Etiqueta: globalización

LOS RIESGOS EN EL COMERCIO INTERNACIONAL

En el entorno internacional de los negocios existe un factor, que ha provocado en mayor medida la situación que estamos viviendo, incluso ha hecho que la expansión de los problemas económicos entre países se haya extendido como un virus. Ese factor al que me refiero y que te quiero compartir es la llamada globalización.

Quiero que te quedes, con la parte de la globalización referida a la mayor apertura e integración entre las economías del mundo y que ha provocado a pesar de la recesión económica un crecimiento del comercio y de las inversiones a nivel mundial, como indica la Organización Mundial del Comercio (OMC). Los tres agentes principales de las economías (gobiernos, empresas y consumidores) han contribuido al desarrollo de la globalización, aunque son las empresas, en su necesidad de ampliar mercados y de buscar nuevos países donde expandir sus actividades de producción y de venta las que han posibilitado en mayor medida la expansión de este fenómeno.

También, y debido a este fenómeno, y a diferencia de otras situaciones económicas de recesión vividas en épocas pasadas, lejos de aislarse los países han buscado en la expansión internacional, la oportunidad de crecer y poner sus ambiciosos proyectos en otros mercados. Las empresas actuales se están internacionalizando y te quiero indicar que no me refiero sólo a la exportación, cuando decimos que una empresa se internacionaliza. La internacionalización, es un proceso, en el que la empresa aumenta su número de actividades fuera de los mercados que suponen su entorno natural.

Que la empresa se internacionalice implica una transformación gradual y paulatina en su organización, actividades y sobre todo, en sus componentes y es donde tú como parte de un mundo globalizado adquieres un papel relevante participando a través de tu negocio. Tu implicación en el desarrollo de actividades y procesos de la empresa donde desarrollas tu actividad, debe aumentar conforme se incrementa la expansión internacional de la actividad económica que tu diriges.
Cuatro, son los riesgos principales que deberás afrontar en los negocios internacionales que llevas a cabo:

COMERCIALES

TIPO DE CAMBIO

PAÍS DE DESTINO

FACTORES CULTURALES

Todos ellos vienen motivados por las diferencias existentes entre los países objeto de tu actividad; económicas, hábitos de consumo, legales, canales de distribución, lingüísticas y las provocadas por la cultura y la religión. Las diferencias comerciales y de tipo de cambio son inherentes a las operaciones de compra venta. Las referidas al país de destino suponen investigar un mercado que es del todo desconocido y debemos recopilar información para conocer más de ese destino y tomar unas decisiones lo más sensatas posible en función de los datos obtenidos.

Y si te he dejado para el final las diferencias culturales y que en los negocios internacionales adquieren una relevancia muy alta. Todos estos riesgos, vienen provocados por la existencia de un potencial cliente, que desarrolla su actividad en otro país diferente al nuestro, con otras costumbres, y, unido muchas veces a la gran distancia física, que pudiera existir entre los dos mercados, es lo que eleva la sensación de mayor riesgo, que si se tratase de una operación en el mercado nacional.

El transporte, la forma de cobrar el pedido, los tipos de cambio podrían suponer un mayor riesgo, si no hemos fijado los términos de la operación en un contrato de compra venta.
La gestión del riesgo, solo puede ser afrontada si la empresa desarrolla un sistema eficaz y aplicado a las diferentes fases de una operación comercial internacional:
Fase previa antes de realizar la operación. En este momento, la empresa debe buscar todo tipo de información a la que tenga acceso y valorar que tenga algún coste inherente, como por ejemplo solicitar el nivel de riesgo a una empresa especializada.
Durante la propia venta. En este caso el único elemento útil, será la capacidad de negociación, donde deberá ser recogidos en un contrato de compraventa internacional todos aquellos temas referidos a los medios de pago y garantías de pago.
Después de la venta. Es el momento donde los riesgos, se podrían hacer realidad, sobre todo si no se han planificado correctamente las dos etapas anteriores. La única vía en este caso para solventar el problema serán las diferentes formas de reclamación, que deberemos intentar resolver de manera amistosa, por el bien de la relación comercial a largo plazo. Aunque, si las diferencias son insalvables, habría que acudir a una reclamación judicial o de arbitraje.

En definitiva, los riesgos deben ser asumidos como algo normal en un proceso internacional y nuestro trabajo debe consistir en mecanizar el proceso de las operaciones internacionales y así poder disminuir los riesgos, hacerlos desaparecer digamos, que es, casi imposible. Conocerlos y prevenirlos es la única manera de poder llevar a cabo este proceso.

