Etiqueta: generosidad

PRACTICA LA GRATITUD, LA GENEROSIDAD, EL ELOGIO Y EL OPTIMISMO.

Todo empieza por la Gratitud, es lo que te mantiene conectado al Universo. Recuerda que las cosas positivas ocurren a la gente positiva. Desde el derrotismo, el pesimismo y la negatividad es difícil construir. Bajo ese estado sólo se hacen cosas. Está comprobado que quien practica la gratitud, la generosidad, el aprecio y el optimismo, tiene un estado mental más propicio para el éxito. Todos esas prácticas te hacen sentir bien, y esa actitud positiva influye poderosamente en tu rendimiento.

(Fuente: http://www.franciscoalcaide.com/2012/11/7-habitos-para-el-exito.html)

¿De verdad hay que ser un jefe antipático para ser un buen líder?

Otro de los temas que dará para muchos debates es el del liderazgo y seguramente más adelante entraremos en cuestiones como el poder formal e informal o si es mejor ser jefe o líder.

Vaya por delante que, desde mi punto de vista, no existe un único tipo de liderazgo que sea eficiente siempre y en cualquier circunstancia; dependerá de muchos factores como por ejemplo de las características personales del individuo, de las particularidades de la organización, de la estrategia competitiva elegida, de la situación socioeconómica, etc. Es decir, habrá que adecuar el modelo de liderazgo a estos factores para que realmente sea efectivo.

Recientemente me he encontrado con un artículo del diario digital Expansión que afirma que Los jefes simpáticos no son buenos líderes y explica que “Virtudes como la generosidad o la simpatía pueden ser interpretadas como signos de debilidad entre los que más mandan en la empresa. Serán considerados estupendas personas, pero pocos los escogerían como los directivos perfectos por demasiado blandos» y pone como ejemplo de ambos extremos a la Madre Teresa de Calcuta y Al Capone (por cierto me hubiera gustado, ya que hablamos de personajes históricos, saber cómo hubieran encuadrado a Mahatma Ghandi en esta clasificación)

Es cierto que no debemos nunca olvidar que el fin último de una empresa es aportar valor a sus accionistas, es decir ganar dinero y por tanto parece lógico que un buen jefe tienda a orientarse a la producción. Sin embargo, en mi opinión, en este razonamiento nos olvidamos que, como explicaron Blake y Mouton, debemos tener también en cuenta la orientación a las personas si nuestra intención es que el negocio perdure en el largo plazo.

Quizás peque de inocente, pero pienso que ser flexible o tener empatía no es óbice para ser exigente y buen líder.

Y vosotros ¿qué creéis?

¿De verdad hay que ser un jefe antipático para ser un buen líder?

José Luis Gascó es Director del Master de Dirección y Gestión de Recursos Humanos de la Universidad de Alicante.

 

El equipo de trabajo.

Aunque parezca paradójico, lo único que permanece en nuestro tiempo es el cambio.

La internacionalización de la economía, la globalización de los mercados, las expectativas cada vez mayores de los clientes, el aumento de los competidores, el uso intensivo de las tecnologías de la información, los nuevos criterios de Responsabilidad Social Corporativa …, hacen que nada sea hoy como era ayer y nada será mañana como es hoy.

El entorno es, por tanto, cada día más incierto, lo que exige aplicar nuevas ideas para competir; innovar, apostar por la creatividad de las personas, por su capacidad de imaginar y definir lo nuevo, y su aplicación para lograr los objetivos de innovación y cambio en la empresa. La creatividad no tiene que ver solo con inspiración o personalidad y sí especialmente con constancia, motivación y voluntad.

La creatividad  es un proceso natural, al alcance de todos, pero debe ser estimulado. Exige flexibilidad, contraste de opiniones, y es fundamental para facilitar la adaptación al cambio: no podemos aplicar soluciones viejas a problemas nuevos; pero precisa un contexto empresarial adecuado: depende del grado de participación de los empleados, de su libertad para debatir, de su implicación, de la confianza, …, del equipo de trabajo.

Trabajar en equipo es un estilo de realizar la actividad laboral; es asumir una serie de valores (dignidad, tolerancia –apertura, generosidad, respeto a las diferencias- responsabilidad –frente a nosotros mismos y frente a los demás-); es conseguir un espíritu que anima un modelo de relaciones basadas en la participación, en la confianza,  en la libertad para debatir, en la comunicación, en la sinceridad, en el apoyo mutuo, en el respeto a las personas.

Y a través del trabajo en equipo, entre todos, navegando todos en el mismo barco, conseguiremos óptimo rendimiento, excelente calidad, decisiones eficaces, flexibilidad, alta moral del grupo, clientes satisfechos, resultados sostenibles.

Trabajo en equipo desde nuestras unidades básicas, con reuniones periódicas para planificar y distribuir la tarea, así como para evaluar los resultados obtenidos (resultados en satisfacción de empleados –“¿cómo me he sentido al realizar el trabajo?, ¿qué he aprendido?”-, en satisfacción de clientes y en seguimiento de actividad, -volumen de negocio y margen-) y elevar, entre todos, la cualificación del equipo completo.

Y en esas reuniones …

–         Muestra confianza a tus compañeros

–         Comparte y aplica las mejores prácticas

–         Asume tu parte de responsabilidad en el resultado de la unidad

–         Apoya el trabajo de todos tus compañeros

–         Colabora para crear una cultura de éxito en el equipo

Entre todos … no hay objetivos imposibles.