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El diagnóstico de la situación insatisfactoria (para la gestión del cambio). No es posible el éxito empresarial a largo plazo con criterios de gestión de personal solo de corto plazo (13).

Empezamos a desarrollar con un poco más de detalle cada uno de los puntos que enunciábamos en el post anterior y que identificamos con las fases de la gestión del cambio.

Comenzamos, lógicamente, con los motivos para abordar el cambio, esto es, la identificación de la situación que debemos modificar. El diagnóstico de la situación insatisfactoria será, por tanto, el primer tema a abordar; diagnóstico que debe ser completo y certero porque de él depende la efectividad y utilidad del cambio que llevaremos a cabo.

Este diagnóstico debería contemplar (de acuerdo con Collorette y Delisle, 1998):

–          Identificar y definir la situación insatisfactoria (mejorable) y cuáles son los aspectos que la describen.

–          Comprobar la magnitud de la diferencia entre las situación insatisfactoria y la situación deseada, lo que exige, lógicamente, conocer con antelación nuestro objetivo, la situación que queremos alcanzar. El cambio tiene que abordarse para alcanzar un objetivo (“si no sabes adónde vas, cualquier camino sirve”).

–          Analizar y explicar estas diferencias, tanto para asegurar la necesidad del cambio como para conseguir que su puesta en marcha incorpore al mayor número de prescriptores posibles. Y esto tanto dentro como fuera de la empresa.

–          Identificar la percepción que tienen los individuos, colectivos y organizaciones afectados. Son a esos colectivos a los que más tiempo tenemos que dedicar para explicar y tratar de convencer de la necesidad del cambio, así como de la importancia de su implicación en el proceso, cuando eso sea posible.

–          Considerar los recursos disponibles dentro del sistema.

–          Identificar las habilidades necesarias de los agentes de cambio, e identificar, formar y comprometer en profundidad a esos agentes.

–          Determinar la permeabilidad del sistema a la transformación, teniendo en cuenta que cuando la situación insatisfactoria dificulta seriamente nuestra capacidad de competir, el cambio puede ser imprescindible, lo que exigirá mayores o menores esfuerzos en la implantación, pero es necesario abordarlo.

Termino este post con una frase acuñada hace ya algunos años en el Banco de América Central – BAC Credomatic, y que en algún otro momento se ha utilizado en este blog: “Es posible cambiar y no crecer, pero es imposible crecer sin cambiar”.