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Programa de desarrollo de habilidades profesionales

En colaboración con la Cátedra Prosegur, el Observatorio de Inserción Laboral y el Máster en Gestión y Dirección de Recursos Humanos, durante los próximos días 24, 25 y 26 de julio colaboramos en la organización de un programa de verano de desarrollo de habilidades directivas necesarias para los profesionales actuales.

Con un enfoque experiencial, el Programa de Desarrollo de Habilidades trabajará sobre 4 habilidades que son demandadas a los profesionales en el actual mercado, así como a emprendedores que estén en fase de lanzamiento y maduración de su idea de negocio.

De la mano de 4 profesionales de primera línea se pondrán en práctica a través la metodología learning by doing estas 4 habilidades, dotando al participante de las capacidades necesarias para llevarlas a la práctica en su día a día.

Adicionalmente, es programa es de especial interés para estudiantes de la Universidad, en tanto que está reconocido con dos créditos de libre configuración de la U.A.

“Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana.”  Walt Disney

PROGRAMA

24 de julio | 9:00 – 14:00 | Equipos ganadores, alcanzando resultados extraordinarios.

Emilio Ronco.

25 de julio | 9:00 – 14:00 | Iniciativa y proactividad, claves para diferenciarte en entornos de alta competitividad.

Faus Olmos Grau

26 de julio | 9:00 – 14:00 | Project Management. Hacia la eficiencia, eficacia y efectividad en la Dirección y Gestión de Proyectos.

Ángel Nájera Pérez

26 de julio | 16:00 – 20:30 | Presentaciones de alto impacto y generación de pitches memorables.

Ignacio López de Zamora

Lugar de celebración | Salón de Grados de la Facultad de Económicas de la Universidad de Alicante

Precio | 80€ | Reconocido con 2 créditos de libre configuración por la Universidad de Alicante

Si quieres más información o inscribirte, puedes hacerlo aquí 

Adelántate a los acontecimientos (Liderazgo para emprendedores)

¿Te has preguntado alguna vez por qué algunas empresas o profesionales han podido capear la crisis? Si crees que han tenido solo suerte estás muy equivocado,  tampoco se trata de aquellas que son más fuertes… algunas de éstas también han caído. Tal y como defendía Darwin: no son las más fuertes sino los que mejor se adaptan al cambio los que sobreviven. El liderazgo conlleva anticipación e iniciativa para futuros acontecimientos, conlleva proactividad en nuestros actos y, sobretodo, tener preparado planes alternativos que nos salven cuando las cosas no pinten bien.

(Fuente: www.infoautonomos.com)

Emprender dentro de la empresa

Uno de los problemas actuales a los que se enfrentan las empresas es la fuga de talento. Muchos directivos preparados acaban abandonando puestos bien remunerados para buscar su proyecto empresarial. La mayor parte de ellos en la entrevista de salida destacan la rutina, la sensación de no aportar o de sentirse limitados como causa de la decisión tomada.

Estas personas con talento y poco amigas de la rutina, pueden llegar a sentirse desmotivadas en la empresa tradicional porque no se les permite crecer o desarrollar sus proyectos y creatividad. Este talento, bien canalizado, puede suponer muchas ventajas tanto para el directivo o trabajador como para la empresa. Sin embargo, si la persona no se siente motivada, puede acabar “saltando” hacia otros puestos de trabajo, lo que supondrá una gran pérdida de capital humano para la compañía.

El mercado es cambiante y los márgenes muy ajustados, lo que  crea en las empresas la necesidad de nuevos nichos, de nuevos proyectos, en definitiva, si quieren sobrevivir tienen la necesidad de reinventarse, incluyendo la innovación como un valor crítico para ello. Es en este punto es donde cada vez hablamos más de una figura esencial en las organizaciones: el intraemprendedor, que suma y aporta nuevas ideas que permitan que se siga mejorando y adecuando el producto o servicio a las necesidades reales de quienes lo consumen, desde el compromiso y el conocimiento de la compañía en que realiza su trabajo.

Parte potente de esta figura es que aúna el compromiso con la compañía para la que trabaja con las características del emprendedor, lo que resulta indispensable hoy en día en cualquier negocio que quiera seguir obteniendo resultados en el futuro.

Las empresas no pueden dejar pasar esta oportunidad, se juegan demasiado en ello, y han  de incentivar este tipo de emprendimiento interno ya que supondrá trabajadores más motivados, proactivos y comprometidos, lo que tendrá como consecuencia  una mejora del clima laboral, de la productividad y de los resultados obtenidos.

