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El valor social de la empresa

El valor para el propietario es fundamental para el futuro de la empresa; en otro caso, no habría accionistas dispuestos a invertir, lo que abocaría al cierre.

Pero ese no puede ser el único objetivo. El éxito de una empresa se fundamenta en su capacidad para aportar valor a todos sus grupos de interés, entre los que, además de los accionistas, destacan especialmente los clientes, los empleados y el entorno social.

La responsabilidad de la empresa es, en primer lugar, económica, pero también medioambiental y social, máxime desde que la conciencia ciudadana considera a las empresas como pilar fundamental de nuestro sistema, otorgando rango estratégico a la Responsabilidad Social Empresarial, conjunto de actividades y programas que fijan la empresa en la esencia del entorno en que se desarrolla.

Quiero centrarme en un aspecto probablemente parcial, pero muy importante en ese desarrollo de la responsabilidad empresarial: el compromiso con los colectivos menos favorecidos de la sociedad.

Esta debería ser una prioridad de todos los agentes sociales: trabajar para evitar cualquier vía de exclusión que pudiera darse en la sociedad actual. Es, por tanto, también una prioridad de las empresas, tanto en su actividad ordinaria (políticas de empleo que discriminen positivamente a esos colectivos), como mediante su apoyo a entidades especializadas en recuperación de la autoestima e independencia de esas personas y esos colectivos excluidos o en vías de exclusión.

En el Círculo tenemos un ejemplo magnífico de Asociación-Empresa que encarna como ninguna otra ese compromiso. Es APSA, cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual de la provincia de Alicante, ofreciéndoles el mayor apoyo posible a lo largo de todo su ciclo vital, con una labor imprescindible en nuestra provincia, en un esfuerzo solidario que trasciende mucho al hecho económico, pero que también necesita recursos para continuar desarrollando su labor.

Apoyar desde las empresas la gran labor de APSA, tanto con trabajos para su Centro Especial de Empleo –Limencop-, como patrocinando alguno de sus múltiples programas de inserción, es una muestra de su compromiso, que repercute, además, en el clima laboral al favorecer el orgullo de los empleados de pertenencia a una empresa socialmente responsable y, por supuesto, en la confianza de los clientes que ven como su proveedor apoya la solución de importantes problemas sociales.

La RSC en tiempos de crisis

En los últimos tiempos, con la crisis persistente y las dificultades para encontrar caminos que conduzcan a una situación más despejada para la actividad empresarial, algunas voces han comenzado a poner en duda la utilidad de la Responsabilidad Social Corporativa (Responsabilidad Social Empresarial, en terminología equivalente) más allá de una mera actividad cosmética de difícil encaje en tiempos de crisis.

Con la única intención de aportar la posición del Círculo, recogida en nuestra misión y objetivos, y consecuencia del debate interno y fijación de la orientación de nuestra actuación quisiera aportar que lejos de esa visión cortoplacista de la RSC, nuestra opinión es que la Responsabilidad Social es algo implícito en el propio concepto de empresa, y siendo un elemento estratégico de cualquier compañía, afecta tanto al largo como al corto plazo de la empresa.

Y esto tanto en época de bonanza como en tiempos de crisis. Yo diría, incluso, que su integración en los programas, objetivos, actividades y actitudes de la empresa es mucho más importante en tiempos de crisis.

Porque la Responsabilidad Social Empresarial no es otra cosa que la plasmación del compromiso de la empresa con la sociedad, con todos y cada uno de los grupos de interés (stakeholders) de la compañía: consiste, en definitiva, en aplicar la ética en los negocios a las relaciones con todos esos grupos de interés: empleados, clientes, proveedores, accionistas, administraciones, entorno social y natural, …, participando activamente en el desarrollo armónico y sostenible de la sociedad.

Ese objetivo de contribuir activamente al desarrollo social es, sin duda, de largo plazo pero tiene implicaciones a corto muy importantes porque, como sabemos bien, no hay largo sin corto. Si queremos ser interlocutores sociales apreciados dentro de 10, 20, 30 años, tendremos que serlo este año, y el próximo, y el siguiente, …

Esa focalización, por tanto, en el crecimiento conjunto nunca puede ser un tema “para más adelante”. Es un asunto para hoy, mucho más, como decía, en tiempos de crisis.