José Ramón Gonzálvez – Director de Solutions Inside
www.solutionsinside.es

Ser digital no es una opción; es una necesidad y una oportunidad

IMG_7888Esta fue una de las conclusiones de Julio Linares, vicepresidente de Telefónica, en la conferencia que pronunció en Alicante el pasado 30.10 en el arranque del Foro Síntesis, organizado por el Círculo con el apoyo del Máster en Dirección y Gestión de Empresas de la Universidad de Alicante.

Estamos empezando a vivir una nueva revolución que puede llegar a tener tanto impacto como las anteriores revoluciones agrícola e industrial, con cambios muy profundos, irreversibles e imparables, que afectan a la sociedad, a nuestras vidas y a las empresas e instituciones: estamos en el inicio de la Revolución Digital, que avanza a toda velocidad.

Se estima que en el mundo hay 7.000 millones de móviles, lo que significa que muchas personas no tienen agua ni electricidad pero tienen móvil. Hay 3.000 millones de internautas, muchos de los cuales comparten vida social en las redes, a las que se conectan en este momento 13.000 millones de dispositivos. Algo está ocurriendo y no lo podemos obviar.

IMG_7872Estamos empezando a ser móvil-dependientes: muchos de los poseedores de móvil lo tienen a menos de 1 metro de distancia las 24 horas del día; el 76% es lo primero que mira al levantarse y el 54% lo último que ve antes de acostarse. Y no parece que el futuro vaya a corregir la tendencia: las encuestas apuntan que en la Navidad pasada, el 50% de los niños preferían una tablet a un juguete convencional.

Y esto no es neutro para las empresas. Existe un gran mercado de bienes virtuales (productos digitalizables), estimado en unos 65.000 millones de euros en 2014, con más de 2 millones de aplicaciones para móviles y 5 millones de desarrolladores en el mundo, lo que significa que en España deberían ser más de 100.000 desarrolladores.

Pero esto es solo el principio, la punta del iceberg. Veremos mucho más, impulsado por la movilidad y velocidad de la conexión, la posibilidad de manejar más información en menos tiempo (generalización de la banda ancha), y la tendencia cada vez mayor a tener las cosas almacenadas en la Nube. Con una expectativa en 2020 de 8.000 millones de internautas, frente a los 3.000 millones actuales, con una particularidad adicional: la consolidación de lo que se ha llamado el INTERNET DE LAS COSAS, que define la tercera fase de internet, desde intenet como acceso para buscar contenidos, pasando a la interactividad y las redes sociales, para llegar a la conexión de todas las cosas a internet.

IMG_7838En 2020 podría haber más de 50.000 millones de dispositivos conectados a la red, con una capacidad difícilmente imaginable de captura de datos que es necesario tratar para convertir en información útil para la acción y almacenarla, lo que nos lleva al concepto de Big Data, de manera que será en la información y el conocimiento donde estará el valor en el futuro inmediato, y eso exigirá muchos desarrolladores, apuntando a una especialidad que tendrá una importante demanda de empleo en el futuro inmediato.

Esta nueva realidad impacta directamente en el ámbito de las operaciones en la empresa, que abordado de manera correcta puede ser fuente de mejoras relevantes en nuestro PIB, recuperando una parte importante de la actividad industrial que en los últimos años ha salido hacia países con mano de obra más barata, puesto que la automatización mediante robots de un número creciente de procesos industriales los hará mucho menos dependientes de los costes de la mano de obra, que influirán bastante menos en el coste del producto final. Los drones, sobre los que algunas empresas como Amazon ya están investigando las posibilidades de utilizarlos para entrega de artículos físicos comprados on line, o las posibilidades que ofrecen las impresoras 3D, están empezando a pasar desde la ciencia ficción a nuestra realidad cotidiana.

Estamos ya, por tanto, en un entorno digital, que ofrece oportunidades (Globalización –todo se puede plantear a nivel global-) y desafíos IMG_7891(Inmediatez – la gente cree que lo puede hacer todo en cualquier momento y desde cualquier lugar-, y Disrupciones –cambios radicales que afectan drásticamente al negocio- ejemplos: el PC acabó con las máquinas de escribir; whatsapp ha terminado prácticamente con los sms, etc.)

Estas disrupciones afectan a todos, nadie está inmune. Y en cualquier revolución existen ganadores y perdedores, lo que hace imprescindible la adaptación permanente a este entorno digital, en el que se han integrado más rápidamente los consumidores, están progresando las empresas, y tienen más dificultades las administraciones públicas.

