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NECOMPLUS, patrocinador Gold en el Smartpayments’17 en Portugal

El próximo 7 y 8 de junio se llevará a cabo en la ciudad de Lisboa el Smartpayments, el congreso anual más importante en el sector de tarjetas y medios de pago en Portugal.

Necomplus, participante habitual en el evento, este año tendrá presencia aún más destacada como patrocinador Gold, con stand propio donde los asistentes podrán conocer de cerca los servicios más actuales prestados en medios de pago y la demo del llamado canal APP, su última y novedosa aplicación móvil.

Ésta aplicación sirve como canal de comunicación entre proveedores y comercios, desarrollada con la idea de que los comercios soliciten servicios directamente desde la app sin necesidad de recurrir ni a la oficina ni al contact center, permitiendo así un escenario más ágil, más eficiente y colaborativo.

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Este año se abordarán temas como rentabilidad, innovación de servicios, prevención contra el fraude, tecnologías e interacción con el cliente, estrategias de crecimiento a través de medios de pago, protección de datos personales, mejora de la relación con el cliente a través de estrategias de omnicanalidad y la tecnología Near Field Comunicativo (NFC).

Además el Director de Marketing, David Rueda, se desplazará desde España expresamente para impartir la conferencia “Cómo incrementar la rentabilidad en el parque de tarjetas – (lifecycle management)”, basada en los casos de éxito internacionales protagonizados por el grupo Necomplus.

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Sin duda Smartpayments 2017 será un evento clave para la industria y que nos ayudará a entender mejor cómo será el futuro del sector de tarjetas, tpv y medios de pago en Portugal y en Europa. No cabe duda que el futuro será más tecnológico, con mayor interacción del cliente, con más movilidad y con servicios novedosos.

No en vano, Necomplus presta con éxito desde hace más de 20 años, servicios a entidades financieras líderes en los sectores de banca y medios de pago, en Portugal, España, Andorra y Latinoamérica. Desde la atención avanzada a clientes, la activación de tarjetas, la venta cruzada, la retención y recuperación de clientes, la gestión del fraude, el soporte a tpv virtual y la instalación y mantenimiento de tpvs físicos, incluyendo desarrollos de software a medida.

Descubre más detalles del evento en:

http://www.smartpaymentsnews.com/smartpayments-congress/

Transparencia y sociedad de la información.

(artículo publicado el día 9.01.2014 en ABC)

Decía César Alierta en un encuentro reciente que esta sociedad de la información que estamos viviendo lleva implícita una Revolución Digital que está impactando de manera decisiva en nuestras vidas (cada segundo, por ejemplo, se envían 100.000 twits, se producen 2.000.000 de búsquedas en Google o se comparten 684.478 elementos en Facebook), y por tanto también en las empresas, tanto desde un planteamiento de negocio clásico (nuevos productos asociados a las TIC´s, nuevos mercados, nuevos segmentos diferenciados de clientes), como desde la transparencia necesaria para la evolución correcta de la empresa.

La cantidad de información y su velocidad de transmisión por la red, dificulta el control por la empresa de la información asociada a su actividad, lo que exige estricto cumplimiento de cuantas normas éticas sean de aplicación en cualquier ámbito de la actividad empresarial (existe una expresión asociada a esta sociedad de la información que dice “lo que no quieras que se sepa, ni lo pienses”). Cada día aparecen informaciones en los medios referidas a conductas poco apropiadas o al menos expresiones descuidadas que permiten interpretaciones no siempre aceptables. Y cuando esas expresiones afectan a empresas, el riesgo reputacional puede conducir a situaciones graves.

Hay pocas cosas que la sociedad no perdona, y una de ellas es el engaño, el atajo para conseguir objetivos individuales poco coherentes con el bien común, la competencia desleal, máxime cuando la misma lleva aparejada la explotación injustificable con criterios éticos de personas y recursos. Y estos comportamientos, tal como decía, hoy trascienden a gran velocidad impactando directamente en la reputación de las empresas o, lo que es lo mismo, en su capacidad para convertirse en un miembro respetado de la sociedad que la capacite para desarrollar negocios que impulsen su desarrollo.

En un entorno de la responsabilidad social corporativa (compromiso con el desarrollo social, económico y medioambiental del entorno de la empresa), el comportamiento justo y transparente adquiere importancia competitiva capital. El respeto a todos los grupos de interés en la empresa, más allá de lo exigible legalmente,  es clave para el éxito.

Transparencia con la plantilla, con los clientes, con los proveedores, … con la sociedad, es la única base sobre la que se pueden construir negocios útiles y sostenibles en el tiempo.

Enrique Javier Fur Quesada

Presidente Círculo Economía de la Provincia de Alicante

La comunicación. No es posible el éxito empresarial a largo plazo con criterios de gestión de personal solo de corto plazo

Entre las funciones fundamentales de un directivo está, sin duda, la comunicación, tanto en las facetas de emisor como de receptor de información, y en la elaboración de esa información de manera que resulte relevante para la gestión.

Información con clientes, con proveedores, con medios de comunicación, con empleados y otros directivos, con otras organizaciones, … de manera que esta termina siendo una labor que determina en gran medida el éxito o no de la función directiva.