Existen diferentes formas de potenciar el intraemprendimiento.  Sin duda, es esencial generar una cultura empresarial donde no se “castiguen” los posibles errores,  se reconozca el trabajo realizado por los miembros de la organización, se ofrezca un clima que fomente la innovación, y se esté dispuesto a escuchar críticas, dedicando esfuerzos a que esto funcione y establecer sistemas que realmente permitan intraemprender en nuestra compañía.

Muchas empresas están empezando a darse cuenta de la importancia de fomentar este tipo de perfiles entre sus empleados ya que, lejos de pensar que significa un intrusismo en la toma de decisiones estratégicas, se dan cuenta de que es un paso necesario y fundamental para la mejora de procesos y el mantenimiento o crecimiento de su negocio.

Estas preguntas en una cultura muy conservadora en las relaciones laborales con la empresa como la española deberían tener más cabida, pero es una cuestión de supervivencia.

¿Son las empresas conscientes de la importancia de seguir emprendiendo y de implicar a los trabajadores en el proceso?

Sin duda más allá del entorno organizativo la fuerza debemos buscarla en nosotros mismos:

¿Estás preparado para emprender?, ¿has pensado hacerlo dentro de tu propia empresa?

No habría que olvidar que

Las personas no son recordadas por el número de veces que fracasan, sino por el número de veces que tienen éxito.

Thomas Edison.

José Antonio Carrión López, Director del Programa de Desarrollo de Directivos y Emprendedores de la Universidad de Alicante. 

Entre fidelización y captación de clientes: Conocimiento.

(Un resumen de la conferencia-coloquio sobre El Conocimiento del Cliente, clave de competitividad, organizada el día 8.11 por el Círculo con la colaboración de COITIA y la Cátedra Prosegur de la UA,   con la intervención de Adolfo López, presidente del Club de Marketing de Valencia, en la primera sesión de Los Jueves del Círculo).

El éxito de una empresa depende en gran medida de su capacidad para encontrar una superioridad en una característica relevante apreciada por el mercado.

No es necesario ser el mejor en todo, pero sí en algún factor (o que los clientes lo crean así, aunque si no eres el mejor en el factor relevante, tienes que acercarte mucho o los consumidores cambiarán pronto de opinión) que nuestros consumidores objetivo aprecien especialmente.

Centrarnos, por tanto, en la búsqueda de esa oportunidad competitiva debe ser siempre una prioridad, y una prioridad permanente porque las oportunidades, una vez encontradas y transformadas en productos/servicios apreciados por el cliente, cambian por evolución de la tecnología, las modas, las acciones de nuestros competidores, la aparición de productos alternativos, etc.

El cambio, como en todos los factores sociales, está instalado también en las empresas, en los procesos de producción, en los criterios de gestión, en los productos y servicios, en los procesos de venta. Y el impulsor más relevante en estos momentos en ese proceso de cambio permanente, es el cliente, la evolución de sus necesidades y sus expectativas expresas o tácitas.

No sirve, por tanto, lo de hacer las cosas como siempre se han hecho, porque te puedes quedar fuera del mercado: la fidelidad del cliente permanece mientras no aparezca un producto que cumple mejor sus expectativas.

El campo de batalla de la guerra del Marketing, por tanto, no son tanto los puntos de venta o los medios, como la mente del consumidor, y cuanto mejor conozcamos sus expectativas, estaremos en mejores condiciones de aplicar estrategias y tácticas de éxito, de manera que la principal fortaleza competitiva en la que debe basarse la empresa, es aquella que cumple con mayor solvencia (mejor que nuestros competidores) las expectativas del cliente en el factor de compra más relevante, y ese lo define el cliente y no la empresa.

Un debate interesante en todas las empresas es el de dedicar el mayor esfuerzo en concentración y fidelización en los clientes actuales o en apertura a nuevos clientes. Pero se trata de un debate poco consistente: es necesario vincular, fidelizar hasta donde sea posible a los clientes actuales, pero es imposible blindar la base de clientes; una excesiva concentración en los clientes actuales  dificulta detectar las oportunidades que proporcionan los mercados emergentes o identificar nuevas preferencias de los clientes que empiezan a ser cubiertas en otros mercados u otros segmentos por nuevos operadores, y que podrían impactar también sobre nuestra base de clientes, en cuyo caso no podemos esperar la fidelidad si un competidor ofrece algo mejor, probablemente incluso no pedido por el cliente, pero que configura una oferta más atractiva que la nuestra en el factor relevante de compra (producto, precio, diseño, calidad, prestaciones, …).