Esa progresiva pero rápida adaptación de las empresas al nuevo entorno se produce por convicción, porque aporta mejoras radicales en eficiencia y sobre todo por necesidad: el consumidor es cada día más digital y se estima que pasa 1/3 de su vida conectado a diferentes medios. Si queremos venderle, tenemos que estar donde él esté, y si ese sitio es la red, ahí tenemos que estar.

Sin embargo, la realidad es que nos queda mucho recorrido por hacer: un 70% de las empresas españolas dicen que tienen estrategia digital, pero solo el 15% de ellas admite tener las competencias necesarias (empresa abierta a colaborar con otros para ganar eficiencia –centrándose cada colaborador en aquello en que aporta más valor-, con procesos digitales y puntos de venta digitales, ágil e innovadora).

Ser digital no es una opción, sino una necesidad y una oportunidad (más del 50% de las mejoras de productividad de la empresa procede de las nuevas tecnologías; las empresas digitalizadas crecen, exportan y generan el doble de resultados que las no digitalizadas, a la vez que generan el doble de empleos en actividades que aportan más valor, las asociadas con el conocimiento._MG_8904

Julio Linares terminaba su exposición apuntando que no es el momento de temer a las nuevas tecnologías sino de abrazarlas, integrarlas en la gestión y la realidad de nuestras empresas.

Las personas como principal activo de las empresas: la gestión post crisis

cartel jornadas Novelda(Conferencia-coloquio el 21/10 a las 20,30 h. en el Casino de Novelda, con participación del Círculo)

Vivimos en una época de turbulencias, instalados en el cambio, en la internacionalización de la economía y la actividad de las empresas, en la globalización.

Para la empresas ya no es suficiente con producir bien productos y servicios. Ese es un valor entendido. Se trata de diferenciarnos positiva y sosteniblemente de nuestros competidores.

La principal carencia del modelo de gestión tradicional es su soporte sobre modelos mecánicos basados en estructuras jerárquicas muy marcadas que limitan la innovación y, sobre todo, la necesaria flexibilidad y rapidez que exige la adaptación a estas nuevas y cambiantes condiciones competitivas.

Es necesario obtener ventajas competitivas que sean reconocidas y apreciadas por los clientes, de manera que nos permitan apropiarnos de una parte, al menos, del valor que generamos.

Y esas ventajas, para que sean sostenibles en el tiempo, deben ser difíciles de copiar por nuestros competidores, lo que aconseja construirlas sobre elementos intangibles de la empresa, entre los que las capacidades y las actitudes de los empleados combinadas con los procedimientos y la forma de gestión interna de la empresa tienen un papel preponderante.

La gestión de las personas se convierte, por tanto, en un elemento fundamental para mejorar la competitividad de las compañías.

Esta es la tesis en torno a la que debatiremos en la sesión sobre “Las personas como principal activo de las empresas: la gestión post crisis” que se desarrollará el próximo día 21 de Octubre, a las 20,30 h. en el Casino de Novelda, en el marco de la VII Semana de la Ciencia, con acceso libre hasta completar el aforo, dirigida por el profesor de la Universidad de Alicante y gerente del Círculo de Economía de la Provincia de Alicante, Francisco Monllor.

Reflexiones sobre la crisis (y post crisis)

Parece que empezamos a vislumbrar la salida de la crisis. Crisis que, además, llegó casi por sorpresa cuando la deberíamos haber reconocido con la antelación suficiente y tomar medidas que limitaran sus efectos.

Pero la realidad es que durante el verano de 2007 parece que se hubiera hundido el mundo, con el agravante de que costó mucho reconocerlo, lo que agudizó su impacto derivando en una falta de confianza de los mercados en nuestra economía (y en otras muchas economías occidentales), dificultando la fluidez necesaria en las relaciones comerciales, agravada, sin duda, por una fuerte crisis financiera que afectó de manera importante al crédito hacia las empresas.

Pero afortunadamente comienzan a aparecer luces de esperanza.

Sin duda es una situación compleja pero esto no es nuevo ni probablemente cambiará mucho en el futuro salvo en la que espero progresiva solución de esta crisis que arrastramos.

Pero el resto de factores que inciden sobre la situación de las empresas (la globalización, la internacionalización de la economía, la emergencia y rápida extensión de las tecnologías de la información y las comunicaciones) están aquí para quedarse, y esto incorpora tensión competitiva y exige nuevas formas de hacer, nuevas formas de competir y contar con recursos en muchas ocasiones diferentes de los que la empresa posee y que en el pasado le permitieron evolucionar correctamente.