Es algo, pues, que ningún directivo debería menospreciar, y a lo que no siempre se da la importancia que merece. En un taller reciente del CírculoHablar en Público, ¿arte o técnica?” una de las conclusiones era que “lleva tres semanas preparar un discurso improvisado”,  , lo que seguramente solo es una forma de expresar que la improvisación solo tiene sentido en los temas importantes de la empresa tras una intensa preparación, que tiene que ver con el tema, la forma de abordarlo, los objetivos que se pretenden, … incluso el canal de comunicación adecuado.

Es verdad que no todos los canales tienen la misma utilidad para todos los temas ni para todos los colectivos, aunque tampoco se puede sobrevalorar el canal. Frecuentemente, los errores en la comunicación no tienen tanto que ver con el sistema utilizado como con la precipitación o la falta de preparación del emisor.

No podemos echar la culpa al correo electrónico de la precipitación del redactor ni del envío a destinatarios inadecuados. El correo electrónico es un canal que ha aportado una gran eficiencia a determinado tipo de comunicación. Los errores cometidos por precipitación o por envíos excesivos (en copia) “por si acaso” a personas que realmente no tienen nada que ver con el tema en cuestión, son solo achacables a la falta de reflexión o de análisis serio del emisor.

No suelen fallar, por tanto, los sistemas de comunicación, sino los comunicadores, que a menudo abusan de palabras técnicas poco entendibles para el receptor con la ¿finalidad? de impresionar al otro, sin percatarse de que lo único que consiguen es la desconexión y, por tanto, la ruptura de la comunicación y del posible negocio asociado.

Usar el mismo código que el interlocutor es, pues, imprescindible para que este pueda descodificar el mensaje correctamente y actuar en consecuencia. La comunicación empresarial no debería pretender nunca impresionar al otro, sino establecer un flujo adecuado de relaciones en las que los negocios se deslicen con facilidad.

Y además, recordando a Baltasar Gracián –escrito español del Siglo de Oro, en su obra Oráculo Manual y Arte de Prudencia, de 1647-, aquí es perfectamente aplicable aquello de que “lo bueno, si breve, dos veces bueno” (a lo que Gracián añadía “y aún lo malo, si poco, no tan malo”).

Mención especial en la comunicación merecen las reuniones, cuyas reglas son muy simples pero difícilmente se siguen en las empresas, lo que aporta ineficiencias injustificables y desvinculaciones de personas que podrían aportar mucho más al proyecto común que debe ser la empresa: definir perfectamente la agenda de la reunión, los objetivos y los asistentes (lugar, día, hora de inicio y de final, asistentes convocados, aportaciones que se espera de cada uno); comprobar previamente la adecuación de las condiciones de la sala al objetivo pretendido; enviar la documentación previa necesaria a  cada persona convocada para asegurar la mejor aportación de cada una; llegar a conclusiones y escribirlas para que todos los participantes tengan clara su aportación a la puesta en práctica de las soluciones adoptadas.

Una pista: la creación de valor compartido. No es posible el éxito empresarial a largo plazo con criterios de gestión de personal solo de corto plazo. (9)

La dependencia mutua entre empresas y sociedad implica que las decisiones empresariales tienen que seguir el principio de valor compartido. Si una empresa persigue políticas que favorecen los intereses de unos a expensas de los otros, habrá iniciado un camino peligroso. Una ganancia temporal para uno contra el otro comprometerá la prosperidad a largo plazo de los dos.

La sostenibilidad de las relaciones comerciales solo es posible a partir de proyectos que persigan ganar-ganar a ambas partes. Esto es muy evidente y sin embargo en muchas ocasiones se olvida. Si gano yo y mi cliente (o mi proveedor) pierde, pronto dejaré de tener cliente (o proveedor).

El beneficio a corto puede ser un elemento de destrucción de valor si no se enmarca dentro de una política de largo plazo en la relación con empleados, clientes, proveedores, … grupos de interés en general en la empresa.

Esto no atenta contra la necesidad de conseguir beneficios en el corto plazo, que por supuesto son importantes en tanto que permiten que la empresa avance hacia el largo plazo, y en cualquier caso el concepto de corto plazo –en relación con los beneficios empresariales- depende del momento, de manera que el largo acaba siendo una sucesión de plazos cortos.

Naturalmente hay que perseguir también beneficios a corto plazo, pero no contra los pilares que sostienen la empresa sino, más bien al contrario, afianzando esos pilares. Por eso los conceptos de riesgo controlado, clientes leales –como un paso más de la satisfacción-, proveedores vinculados, empleados comprometidos …, son hoy más imprescindibles que nunca en la gestión de las empresas.

Incluso en empresas que pretenden identificarse ante el mercado como diferentes, que apuestan por estrategias de diferenciación, los costes juegan un papel fundamental y en ese punto intervienen los proveedores con los que, como ya hemos dicho, tenemos que establecer  siempre que sea posible una relación de confianza que vaya más allá del precio que nos garantice las materias primas, los componentes de nuestro producto en tiempo, forma, calidad y precio acorde con nuestras necesidades y sus posibilidades, estableciendo esa relación gana-gana que está en la base del crecimiento conjunto.