Conocer, por tanto, al cliente actual y potencial, es clave para competir con expectativas de éxito, lo que exige organizaciones volcadas en obtención de información del entorno, tanto con medios internos (a través de los propios empleados, con información procedente de la contabilidad de la empresa, con buzones de sugerencias de clientes, por medio de la web, etc.) como recurriendo en ocasiones a investigaciones de mercado externas, y a partir de ahí construir una oferta de valor diferencial y apreciada por los consumidores, que el marketing no es sino ver los productos y servicios de la empresa con los ojos del consumidor y no con los del empresario.

Estadísticas de ventas (por productos, por segmentos, por temporadas, por canales de distribución, …), Rapports de Ventas (opiniones del cliente en una visita comercial), o Rentabilidad de Clientes, configuración informaciones internas de la empresa muy relevantes en ese objetivo de mejorar nuestro conocimiento del cliente, que no siempre se utiliza en la empresa que funciona frecuentemente con compartimientos estancos que dificultan el flujo interno de información. Y por supuesto, la Investigación de Mercado (estudios de clientes –satisfacción, opinión, comportamiento-, entrevistas/reuniones con clientes, desarrollo de innovación hacia los clientes –experimentación con nuevos productos, que al cliente normalmente se puede pedir opinión sobre algo, pero no creatividad-), a través de la cual pretendemos alcanzar el conocimiento de las distintas transformaciones del entorno o las respuestas del consumidor que puedan afectar al devenir de nuestra actividad.

Conocer al cliente –su realidad, sus necesidades, sus expectativas-, por tanto, es clave para tener éxito en estos tiempos (y de aquí en adelante), cuando el poder del cliente en las relaciones comerciales es ya muy evidente, cuando la competencia está muy arraigada en todos los sectores, y es necesario abordar ese proceso de conocimiento de forma sistemática, de manera que las empresas que podemos calificar como “investigadoras” no se plantean investigar, lo planean (la clave está en la planificación, en su integración en los procesos habituales de la empresa), con el objetivo de evaluar su desempeño y detectar oportunidades: se anticipan, buscan ventajas competitivas; mientras que las “no investigadoras” buscan soluciones a problemas puntuales no rutinarios, con el objetivo no tanto de avanzar como de resolver problemas: no tratan de anticiparse sino de reposicionarse competitivamente (encontrar algún hueco libre en el mercado desde una posición reactiva y no proactiva, como hacen las “investigadoras”).

A continuación adjuntamos las diapositivas que se utilizaron en la ponencia:

 

Cree su futuro

En el mundo hay dos tipos de personas: quienes reaccionan a los cambios (algunas veces, después de cierto tiempo), y quienes los producen o se anticipan a ellos. Los primeros son reactivos, y los segundos proactivos. Vuélvase proactivo, porque el futuro lo construyen las personas dinámicas, que establecen las circunstancias para que éste ocurra de acuerdo a sus expectativas.

Los grandes líderes, a lo largo de milenios, han establecido las condiciones para que ocurrieran los cambios. Usted puede (y debe) provocar las circunstancias que motiven el futuro que desea para su profesión y persona. Crear el futuro consiste en eso: crear los caminos para llegar a lo que ansía. Nunca quedarse esperando a que la oportunidad llame a su puerta; hay que poner la puerta delante de la oportunidad que usted haya concebido.

Si el camino ya está, muy bien, a seguirlo. Si no está, a construirlo. Haga que las cosas pasen, porque el que espera simplemente, es aventajado por el que construye sin cesar, día a día, hora a hora. Transfórmese en un generador de circunstancias, y haga de eso su llave maestra para lograr sus metas.”

(Juan Javier Alvarez  en sht.com)

Los 7 hábitos imprescindibles en entornos dinámicos

Los mandos medios y los directivos tienen que ser los principales ejecutores y propulsores de las nuevas formas de actuación, acompañando a los equipos con cercanía, sin miedo a que aflores las emociones y favoreciendo la implicación y participación de todos los miembros del grupo.

Entre los hábitos que en estos momentos deben formar parte del día a día en la oficina están:

1. Mentalidad del eterno aprendiz: estar continuamente abierto a descubrir y aprender nuevas cosas, conservando la ilusión y el interés por lo que nos rodea.

2. Motivación al logro: motivación y no orientación al logro, porque hay que ir un paso más allá. No sólo estar orientado a resultados, sino querer conseguir esos resultados.

3. Ser desarrolladores, es decir, vivir en un proceso de reinvención continua, estratégicamente descontentos con el ‘status quo’ de las organizaciones.

4. Proactividad: ser detectores de tendencias, llevar el radar puesto continuamente.

5. Organizaciones líderes que crean líderes: el empowerment es más necesario que nunca. Todos dentro de la organización, desde el recepcionista hasta el presidente, deben convertirse en líderes.