La globalización, por ejemplo, nos ha mostrado muchas cosas, entre ellas que los programas de mejora de eficiencia en nuestras empresas son fundamentales, pero difícilmente llegaremos en bastantes años a poder competir en costes con los países que llamamos emergentes.

La diferenciación –sin olvidar los costes, por supuesto- debería ser una de nuestras apuestas fundamentales, lo que exige alta cualificación y compromiso de la plantilla, así como el fomento de la creatividad y la innovación que nos permitan competir en buenas condiciones con otros actores de, prácticamente, todo el mundo y en cualquier parte del mundo.

Y cuando hablo de cualificación y compromiso me refiero con el futuro de la compañía; de ahí la importancia del reciclaje permanente de todos los trabajadores. Es imprescindible vivir y trabajar con la época en la que estamos, a la vez que nos preparamos para la nueva época, que siempre empieza hoy.

Con los conocimientos y las capacidades del pasado conquistamos el pasado. Ahora toca prepararnos constantemente para alcanzar el futuro que en ocasiones nos parece incluso inconsistente y del que sabemos poco más que será distinto del pasado.

La apuesta por la innovación así como por la internacionalización (si agentes externos vienen aquí, nosotros debemos salir también al exterior. Esto, además, nos puede blindar ante futuras crisis que ocurrirán, aunque no de manera generalizada en todos los países), solos o cooperando con otras empresas, son clave, en mi opinión, para ganar el futuro.

Y esto exige, como también he comentado, cualificación para el futuro y la mayor flexibilidad posible en todos los aspectos de la gestión que permitan a la empresa adaptarse a esas circunstancias cambiantes que ocurren y ocurrirán.

Seguimos teniendo, como sociedad, el problema básico del desempleo. Pero quiero ser optimista. En este punto ya tocamos fondo y a nivel agregado estamos empezando a mejorar, lo que debe consolidarse con medidas que reactiven la economía, que refuercen nuestra imagen como país, que apoyen nuestras fortalezas y que nos sitúen de nuevo como uno de los motores europeos, eso sí, sobre bases más sólidas que en el pasado.

Pero eso exige movilidad de los trabajadores actuales, actualización permanente, estar en condiciones constantes de competir con la generación joven mejor formada de nuestra historia, y que arrastra una tasa de paro insoportable que supera el 50%.

En este punto, quisiera hacer una mención muy breve a la reforma laboral, que yo sí creo que apoya el empleo en tanto que da a la empresa más argumentos ante una crisis para intentar mantener la mayor cantidad de empleo posible, sin recurrir necesariamente al cierre ante dificultades más o menos coyunturales: facilidades para pactar y acometer ERE´s temporales o limitados, y ajustes salariales, van en esa dirección.

Ajustes justificados también en gran medida por la globalización y la consiguiente necesidad de competir con empresas de países emergentes con un impacto del salario mucho menor en sus costes, lo que les permite ofrecer productos a precios más competitivos.

Y aunque estoy convencido de que nuestra apuesta de futuro como país y a nivel de cada empresa en particular debe ser la diferenciación, el precio es un factor que no se puede menospreciar en ningún caso, máxime en tiempos de crisis como los que aún vivimos.

En esta línea, creo que el tejido empresarial tras la crisis será mucho más especializado, con cada empresa focalizada en la parte de la cadena de valor del proceso en la que sea más eficiente, en la que pueda aportar ventajas competitivas, mucho más abierto a colaborar con otras organizaciones con el objetivo de avanzar juntos a través de la cooperación; innovador y, por supuesto, mucho más internacionalizado que nuestras empresas actuales.

Y en cuanto a los empleados, los imagino muy cualificados, activos, comprometidos con la empresa durante su periodo de vinculación a la misma, con disposición para moverse por todo el ámbito de operaciones de la compañía, convencidos de que su valor es su actualización permanente y un tema muy importante, con idiomas, que el mundo va mucho más allá de nuestras fronteras nacionales, las empresas también tienen que ir, y los empleados tienen, al menos, que seguirlas.

Ética en digital

Con la globalización, impulsada básicamente por la irrupción de tecnologías muy avanzadas y la rápida extensión de internet, el mundo ha cambiado tanto social como empresarialmente.

Los consumidores, especialmente los jóvenes y por tanto el futuro inmediato, viven en un entorno completamente digitalizado con al menos dos factores clave, en mi opinión, que afectan a las empresas: la necesaria transparencia de las empresas porque todo está en la red, lo que exige más que nunca comportamientos éticos por parte de las empresas y de todos sus directivos; y la profesionalidad exigible a todos los miembros de la empresa porque competimos, efectivamente, en un entorno global, completamente internacionalizado, con empresas de cualquier parte del mundo, en cualquier parte del mundo y por cualquier canal de distribución.

