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Josué Gadea recibe el premio “Estrella de Oro” del Instituto Para la Excelencia Profesional

El petrerense recibe este reconocimiento tras cinco años de carrera exitosa y habiendo sido bestseller con su libro “Vendedor Ninja”. Un galardón que destaca a los que son capaces de innovar y fomentar un buen desarrollo económico y social.

El pasado viernes día 18 de noviembre el petrerense Josué Gadea recibirá el premio “Estrella de Oro” del Instituto para la Excelencia Profesional. Un reconocimiento que cada año se entrega a profesionales y empresas que son capaces de innovar y fomentar un buen desarrollo económico y social.

“Para mi es un honor recibir este reconocimiento. El camino no ha sido fácil, me he topado con varias piedras en el camino, pero también por otro lado hay momentos y experiencias vividas que no cambiaría por nada del mundo” comentaba Josué.

“Siento alegría. A cualquiera le gusta que le reconozcan el trabajo realizado. Esto me ayuda a seguir adelante ayudando a personas y a empresas a que sigan siendo un poco mejores día a día”.

Este reconocimiento también lo han obtenido personas como Vicente del Bosque, exseleccionador nacional, Manolo Santana exdeportista profesional, Luis del Olmo, el Padre Angel, entre otros.

La entrega de premios se realizará el próximo viernes en el hotel Westin-Palace de Madrid.

Josué Gadea es formador de equipos comerciales y propietarios de negocio a los que ayuda a iniciar acciones para que puedan vender más. Conferenciante internacional, autor del libro “Vendedor Ninja”. Ha ayudado a cientos de empresarios a tener negocios más prósperos. Entre sus clientes están Cámaras de Comercio, Orange, Necomplus…

Innovar no es sólo tener una idea.

«Por sí solas, las ideas geniales están sobrevaloradas. Son un punto de partida, pero innovar requiere ir más allá, es la confluencia entre la creación de algo nuevo y la comercialización de ese producto y servicio con éxito», afirma Carlos Domingo, presidente y CEO de Telefónica Investigación y Desarrollo. En su opinión, «innovar siempre ha sido importante, pero ahora lo es más porque en el mundo globalizado cada vez hay más competencia y, por lo tanto, más necesidad de diferenciarte».

Innovar no es sólo tener una idea, hay que rentabilizarla, Directivos.-Economía y empresa Expansión.com

¿Una vuelta atrás?.No es posible el éxito empresarial a largo plazo con criterios de gestión de personal solo de corto plazo (18).

En la relación entre empleadores/directivos y empleados hemos pasado en un tiempo relativamente corto de una visión autoritaria de la gestión de personas, en la que el jefe pensaba, decidía, controlaba (la expresión conocida de “tú no estás aquí para pensar” resume bien esta forma de gestión), a otra más paternalista, en la que sin perder la distancia entre jefe y empleado, la actitud era más condescendiente, con una cierta aproximación del directivo a la realidad de cada uno de los empleados que dependía de él; llegando poco a poco a un modo de gestión más participativo en el que, idealmente, todos piensan y actúan, todos se corresponsabilizan de las decisiones y del cumplimiento de los objetivos de la empresa.

Evidentemente, esta forma de gestionar las empresas no es en absoluto incompatible con el reconocimiento de la autoridad necesaria para conseguir la unidad de acción imprescindible para avanzar.

En las condiciones de competencia actuales en cualquier sector de actividad que consideremos, contar con la participación, el compromiso, las aportaciones de todos en la empresa, se convierte en una condición sine que non para el éxito.

En realidad, como se ha apuntado en diferentes ocasiones en los blogs del Círculo, en este tiempo las personas se han convertido en una fuente muy importante de ventajas competitivas de las compañías, probablemente en el factor más importante sobre el que definir esas ventajas si queremos que sean sostenibles, ya que son uno de los pocos elementos que combinados con la forma de abordar los procesos, no pueden ser copiados con facilidad, lo que les confiere la capacidad de diferenciación que hoy necesitan todas las empresas.

Personas, por tanto, que sepan, que quieran y que puedan hacer las cosas adecuadas en el seno de la empresa y para el crecimiento conjunto.

Personas individuales pero trabajando en equipo, con valores y objetivos comunes, y compromiso compartido con la empresa y con su entorno social.

Y aquí es donde planteo una mínima polémica con algunas tendencias de gestión actuales mucho más focalizadas en el individualismo, en los conceptos asociados a la marca personal dentro de las empresas, que valoran casi en exclusiva elementos asociados a la capacidad y retribución individual en la relación laboral.

Creo que esta polémica será breve e incluso tiene sentido, como lo tiene todo lo que apoya el cambio, en la línea de que las empresas deben apostar claramente por sus empleados, porque desarrollen todas sus capacidades y crezcan personal y profesionalmente, lo que será bueno para ellos y para la compañía. Y mientras se mantenga la relación laboral –que creo que debería plantearse siempre que sea posible a largo plazo, por eso lo de “¿una vuelta atrás?”-, ese desarrollo debe plantearse en el seno de un equipo compacto que cree en su capacidad y en su fuerza para identificar y concretar oportunidades en este mundo complejo, apoyando y recibiendo el apoyo de todos los demás integrantes de la empresa.

En una relación, decía, a largo plazo acorde con el horizonte que debe proponer siempre un proyecto empresarial serio y sólido: en la empresa no solo hay que “hacer”, también hay que analizar, dirigir, enseñar, innovar, orientar, identificar riesgos y oportunidades, …, y si los más jóvenes son mucho más fuertes en “hacer”, los más mayores pueden serlo en identificar y corregir riesgos u oportunidades, en asesorar, …

Apostar, pues, por el talento individual en el marco del equipo compacto que debe ser la empresa, creo que sigue siendo el paradigma que debe regir las relaciones laborales y el que debe facilitar esa configuración de ventajas competitivas sostenibles imprescindibles para alinearnos permanentemente con el futuro.