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La diferencia entre motivación e inspiración

La motivación de las personas en las empresas es un tema del que se habla frecuentemente, y sin embargo, mucha gente no comprende qué significa realmente. Mucha gente confunde motivación con inspiración. Creen que las dos palabras significan más o menos lo mismo y las utilizan indistintamente.

Veamos cada uno de estos conceptos.

La motivación es una fuerza que tira de uno. Por ejemplo, si quieres hacer ejercicio y crees que no tienes mucho tiempo disponible o que hace frío fuera o que luego estarás demasiado cansado y dolorido, necesitas motivarte para hacerlo. Esa motivación tirará de ti. Y la clave para estar motivado es tener un motivo.

Es decir que si quieres hacer ejercicio, necesitas motivarte a ti mismo recordándote el motivo por el cual lo haces. Podría ser perder peso, ponerte en forma, tomar el aire etc. Sin un motivo será difícil conseguir la motivación.

La inspiración, por otra parte, es más bien un proceso. Puede que te sientas inspirado por un orador, o un libro, o una canción o una persona de tu entorno, o un objeto. Cualquiera que sea la causa que te inspira, te toca el interior y te sitúa en un estado en el que te sientes más excitado y productivo, en el que sientes que tienes un propósito. La palabra inspiración viene del latín “inspirare” que significa “respirar hacia adentro, excitar, inflamar, instilar o implantar”.

Así que la inspiración es algo que sientes en el interior en tanto que la motivación es algo que viene del exterior y que te obliga a ponerte en acción.

La inspiración es una fuerza impulsora en tanto que la motivación es una fuerza tractora.

Hay gente que piensa que la motivación es insuficiente y que lo mejor es la inspiración. La verdad es que ambas son necesarias. Las dos te pueden ayudar a avanzar hacia tus objetivos. Pero hay que tener claro que viene de fuentes distintas: la motivación necesita un motivo, la inspiración necesita un propósito y la conexión con nuestro interior, con nuestros valores.

Como decía Wayne Dyer, conocido autor y orador en temas de desarrollo personal: “La motivación es cuando te enganchas a una idea y la llevas adelante hasta su conclusión. La inspiración es cuando una idea te engancha a ti y te lleva hacia tu destino.”

Es bueno cultivar estas dos fuerzas en las empresas. Solo así se consiguen realmente esos tan deseados equipos de alto rendimiento.

 

Las 3 claves para eliminar el estrés del liderazgo

He realizado recientemente un curso sobre el desarrollo del Liderazgo Inspirador, impartido por Richard Boyatzis, Profesor de Comportamiento Organizacional en la Case Western Reserve University, experto reconocido mundialmente por sus aportaciones al campo de la inteligencia emocional aplicada al liderazgo, y autor de números libros y artículos sobre el tema.

La tesis de Boyatzis es que el ejercicio del liderazgo entraña en sí mismo una serie de factores estresantes que culminan en el “síndrome del sacrificio” del líder, minando su efectividad y competencia. Una especie del círculo vicioso del que no es fácil escapar.

Los líderes tienen necesariamente que influenciar a otros, de los que depende el éxito de su trabajo diario. Seguramente se sienten responsables de los resultados del esfuerzo colectivo. Continuamente están siendo evaluados por su entorno en 360º presionados desde arriba,  desde abajo y a su mismo nivel en la jerarquía.

Este día a día en el que se desenvuelven implica verse sometidos a un flujo interminable de situaciones estresantes que se vuelven crónicas y ponen en riesgo su capacidad para ser efectivos, innovar y aprender, por no hablar de su salud física y mental.

Pero ¿cómo salir de esta trampa y contrarrestar estos efectos? Según las investigaciones de Boyatzis, Goleman y otros expertos, la solución está en mantener activado el Sistema Nervioso Para-Simpático (SNPS), responsable de reducir la presión sanguínea y de reforzar el sistema inmune, mediante tres claves:

1)      Incremento de la conciencia y la capacidad de percepción: permite elegir cómo responder a las personas y las situaciones. Permite ser consistente y auténtico. No hay progreso profesional posible sin ser consciente de uno mismo y del impacto que causamos en los demás. Cultivar el desarrollo de hábitos que permiten la percepción de uno mismo y de los demás es un antídoto necesario para paliar el Síndrome del sacrificio del líder. Este incremento de auto-conciencia es también el primer paso para el desarrollo de la inteligencia emocional. Sin auto-percepción, no puede haber auto-control.

 

2)      Mantener la esperanza: sostener una visión factible y optimista, en la que nos vemos capaces de alcanzar nuestros objetivos es una herramienta muy potente para contrarrestar el Síndrome del sacrificio. Además, como todas las emociones, es altamente contagiosa, solo que en este caso lo que contagiamos es Inspiración. Elemento clave en tiempos de crisis.

 

3)      Tener compasión: la compasión entendida como el interés por el bienestar y desarrollo de los que nos rodean es uno de las palancas más eficientes para reducir el estrés, porque activa inmediatamente el SNPS. Aunque parezca un término casi religioso, la compasión es consustancial a la naturaleza humana ya que empieza con la curiosidad: ¿cómo se sienten? ¿por qué se comportan así? A medida que crecemos, vamos remplazando esa innata curiosidad por una suficiencia que nos lleva a creer que ya conocemos a las personas, que sabemos cómo funciona el mundo y nuestra capacidad de sorpresa disminuye.  La curiosidad auténtica va ligada a la comprensión y a la empatía: si de verdad te interesa saber cómo está el otro lo que buscas es comprender sin juzgar.

Estas tres son las claves del liderazgo sostenible. Si ejerces un puesto de liderazgo y sientes que te puede el estrés, no dudes en poner en práctica estos tres consejos. Las personas de tu entorno lo agradecerán.

Visión y trabajo

Nunca se sabe dónde puede estar la inspiración pero, como decía Picasso, es bueno que te pille trabajando: pensando en un nuevo negocio en este caso. Si no lo intentas, nunca tendrás éxito, y la gran idea puede estar a la vuelta de la esquina. Como emprendedor que mantiene el gusto por lo desconocido, y por hacer las cosas de manera diferente, puedes ver oportunidades donde otros sólo advierten problemas. Debes estar seguro de que tu iniciativa ayuda a cubrir una necesidad.

No te preocupes si algunas de tus ideas parecen descabelladas. Lo importante es que tu visión esté acompañada de una gran capacidad para ejecutarla. Ahí está el éxito.

(Fuente: http://www.expansion.com/2013/01/15/emprendedores-empleo/emprendimiento/1358273200.html)

“La crisis te obliga a esforzarte más”

Siempre abiertos a lo que sus colaboradores puedan sugerir, reconocen que su firma es una labor de equipo y ellos son los responsables de dirigirlo. Como la inspiración, que sirve de materia prima para sus colecciones, no entiende de horarios de oficina y se puede encontrar en cualquier momento y lugar, aseguran que allá donde van llevan un papel en el bolsillo ya que, según José Víctor Rodríguez, “idea que viene, idea que se va y no vuelve. Volverá otra, pero ya no es la misma”.

Ya Albert Einstein dijo aquello de que las crisis agudizan el ingenio, la inventiva y las grandes estrategias. Algo en lo que el dúo de diseñadores andaluces está más que de acuerdo, ya que, en su opinión, es “en tiempos complicados cuando te creces, cuando tienes la necesidad de expresar cosas bellas, de derrochar fantasía. Todo ello hace que te esfuerces más”.

(Fuente: art. de Rosario Fernández sobre Victorio & Lucchino en Expansión http://www.expansion.com/2012/09/03/directivos/1346692237.html)