Competir correctamente en este entorno exige cualificación, trabajo en equipo, innovación, compromiso, calidad, ética, conocimiento de las tecnologías aplicables, … en toda la plantilla, lo que implica cambios necesarios en el perfil de los directivos necesarios en este tiempo.

Tan importante como alcanzar los resultados, es la forma en que los abordamos si pretendemos -como pretenden todas las empresas que se constituyen con ánimo de permanencia- que esos resultados sean sostenibles en el tiempo.

Conocer las posibilidades que ofrecen las tecnologías para mejorar la eficiencia empresarial compatible con la mejora continua del servicio al cliente y la mejora de la vida laboral de los empleados, sin hacer un uso intrusivo de las posibilidades que esa tecnología también proporciona, es un factor clave en ese nuevo perfil directivo, tal como se apunta en el artículo que publiqué en Abc el pasado 11 de junio, y que puedes leer completo aquí.

Valores para la salida de la crisis: caminando hacia la empresa sostenible

El Círculo de Economía de la Provincia de Alicante es una asociación empresarial sin ánimo de lucro integrada en la red  CEDE (Confederación Española de Directivos y Ejecutivos), que apoya la investigación, la innovación y la cultura emprendedora, a la vez que impulsa la adopción de las técnicas más avanzadas y eficientes de gestión empresarial entre todas las empresas y directivos de las empresas alicantinas, y específicamente entre nuestros socios.

Pretendemos consolidarnos como un foro de opinión empresarial y directiva complementario y compatible con otras asociaciones, con la finalidad de poner en valor las figuras del empresario y los directivos de empresa que son, sin duda, figuras clave en el desarrollo económico y social de nuestro entorno, en el concepto de “empresas de personas para personas”, basado en la cualificación, el compromiso, la innovación, la calidad y la ética como elementos diferenciales de nuestras empresas y sus dirigentes.

Nuestro objetivo, pues, son las personas capaces de crear y mantener esas empresas; ayudarles a encontrar las mejores herramientas y conocimientos más actualizados para la gestión; apoyarles en sus proyectos de creación o consolidación de sus empresas; y la búsqueda de sinergias entre los socios que permitan la colaboración en proyectos comunes desde la transparencia, y adoptando actitudes que persigan el crecimiento conjunto.

Y para ello contamos como argumento diferencial con nuestra integración en CEDE, que en la actualidad agrupa a 43 entidades y más de 140.000 directivos de todos los sectores, lo que sin duda le otorga la mayor representatividad en un colectivo, el de los directivos y ejecutivos, fundamental para el progreso de nuestras empresas y, por tanto, clave en el progreso social, a la vez que conformamos un grupo de opinión con capacidad de influencia en los temas más trascendentes en relación con las empresas.

En tanto que presidente del Círculo de Economía de la Provincia de Alicante, tengo el honor de pertenecer a la Junta Directiva de CEDE, presidida en estos momentos por Isidro Fainé, presidente a su vez de Caixabank, lo que nos permite, entre otras cosas, estar en excelentes condiciones para trasladar a nuestros directivos las mejores prácticas de gestión a nivel nacional que se puedan estar desarrollando en cualquier parte de nuestro país.

En el Círculo tenemos directivos y empresarios de prácticamente todos los sectores, y aunque la crisis afecta a todos los ámbitos de las relaciones sociales y económicas, lo cierto es que su impacto no ha sido exactamente homogéneo ni, en consecuencia, la respuesta ha sido la misma, con algunas pautas comunes como el adelgazamiento, en general, de una parte importante de nuestro tejido industrial para adaptar estructuras y capacidades a las nuevas posibilidades del mercado, una mayor focalización en los costes, y un esfuerzo evidente por internacionalizar nuestra actividad, acorde con las exigencias de un mundo y un mercado global.

Creo que tras unos años de una cierta confusión motivada por un crecimiento que parecía imparable y por una cierta confusión en los valores que son el pilar no solo de las empresas sino del modelo mismo de sociedad, estamos volviendo a poner los pies en el suelo y los directivos hemos tomado plena conciencia de la situación y sabemos cómo abordarla en nuestras empresas. Volver a construir sobre valores sólidos y compartidos, y no sobre cimientos de barro, es el camino correcto.