Por supuesto, en este punto se encuentran también nuestras relaciones con los clientes. Lo que pretendemos es progresar junto a nuestros clientes, y eso pasa otra vez por crear valor compartido para conseguir su lealtad, que va más allá de la satisfacción por el producto/servicio recibido.

La satisfacción tiene que ver con la contraprestación correcta del servicio en los términos pactados. La lealtad tiene que ver con la satisfacción sistemática con nuestro servicio que produce fidelidad, repetición de compras con nosotros.

Con clientes leales, nuestro prestigio crece, crecen los ingresos, crece la cuota de mercado; mejoran nuestros beneficios, lo que nos permite ofrecer más valor al cliente y de nuevo más ingresos, más oportunidades de ofrecer más valor. Consecuencia: ciclo sostenido de crecimiento en el tiempo.

El concepto en este punto es “Ocúpate de tus clientes. Ellos se ocuparán de tus objetivos”.

El concepto tiene que ver igualmente con la satisfacción sostenida, con el compromiso, con la lealtad de los empleados, que comentaremos en un próximo post.

Gestionar empresas es gestionar personas

Este no es un resumen del año recién terminado, pero sí podría servir como pequeña reflexión que ayude a orientar la gestión de nuestras empresas en el que comenzamos.

Se trata de una obviedad, sin duda, pero que a menudo olvidamos cuando estamos inmersos en la complejidad del día a día, sobre todo cuando, como ocurre en este tiempo, la presión del corto plazo dificulta abordar muchos temas desde el sosiego que exige la dirección estratégica de la compañía.

Hablo de la gestión global de la empresa, que desde el punto de vista de la dirección tiene mucho que ver con la gestión global e individual de las personas que integran la sociedad, y que son fundamentalmente los trabajadores, pero también los clientes, los proveedores, … todos los grupos de interés (stakeholders) de la compañía, aunque es cierto que la gestión del resto de grupos depende en gran medida de los empleados de la empresa.

Es por ello que me voy a centrar en unas ideas básicas relacionadas con las personas, que faciliten alcanzar el éxito en la gestión.

Simplificando mucho la actividad de las empresas, identificamos dos líneas de acción complementarias e imprescindibles: la decisión y la ejecución, que podemos asociar con la estrategia (dirección) y la acción (trabajadores de línea).

Sin una dirección excelente y una ejecución impecable, los resultados empresariales serán mediocres y poco competitivos, máxime en este tiempo de transparencia y múltiples alternativas a disposición de todos los clientes.

Pero el éxito sostenido exige un paso más: la aportación convencida de todos los integrantes de la empresa, lo que implica facilitar el desarrollo de la imaginación, la creatividad, el compromiso de toda la plantilla en lo que debe ser la empresa entendida como objetivo compartido por todos los que la forman.

Hoy ya no es suficiente con que cada uno haga su trabajo como siempre lo hizo. Los cambios ocurren a tal velocidad que es necesario contar con las mejores aportaciones de todos, individualmente y en equipo, para adaptar constantemente la empresa a esos cambios, y mucho más si lo que pretendemos es anticiparnos a esas modificaciones en las expectativas de los clientes, en la acción de nuestros competidores, en la aportación de nuestros proveedores, …

La innovación, hoy más que nunca, es clave para avanzar. Y eso depende de las personas.

Nosotros, en tanto que directivos, tenemos una gran responsabilidad en que sea posible.

(Publicado también en Información el 6.01.2013)

Y SI, A PESAR DE TODO, HAY QUE ADELGAZAR …

En este caso hay que abordar el proceso sin dudas y cuanto antes, tras el análisis completo de la situación.

Los ajustes en la empresa, sobre todo cuando afectan a personas, son especialmente dolorosos, pero si llegamos a la conclusión de que reducir costes, salir de determinadas actividades, … es crítico para la supervivencia de la empresa, tras el análisis riguroso de alternativas y determinada la mejor para asegurar la continuidad y el futuro de la compañía, debemos abordarla sin ninguna duda, de acuerdo con la legislación vigente, pero de la manera más rápida posible para, inmediatamente, comenzar la reconstrucción con los recursos activos.

Y a las personas que han tenido que dejar la empresa, facilitarles nuestro apoyo en el proceso que van a iniciar de búsqueda de empleo, trabajo autónomo, etc.: facilitarles el contacto con empresas de outplacement (recolocación), cartas de recomendación, subcontratación de determinados servicios, etc. pueden ser vías útiles de apoyo, pero sin dudar y abordando la solución del problema en el menor plazo de tiempo posible.

Como decía, cuando el ajuste afecta a personas, la incertidumbre es la peor de las alternativas. Todos deben saber cuanto antes cual es su futuro en la empresa para comenzar a construirlo de inmediato, sin periodos de transición que solo pueden aportar inquietud y dudas a los empleados y, en consecuencia, mayor facilidad para desvinculación de clientes, proveedores, prescriptores y otros grupos de interés, ante la incertidumbre que plantea la continuidad de la empresa, o al menos su continuidad en la empresa.