6. Integración y cooperación en entornos diferentes: buscar y colaborar en procesos que no formen parte de tu día a día te enriquece enormemente.

7. Propósito claro. Tener más claro que nunca el para qué.

(Publicado en Expansión http://www.expansion.com/2012/05/23/empleo/desarrollo-de-carrera/1337793511.html)

El optimismo en el trabajo (y en la vida).

“Los optimistas no suelen quejarse, son proactivos, flexibles, buscan el afrontar nuevos retos y ante la adversidad, luchan con tesón y perseverancia, aprenden y crecen. En definitiva, solo miran atrás para aprender de sus fracasos, pero con el rumbo siempre señalando nuevos objetivos.

El principal atributo del optimista es tener la esperanza de que va a funcionar lo que está desarrollando, lo que le aporta la confianza en sí mismo para comprometerse a alcanzar sus objetivos. Es una dinámica que además se retroalimenta: la esperanza genera confianza, la confianza genera compromiso y el compromiso genera buenos resultados y, con éstos, se refuerza la esperanza y el optimismo.

En general, parece que las personas más optimistas tienden a tener mejor humor, suelen salir fortalecidos de situaciones estresantes y traumáticas e, incluso tienen mejor estado de salud física. Los beneficios del humor en el trabajo son numerosos: combate el estrés, fomenta la motivación y la creatividad, optimiza la comunicación, une al equipo, atrae y fidelizar al cliente…” Rafael Romero, director de inversiones de Unicorp.

Reflexión 2.03.2012

“En el mundo hay dos tipos de personas: quienes reaccionan a los cambios (algunas veces, tras un cierto tiempo), y quienes los producen o se anticipan a ellos. Los primeros son reactivos, y los segundos proactivos. Tórnese proactivo, porque el futuro lo construyen las personas dinámicas, que establecen las circunstancias para que éste ocurra de acuerdo a sus expectativas. Usted puede (y debe) provocar las circunstancias que motiven el futuro que desea para su profesión y persona. Crear el futuro consiste en eso: crear los caminos para llegar a lo que ansía. Nunca quedarse esperando a que la oportunidad llame a su puerta; hay que poner la puerta delante de la oportunidad que usted haya concebido.

Si el camino ya está, muy bien, a seguirlo. Si no está, a construirlo. Haga que las cosas pasen, porque el que espera simplemente, es aventajado por el que construye sin cesar, día a día, hora a hora. Transfórmese en un generador de circunstancias, y haga de eso su llave maestra para lograr sus metas.“

(Liderazgo personal, por Juan Javier Alvarez, en sht.com)

 

Reflexión 8.02.2012

 

El Instituto de Estudios Cajasol ha reunido al secretario general de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), Antonio Carrillo; la directora general del Parque Tecnológico PTC Cartuja 93, Angeles Gil; el responsable de recursos humanos de Eads-Casa, Fernando Sarmiento y el director de Personas y Organización de Detea, Antonio Barba, en una mesa redonda sobre el perfil y el desarrollo del directivo en la empresa actual.

En este acto se han señalado las principales cualidades necesarias en las personas que toman decisiones empresariales en el contexto actual, como son la visión estratégica, adaptación al entorno y al cambio, compromiso y sentimiento de pertenencia con su empresa, responsabilidad, proactividad y formación continua. Asimismo destacaron el enfoque internacional, basado en el dominio de idiomas.

según Carrillo deben tener “visión emprendedora, capacidad de renovación y de desarrollo de ventajas competitivas y gran compromiso con su empresa”. “Tras un período de fuerte expansión”, añadió, “en estos momentos el directivo debe centrarse en el control y la gestión agresiva de costes”.

Ángeles Gil coincidió con esta descripción, añadiendo un enfoque más ético al afirmar que “en tiempos de incertidumbre son más importantes que nunca los principios en los que un directivo debe basarse; Principios justos, éticos y razonables, como transparencia, veracidad, humildad frente al equipo y capacidad de escuchar y ponerse en lugar del otro”.

El representante de Detea describió dos cualidades indispensables en un directivo: “la capacidad para gestionar personas y capacidad para gestionar el cambio”.

Integrante de una de los sectores con mejores perspectivas en la actualidad, el aeronáutico, Fernando Sarmiento analizó el cambio en el concepto de directivo que ha vivido su empresa en los últimos años. “En nuestra empresa trasladamos una regla básica a los jóvenes que desean ser directivos, el 2+2+2, dos idiomas, dos funciones y dos países en tu carrera profesional”, ha concluido.

(Publicado en El Economista)