Y es que aunque con la globalización, la internacionalización de la economía y la emergencia y rápida difusión de las tecnologías de la información y las comunicaciones básicamente asociadas a internet, el cambio forma ya parte inseparable de nuestras vidas, en el fondo los valores esenciales sobre los que construimos las sociedad y sobre los que se asientan las empresas no cambian: confianza, prudencia, integridad, respeto a los demás, cualificación, seguridad, solvencia, equipo, compromiso, corresponsabilidad real en el desarrollo económico, social y medioambiental … son y serán básicos para el progreso sostenido.

Durante el  año 2013, hemos continuado desarrollando actividades (conferencias, talleres, jornadas técnicas, espacios para networking, …) tendentes a mantener actualizada la cualificación y la información de nuestros socios sobre la realidad del entorno y en las técnicas de gestión más avanzadas, para facilitar el tránsito de sus empresas en un escenario complejo.

En paralelo, hemos trabajado con los futuros directivos de nuestras empresas mediante el convenio de colaboración que mantenemos con la Universidad de Alicante, en la transferencia de conocimiento tanto académico como empresarial a los alumnos de últimos cursos y postgrado en disciplinas relacionadas con la gestión y dirección de empresas.

La extensión de nuestra actividad así como de las opiniones de nuestros colaboradores a través de los blogs del Círculo (133 artículos publicados por 15 editores activos) y en los medios de comunicación, ha constituido otra línea de extensión de nuestras propuestas al entorno social y empresarial de la provincia de Alicante.

Todo ello para el desarrollo de un tejido empresarial que será mucho más especializado, con cada empresa focalizada en la parte de la cadena de valor del proceso en la que sea más eficiente, en la que pueda alcanzar ventajas competitivas, mucho más abierto a colaborar con otras organizaciones con el objetivo de avanzar juntos a través de la cooperación; innovador y, por supuesto, mucho más internacionalizado que nuestras empresas actuales.

Y en cuanto a los empleados, el contexto exige que sean muy cualificados, activos, comprometidos con la empresa durante su periodo de vinculación a la misma, con mentalidad global, con disposición para moverse por todo el ámbito de operaciones de la compañía, convencidos de que su valor es su actualización permanente y un tema muy importante, con idiomas, que el mundo va mucho más allá de nuestras fronteras nacionales, las empresas también tienen que ir, y los empleados tienen, al menos, que seguirlas.

Aprovecha las ventajas de la Red para poner en marcha tu idea de negocio.

(Resumen introducción en la jornada “Historias de emprendedores en internet”, el 31.03.2014, con la colaboración entre el máster en dirección y gestión de Pymes de la Universidad de Alicante, la cátedra Prosegur de la UA y el Círculo de Economía de la Provincia de Alicante).

En la mente de muchos, el emprendedor es una persona solitaria y un poco chiflada, que trabaja solo en su sótano hasta encontrar una idea brillante, revelada al mundo por la luz de una bombilla encendida sobre su cabeza (Pablo Martín, Prof.. I.E.-Madrid).

Y nada más lejos de la realidad. El emprendedor suele ser una persona absolutamente normal, muy sociable, consciente de que necesita a los demás para desarrollar y poner en marcha su idea, con capacidad para integrar y comprometer a otros en un objetivo común y abordarlo de manera muy eficiente contando con los conocimientos y las capacidades de todo un equipo.

Desde un planteamiento de empresa, la propia Ley 14/2013 de apoyo a los emprendedores y a la internacionalización, define al emprendedor como una persona física o jurídica que va a desarrollar o está desarrollando una actividad económica productiva.

Y de eso hablamos cuando nos referimos al emprendimiento, aunque es verdad que desde una realidad cambiante impulsada fundamentalmente por la tecnología que está en la base de eso que hoy llamamos globalización.

Cambio que percibimos sobre todo las personas que venimos de etapas anteriores en que las cosas cambiaban a ritmos casi imperceptibles. Hoy vivimos en el cambio, Vosotros vivís en el cambio por lo que ese cambio lejos de ser un problema, es simplemente la realidad que habeis conocido.

Hoy hablamos de internet en los negocios, de historias de emprendedores en internet. Pero no debemos olvidar que internet, en general, no es el negocio sino el canal; y que los negocios sostenibles, al final, son como siempre han sido: con clientes satisfechos, empleados comprometidos, procesos eficientes, impacto social positivo, a partir de un liderazgo inspirador y ejemplar.