No se trata de inventar grandes programas, sino de hacer bien lo que tenemos que hacer tratando de buscar la satisfacción de todos nuestros interlocutores, compatible con nuestro propio crecimiento (si todos a nuestro alrededor están satisfechos con nuestra labor pero nosotros no avanzamos, pronto dejarán de estarlo porque desapareceremos).

Se trata de buscar entre todas las alternativas la más útil desde el planteamiento comentado de valor compartido; cumpliendo la ley, por supuesto, pero tratando de ir un poco más allá al incorporar el valor social a todos nuestras decisiones empresariales.

Un buen punto de reflexión en este tiempo es nuestro compromiso, en tanto que empresarios, con el empleo, auténtico problema de nuestro país, consecuencia y seguramente más origen de todos nuestros problemas económicos.

¿Cómo podemos abordarlo desde este planteamiento de Responsabilidad Social que estoy comentando?. Es cierto que aún estamos en recesión, que el consumo interno no reacciona, que no es fácil reducir los costes de estructura de nuestras empresas para poder continuar nuestra labor, y es verdad que en determinadas condiciones la legislación permite, mediante expedientes de regulación de empleo, reducir las plantillas de las empresas en condiciones menos gravosas para el empresario, pero … ¿es esta la mejor de las soluciones?.

En ocasiones, cuando el problema es realmente estructural, no hay alternativas viables; pero en otras muchas, esta es una solución de corto plazo, lo que nos puede llevar, con una visión exclusivamente económico-financiera de la empresa, a cometer el error de condicionar seriamente el futuro de la compañía por un corto plazo más que dudoso, porque en la salida de personal, sale de la empresa conocimiento tácito y explícito, experiencia, compromiso, prescripción, … elementos fundamentales sobre los que deberíamos construir el futuro de la compañía, por lo que agotar todas las posibilidades y no dejar de tener la mirada puesta en el futuro deseado desde un presente comprometido y compartido con todos los empleados posibles, es igualmente Responsabilidad Social Corporativa con una visión también a corto plazo, especialmente útil, como decía, en tiempos de crisis.

Emergencia en la región africana del Sahel. Apoyo a través de nuestro socio “La Caixa”

Cuando aún estamos trabajando en proyectos para paliar la crisis humanitaria del Cuerno de África, Naciones Unidas alerta de la crisis alimentaria que se extiende en la región del Sahel, afectando principalmente a Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania, Níger, Camerún, Nigeria y Senegal.

La sequía que afecta a toda la zona ha traído malas cosechas y éstas han resultado en un alza de los precios de los alimentos. Esta es la tercera sequía que golpea la región en menos de una década y muchas familias aún no se han recuperado por completo de la última, en 2010.

Hay 15 millones de personas afectadas, de las cuales, 1 millón son niños que sufren desnutrición aguda severa.

Con la colaboración de todos podemos aliviar el sufrimiento de las poblaciones del Sahel.

A través de su Programa de Cooperación Internacional, la Obra Social “la Caixa” ha abierto una cuenta para donativos que se destinarán a organizaciones que actúan directamente sobre el terreno para afrontar esta crisis.

2100 0900 97 02 11333878

Para ayudarnos a paliar esta crisis, solo tienes que realizar un donativo a través de la cuenta solidaria habilitada. Tu aportación se destinará íntegramente a proyectos de ayuda de emergencia en la zona del Sahel.

La Obra Social “la Caixa” donará 1 euro extra por cada 10 euros aportados por los ciudadanos a esta cuenta solidaria, hasta un máximo de 100.000 euros.

Puedes colaborar realizando tu donativo en:

  • – cualquier oficina de “la Caixa”
  • – en los terminales ServiCaixa
  • – con tarjeta de crédito a través del pago en línea: www.lacaixa.es 

La Responsabilidad Social Empresarial, un valor añadido para la empresa.

El éxito empresarial es una medida que no depende exclusivamente de los beneficios económicos. El impacto social de su actividad es un factor cada día más extendido como medida de la utilidad real de las empresas para el desarrollo de la sociedad. En este contexto surge la Responsabilidad Social Corporativa, entendida como la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y sus relaciones con todos sus interlocutores (accionistas, empleados, clientes, proveedores y sociedad en general), más allá del cumplimiento estricto de todas las legislaciones aplicables.

