superamos en experiencia, entorno y servicio, que es necesario poner en valor.

Y así, nos planteamos identificar al cliente al que queremos dirigirnos con un producto especialmente diseñado para atender y superar cuando sea posible sus expectativas. En sus países de origen (hay ejemplos magníficos de empresas de nuestro entorno próximo con proyectos y realidades en obra pública y construcción privada en países del norte de África, en los Emiratos, o en Sudamérica -Brasil, México, etc.-), o en nuestro territorio en los conceptos de turismo residencial o vacacional (y también aquí tenemos muy buenos ejemplos).

Pero no debemos confundirnos. En este tiempo, con clientes cada día más exigentes, la internacionalización no es solo una cuestión de decisión puntual; tiene que obedecer a un planteamiento estratégico del que no pueden esperarse resultados inmediatos. En esta como en ninguna otra estrategia, el éxito sostenido llega tras una siembra amplia, constante, focalizada, de la mano de expertos que hubieran hecho el recorrido con antelación o que conozcan perfectamente el destino (del cliente o de la urbanización, que seguimos hablando de internacionalización “aquí” –turismo internacional residencial y vacacional- y “allí” –construcción en otros países, especialmente emergentes- a los que podemos aportar tecnología, conocimiento, capacidad, know how, … negocio-).

Y salir, como decía, acompañados por expertos y con empresas complementarias en sectores o ubicaciones con focalización similar.

Un error frecuente es el de tratar de recolocar en el exterior excedentes construidos en nuestra zona con criterio exclusivo de sol y playa para un turismo masivo propio de la etapa anterior, a público extranjero poco exigente. Esa es una dinámica que el mercado ha reiterado que no funciona e insistir en ella solo puede atentar frontalmente contra esa imagen de calidad y diferenciación que entendemos que es la solución por la que debería apostar el sector inmobiliario.

Pero ese stock hay que liquidarlo porque actúa como un freno sobre todo el sector que dificulta abordar proyectos nuevos, fundamentalmente por la expectativa en muchas ocasiones irracional de bajadas constantes de precios. Y hay pocas alternativas salvo en subasta o por precio, pero con rapidez, o si las empresas tienen colchón suficiente, manteniendo precios y esperando tiempos mejores (lo que no será fácil, salvo en casos puntuales, ya que los nuevos proyectos probablemente partirán de costes más reducidos y con una orientación más clara a cada segmento objetivo de clientes). La labor de la Sareb, aún poco definida, debería aportar luz a la solución de este problema que incide negativamente sobre todo el sector.

En definitiva, nuestro futuro a corto y medio plazo pasa, entiendo, por la reactivación del sector inmobiliario en tanto que motor aún irreemplazable de la actividad económica de nuestro país, sin llegar al nivel de dependencia que tuvo en los últimos 20 años para ir dando paso poco a poco a otros sectores industriales que complementen de manera sólida esta actividad, pero con planteamientos diferenciados, adaptados a cada tipo de clientes objetivo –local, nacional, internacional, y dentro de cada grupo, diferenciando por segmentos tanto de renta como de expectativas, de manera que seamos capaces de ofrecer una experiencia diferente, única y mejor a esos clientes a los que nos dirigimos-; en colaboración; con profesionalidad; con empresarios conocedores, conscientes y convencidos de la utilidad económica y social de su actividad; con visión de largo plazo. Como sabemos hacerlo si nos lo proponemos.