Cuando hablamos de negocios en internet pensamos en facebook, twitter o la última app de éxito, y las cosas no son exactamente así. Sería tanto como asociar el futbol con Messi y Ronaldo. Y no es verdad. El futbol son muchas cosas, especialmente los millones de niños y niñas que desde pequeños, en equipo, juegan con una pelota y se comprometen juntos para marcar goles en la portería contraria.

Calidad, cliente, cambio, globalización, equipo … y mucho trabajo son los factores clave del éxito.

No existen pelotazos. Y, por supuesto, no se puede olvidar la red. Existen negocios alrededor de internet, pero todos los negocios necesitan de internet para funcionar. Hoy no puede haber ningún negocio sin información exhaustiva del mercado, del cliente, de los competidores, de las alternativas a nuestro producto que puede encontrar el cliente en el mundo.

Encajar perfectamente emprendimiento e internet, o mejor aprovechar las ventajas de la Red para poner en marcha nuestra idea de negocio es un excelente primer paso, al que accedemos por convicción y en muchas ocasiones por obligación, que la crisis está siendo especialmente dura con el empleo, y de manera especial con el empleo joven.

El emprendimiento responsable, partiendo de un conocimiento exhaustivo del mercado al que nos dirigimos, con fe en nuestro proyecto y contando con el equipo adecuado, es una vía excelente de generación de autoempleo, sobre todo para una generación como vosotros, excelentemente formada, global.

Aprovecha las ventajas de la Red para poner en marcha tu idea de negocio.

(Resumen introducción en la jornada “Historias de emprendedores en internet”, el 31.03.2014, con la colaboración entre el máster en dirección y gestión de Pymes de la Universidad de Alicante, la cátedra Prosegur de la UA y el Círculo de Economía de la Provincia de Alicante).

En la mente de muchos, el emprendedor es una persona solitaria y un poco chiflada, que trabaja solo en su sótano hasta encontrar una idea brillante, revelada al mundo por la luz de una bombilla encendida sobre su cabeza (Pablo Martín, Prof.. I.E.-Madrid).

Y nada más lejos de la realidad. El emprendedor suele ser una persona absolutamente normal, muy sociable, consciente de que necesita a los demás para desarrollar y poner en marcha su idea, con capacidad para integrar y comprometer a otros en un objetivo común y abordarlo de manera muy eficiente contando con los conocimientos y las capacidades de todo un equipo.

Desde un planteamiento de empresa, la propia Ley 14/2013 de apoyo a los emprendedores y a la internacionalización, define al emprendedor como una persona física o jurídica que va a desarrollar o está desarrollando una actividad económica productiva.

Y de eso hablamos cuando nos referimos al emprendimiento, aunque es verdad que desde una realidad cambiante impulsada fundamentalmente por la tecnología que está en la base de eso que hoy llamamos globalización.

Cambio que percibimos sobre todo las personas que venimos de etapas anteriores en que las cosas cambiaban a ritmos casi imperceptibles. Hoy vivimos en el cambio, Vosotros vivís en el cambio por lo que ese cambio lejos de ser un problema, es simplemente la realidad que habeis conocido.

Hoy hablamos de internet en los negocios, de historias de emprendedores en internet. Pero no debemos olvidar que internet, en general, no es el negocio sino el canal; y que los negocios sostenibles, al final, son como siempre han sido: con clientes satisfechos, empleados comprometidos, procesos eficientes, impacto social positivo, a partir de un liderazgo inspirador y ejemplar.

Cuando hablamos de negocios en internet pensamos en facebook, twitter o la última app de éxito, y las cosas no son exactamente así. Sería tanto como asociar el futbol con Messi y Ronaldo. Y no es verdad. El futbol son muchas cosas, especialmente los millones de niños y niñas que desde pequeños, en equipo, juegan con una pelota y se comprometen juntos para marcar goles en la portería contraria.

Calidad, cliente, producto, cambio, globalización, equipo … y mucho trabajo son los factores clave del éxito.

No existen pelotazos. Y, por supuesto, no se puede olvidar la red. Existen negocios alrededor de internet, pero todos los negocios necesitan de internet para funcionar. Hoy no puede haber ningún negocio sin información exhaustiva del mercado, del cliente, de los competidores, de las alternativas a nuestro producto que puede encontrar el cliente en el mundo.

Encajar perfectamente emprendimiento e internet, o mejor aprovechar las ventajas de la Red para poner en marcha nuestra idea de negocio es un excelente primer paso, al que accedemos por convicción y en muchas ocasiones por obligación, que la crisis está siendo especialmente dura con el empleo, y de manera especial con el empleo joven.