Es, por tanto, una estrategia voluntaria que empieza donde termina la ley.

Su objetivo es contribuir al desarrollo sostenible de la sociedad en los ámbitos social, medioambiental y económico. Constituye un compromiso permanente de la empresa con la ética en su actuación y en la contribución al desarrollo, entendido en su sentido más amplio, de la sociedad.

Comenzar a trabajar con convicción con los criterios de sostenibilidad que guían la Responsabilidad Social Corporativa de las Empresas es un factor clave, no ya para tener éxito a largo plazo, sino incluso para sobrevivir en este mundo global, interconectado y cada día más exigente.

En esta línea, apoyar a los colectivos más desfavorecidos con el objetivo de facilitar su desarrollo personal y profesional en el contexto de una sociedad tolerante, solidaria, capaz de ofrecer oportunidades más allá de las condiciones individuales de las personas, entendemos desde el Círculo de Economía de la Provincia de Alicante que es una gran oportunidad para todas las empresas de cumplir de manera muy eficiente nuestra misión.

Coherente con este planteamiento, en el marco de la Cátedra Prosegur de la Universidad de Alicante, con el apoyo junto a otras entidades del Círculo de Economía de la Provincia de Alicante, el pasado 26 de abril, en el Salón de Actos de la Escuela Germán Bernácer de la Universidad de Alicante, se celebró el seminario La Responsabilidad Social Empresarial: un valor añadido para la empresa, con participación de importantes empresas y fundaciones, asociaciones y empresas de inserción a nivel nacional, en modelos de colaboración que pueden ayudar a otras organizaciones a encontrar vías de cooperación que apoyen sus programas de responsabilidad social.

El Círculo estuvo representado por el gerente de APSA, Carlos Giner, miembro de nuestra Junta Directiva, que participó en la mesa sobre propuestas de colaboración empresarial con entidades sin fines lucrativos.

Carlos comenzó su intervención presentando el vídeo específico realizado por el Círculo para la reciente jornada de puertas abiertas de APSA (http://www.youtube.com/watch?v=f-8pAAt8zrM) para, a continuación, exponer las grandes líneas de trabajo que APSA aborda para mejorar la integración de personas con algún grado de discapacidad psíquica o en riesgo de tenerla.

Explicó que APSA es una entidad privada sin ánimo de lucro y declarada de utilidad pública que desde 1962 desarrolla una labor de atención integral a las personas con discapacidad o riesgo de padecerla de la provincia de Alicante, con 370 profesionales en plantilla de los que el 70% tienen algún tipo de discapacidad. En la actualidad presta servicios a más de 1.300 usuarios, con atención que puede llegar a todo el ciclo vital de la persona con discapacidad.

APSA define su misión como “mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual o riesgo de presentarla, la de sus familias y su entorno”. Y la aborda sobre cuatro pilares: 1) intervención coordinada con la familia y el entorno; 2) implicación de entidades públicas y privadas; 3) innovación basada en procesos de mejora continua (obtención de certificación en normas de calidad ISO, EFQM para sus actividades sociales y empresariales); 4) atención multidisciplinar a las personas con discapacidad a lo largo de todo su ciclo vital.

Tiene, por tanto, entre sus actividades, una dimensión empresarial tradicional como una vía de integración social de las personas con discapacidad, compitiendo en condiciones de mercado en todos los sectores en que desarrolla su labor.

Desde su fundación, APSA ha ajustado sus servicios a las variaciones del mercado y a los requerimientos de los clientes, con soluciones a las necesidades planteadas por las empresas, especialmente en 10 áreas productivas: Servicios de Limpieza e Higiene industrial; Servicio de Jardinería; Servicio de Diseño Gráfico e Impresión; Entidad Colaboradora de Correos (recogida de correspondencia, clasificación postal, mailings, campañas promocionales, etc.); Manipulados (etiquetado, embolsado, envasado, reprocesado, plegados, ensobrados y emblistados manuales, etc.); Amenities (packs de bienvenida, higiene y aseo, etc.); Almacenaje y Logística (control existencia, controles de calidad, mozos almacén, …); Servicio de Conserjería y Auxiliar de Oficina; Suministros y Consumibles (material de limpieza, oficina, escritorio, artículos promocionales, lotes de Navidad, …); Máquinas de Vending (instalación, mantenimiento y reposición de productos).