El emprendimiento responsable, partiendo de un conocimiento exhaustivo del mercado al que nos dirigimos, con fe en nuestro proyecto y contando con el equipo adecuado, es una vía excelente de generación de autoempleo, sobre todo para una generación como vosotros, excelentemente formada, global.

El mundo es global

Nuevo artículo publicado en ABC Alicante con una breve reflexión en torno al impacto de la globalización en la economía tomando como ejemplo la crisis de Crimea.

Asumimos con total naturalidad las ventajas que aporta la globalización, impulsadas fundamentalmente por la velocidad en la transmisión de la información y en la construcción de espacios económicos y de convivencia supranacionales, y su impacto también en la economía mundial y en la específica de cada uno de los países.

Pero evidentemente estas ventajas, que son sin duda superiores a cualquier otra consideración, no están exentas de riesgos, algunos muy importantes como hemos tenido la oportunidad de comprobar en el estallido de la burbuja inmobiliaria, origen de la grave crisis que seguimos soportando y que va ya por su séptimo año.

Ahora tenemos otra prueba de ese impacto de la globalización en las relaciones sociales y económicas a nivel agregado, y como ese impacto puede afectar directamente a sociedades alejadas inicialmente de los conflictos y a economías muy distantes.

En este artículo publicado en Abc, me refiero específicamente a uno de los efectos que la reciente crisis de Crimea puede tener sobre uno de los pilares de nuestra economía: el turismo vacacional y residencial, como consecuencia de sanciones cruzadas entre los bloques en conflicto.

Puedes leer el artículo completo aquí 

La Responsabilidad Social Empresarial. Sobre la salida de la crisis (3)

Vivimos en un mundo global, interconectado y muy competitivo, en el que –como hemos repetido de diferentes maneras en este blog- el beneficio económico no puede ser la única medida del éxito de una compañía.

Las empresas necesitan obtener beneficios económicos, sin duda. Es su única forma de sobrevivir y aproximarse a su misión, cualquiera que sea. Pero ese beneficio económico, para ser sostenible, debe basarse en una gestión y una realidad empresarial que se sustente sobre tres pilares básicos en la función empresarial: los empleados, los clientes y la sociedad entendida en sentido amplio (todos los demás grupos de interés en la compañía: accionistas, proveedores, administraciones, comunidad –especialmente la más próxima, aunque con la globalización y el impulso de las tecnologías de la información y las comunicaciones, construir una reputación global o, al menos, una reputación positiva que avance y se extienda con la empresa, es fundamental- etc.).

De manera que el beneficio económico, para ser sostenible como decía, debe construirse sobre empleados comprometidos, clientes satisfechos y entorno que entienda y valore el compromiso social de la empresa y su propuesta global y específica de valor compartido.

Decía en mi post anterior sobre la salida de la crisis que un factor imprescindible de sostenibilidad de aquí en adelante será, sin duda, la ética en los negocios. Y es tremendo que tengamos que dar un valor especial a este concepto, cuando debería estar en los fundamentos de cualquier proyecto empresarial. Nada es sostenible si se hace contra algo o contra alguien. La sostenibilidad exige compartir, crecer juntos.

Ese sigue siendo el camino, que ahora identificamos más específicamente en lo que conocemos como responsabilidad social corporativa o empresarial, que no es otra cosa que la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones laborales, sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y sus relaciones con todos sus interlocutores (accionistas, empleados, clientes, proveedores y sociedad en general), más allá del cumplimiento estricto de la legislación aplicable.

No se trata, pues, tanto de promover acciones esporádicas de patrocinio o marketing con causa (campañas a favor de causas sociales vinculadas a la venta de productos por la empresa), como de integrar los conceptos de sostenibilidad y solidaridad en la actividad diaria de la empresa y en sus objetivos a largo plazo, procurando la creación de valor compartido con todos sus grupos de interés; lo que, adicionalmente, contribuirá a conformar una reputación corporativa como consolidación de una imagen de marca positiva construida sobre un comportamiento excelente en el tiempo, que actuará como catalizador de unas relaciones fluidas empresa/entorno, base de la fidelización de clientes y proveedores, integración social y consolidación de la empresa.

Esta visión de la empresa construida sobre valores positivos y comprometida con su desarrollo armónico con la sociedad –independientemente del tamaño de la compañía, cada uno en su dimensión-, en la que es una figura central, alejada de burbujas y búsqueda del beneficio fácil y a corto plazo –que están en los cimientos de la crisis actual- es, por tanto, otra pieza fundamental para definir el modelo a seguir, que en mi opinión es ya el que la sociedad demanda y aún demandará más en el futuro.