Adicionalmente, APSA puede colaborar con las empresas de más de 50 trabajadores a cumplir las obligaciones que impone la Ley de Integración Social de Minusválidos (LISMI), que las obliga a contar con un 2% de personas con discapacidad en su plantilla o realizando compra de productos o servicios a asociaciones sin ánimo de lucro cuyo objetivo sea el de generar empleo para personas con discapacidad.

Trabajar con APSA, como sus más de 90 empresas-clientes actuales, concluía Carlos, supone la garantía de estar contribuyendo a mejorar la calidad de vida de miles de personas con discapacidad, pero también es garantía de un trabajo de calidad fruto de 50 años de experiencia.

La Responsabilidad Social Empresarial, un valor añadido para la empresa.

El éxito empresarial es una medida que no depende exclusivamente de los beneficios económicos. El impacto social de su actividad es un factor cada día más extendido como medida de la utilidad real de las empresas para el desarrollo de la sociedad.En este contexto surge la Responsabilidad Social de las Empresas, entendida como la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y sus relaciones con todos sus interlocutores (accionistas, empleados, clientes, proveedores y sociedad en general), más allá del cumplimiento estricto de todas las legislaciones aplicables.

Es, por tanto, una estrategia voluntaria que empieza donde termina la ley.

Su objetivo es contribuir al desarrollo sostenible de la sociedad en los ámbitos social, medioambiental y económico. Constituye un compromiso permanente de la empresa con la ética en su actuación y en la contribución al desarrollo, entendido en su sentido más amplio, de la sociedad.

Comenzar a trabajar con convicción con los criterios de sostenibilidad que guían la Responsabilidad Social Corporativa de las Empresas es un factor clave, no ya para tener éxito a largo plazo, sino incluso para sobrevivir en este mundo global, interconectado y cada día más exigente.

En esta línea, apoyar a los colectivos más desfavorecidos con el objetivo de facilitar su desarrollo personal y profesional en el contexto de una sociedad tolerante, solidaria, capaz de ofrecer oportunidades más allá de las condiciones individuales de las personas, entendemos desde el Círculo de Economía de la Provincia de Alicante que es una gran oportunidad para todas las empresas de cumplir de manera muy eficiente nuestra misión.

En esta línea, en el marco de la Cátedra Prosegur de la Universidad de Alicante, con el apoyo junto a otras entidades del Círculo de Economía de la Provincia de Alicante, el próximo día 26 de abril, entre las 16,30 y las 20 h., en el Salón de Actos de la Escuela Germán Bernácer de la Universidad de Alicante, se celebra el seminario La Responsabilidad Social Empresarial: un valor añadido para la empresa, con participación de importantes empresas y fundaciones, asociaciones y empresas de inserción a nivel nacional, en modelos de colaboración que pueden ayudar a otras organizaciones a encontrar vías de cooperación que apoyen sus programas de responsabilidad social.

El Círculo estará representado por el gerente de nuestro socio APSA, Carlos Giner, que intervendrá en la mesa sobre propuestas de colaboración empresarial con entidades sin fines lucrativos.

El seminario se podrá seguir en directo, por internet vía streaming, en la dirección http://vertice.cpd.ua.es/germanbernacer

Si quieres asistir al seminario, puedes inscribirte en la dirección

http://lb.benchmarkemail.com//listbuilder/signupnew?om9I%252B75JX6H%252FnqTYQlC7iXU6aYbVWWhHfWvGp3ulLM1MX8Seba8GFNSLITi2AEUS

LO QUE OCURRE HOY ALREDEDOR DE LAS EMPRESAS (Y DE LOS EMPRESARIOS). 30.11.11

Si apostamos claramente por el desarrollo entendido en sentido global, que contempla no solo el desarrollo económico sino también el social y el cultural sobre bases sostenibles, es lógico concluir que la Responsabilidad Social Empresarial debe formar parte de nuestras convicciones y de la realidad de nuestras empresas.

Y esto por planteamientos de corresponsabilidad social, aunque a la misma conclusión llegamos con criterios más tradicionales de empresa: los resultados económicos son consecuencia de una gestión correcta de los procesos, de los empleados, de los clientes y del impacto social de la empresa en su entorno, tal como reconoce el modelo europeo para la calidad (EFQM). Por tanto, para obtener resultados económicos sostenibles, es necesaria una gestión de la empresa que contemple expresamente el retorno a la sociedad más allá de la creación de empleo (que es fundamental), o de una parte de los beneficios vía impuestos.

Conseguir un reconocimiento expreso de la sociedad por nuestra labor en diferentes ámbitos de la construcción de espacios de convivencia apoya también esa vinculación recíproca empresa/entorno que facilita el aumento de relaciones y, por tanto, el avance de la empresa por encima de competidores menos comprometidos.

La Responsabilidad Social Corporativa, por tanto, tiene también un efecto sobre nuestro negocio que no podemos obviar, aunque no sea éste el primer motivo para la RSC, que debe ser abordada por las empresas como un compromiso para ayudar al crecimiento de la sociedad que facilita, con su vinculación a la empresa, el crecimiento de ésta.

Y las empresas cada vez lo tienen más claro. Según el estudio “Directivos y Responsabilidad Corporativa”, realizado por la Fundación Adecco a partir de 150 encuestas a altos directivos/as de compañías de todos los sectores, la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) se posiciona como una de las respuestas de las empresas para enfrentarse a la crisis. En concreto, el 96% de los directivos reconoce que la Responsabilidad Corporativa debe tener una gran importancia en la empresa del siglo XXI, aunque el porcentaje de los que reconocen ser activos en este tema es aún bajo. De hecho, el informe muestra que los empresarios/as consideran necesario que las compañías integren la RSC como parte “esencial” de su estructura porque es “el único camino para que una empresa sea sostenible y perdure en el tiempo“.

En cuanto a las acciones responsables más desarrolladas, los directivos revelan que la política de calidad y medioambiente y la formación de los empleados son los aspectos más avanzados. En cambio, la conciliación y el voluntariado corporativo son las áreas que necesitan mayor desarrollo. Como recuerda Jaime Gregori, de Cruz Roja, “la Responsabilidad Social es un compromiso ético de las personas que dirigen las empresas”.

Se trata de un tema que afecta no solo a las grandes compañías sino a todas las empresas, aunque lógicamente es en las más grandes donde se suele apreciar con más claridad por las dotaciones más elevadas de fondos a esta línea de gestión; pero las políticas de RSC avanzan en todas las compañías, también en las PYMES, aunque hay mucho camino por recorrer. “En épocas de crisis como la actual, ser responsable sigue siendo un elemento de fortaleza empresarial”, explica la directora de la Fundación Carolina.

Tenemos, por tanto, un reto y una oportunidad que deberíamos abordar en el concepto de empresa a largo plazo que defiende el Círculo.

Combatir la crisis y apoyar el desarrollo social son, pues, dos de las tareas que ocupan a las empresas y a los empresarios, y no son tareas fáciles. Según los datos de la Central de Balances del Banco de España referidos a empresas no financieras, la crisis se ha llevado por delante dos tercios de las ganancias que las compañías presentaron en 2007, último año de bonanza hasta ahora. Y un exponente triste de esa crisis ha sido el cierre de la empresa de carrozado de camiones especializada en vehículos frigoríficos, Mirofret, cuyos orígenes están en Alcoy desde 1877.

Terminamos tratando de recuperar la esperanza, otra vez a través de la internacionalización y de uno de nuestros sectores más importantes, el calzado. Apoyadas por la Federación de Industrias del Calzado Español (FICE) y el Instituto de Comercio Exterior (Icex),  ocho empresas representarán a España en la feria FFANY de Nueva York en un momento idóneo para las empresas españolas a aquel mercado, ya que las ventas de calzado español en Estados Unidos han aumentado un 11% en pares y 7% en valor durante los 8 primeros meses de 2011, dejando atrás un largo periodo de caídas, tal como recogen hoy los medios.