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MONSORA S.L. se incorpora como nuevo socio del Círculo

modern-house-spain2Damos la bienvenida al Círculo a Modern House Spain (MONSORA SL); grupo que nació hace más de 25 años como empresa familiar, en la que siempre ha tenido prioridad la calidad de las construcciones. El buen hacer se ha transmitido de padres a hijos, con un solo motivo: construir casas que enamoren.

El fundador tenía un lema. Decía: “Quiero que mis promociones inspiren confianza, y eso se consigue trabajando duro y dando lo mejor de ti mismo.” Por eso la empresa ofrece una garantía mínima de 10 años en todas sus viviendas. Esta ha sido la base de la empresa desde entonces, y por eso a día de hoy sus construcciones son reconocidas por su calidad. No solo la calidad de los materiales, sino el acabado, el buen gusto en la organización de los espacios y el saber hacer. Las casas que Modern House Spain construye están pensadas para disfrutar de la vida.

En el Círculo seguimos creciendo con la ilusión de mejorar nuestra aportación a las empresas y las prestaciones de nuestros socios mediante las sinergias y las oportunidades de mejora individual y conjunta que podemos conseguir a través de la cooperación.

El Círculo de Economía de la Provincia de Alicante es una asociación empresarial sin ánimo de lucro integrada en la red CEDE (Confederación Española de Directivos y Ejecutivos, con más de 140.000 directivos españoles), que apoya la investigación, la innovación y la cultura emprendedora, a la vez que impulsa la adopción de las técnicas más avanzadas y eficientes de gestión empresarial entre todas las empresas y directivos de las empresas alicantinas, y específicamente entre nuestros socios, con la importante ventana al mundo que nos aporta nuestra pertenencia a la Junta Directiva de CEDE.

El Círculo, además, pretende consolidarse como un foro de opinión empresarial complementario y compatible con otras asociaciones, con el objetivo de poner en valor las figuras del empresario y los directivos de empresa que son, sin duda, figuras clave en el desarrollo económico y social de nuestro entorno, en el concepto de “empresas de personas para personas”, basado en la cualificación, el compromiso, la innovación, la calidad y la ética como elementos diferenciales de nuestras empresas y sus dirigentes.

Nuestro objetivo, pues, son las personas capaces de crear y mantener esas empresas; ayudarles a encontrar las mejores herramientas y conocimientos más actualizados para la gestión; apoyarles en sus proyectos de creación o consolidación de sus empresas; y la búsqueda de sinergias entre los socios que permitan la colaboración en proyectos comunes desde la transparencia, y adoptando actitudes que persigan el crecimiento conjunto.

Pretendemos, por tanto, crecer juntos como directivos, contribuir al crecimiento de nuestras empresas a través de la colaboración, y ser actores positivos en aportación al desarrollo de nuestro entorno social.logo

Con la incorporación de MONSORA S.L., seguimos mejorando nuestras condiciones para conseguirlo.

A CONTRACORRIENTE (I).

Aunque en realidad no es así, que a ningún empresario le gusta despedir pese a lo que, desde un análisis coyuntural y muy superficial, algunos intentan concluir.

Cuando un empresario –no un especulador- crea o adquiere una empresa, pretende construir un proyecto para que se consolide y perdure en el tiempo, para que le trascienda, incluso.

Y aunque sin duda uno de sus objetivos es obtener beneficios –de otra forma, el proyecto resultaría inviable y, por tanto, inútil-, los componentes sociales, de creación de empleo, de aportación de valor para la sociedad, de continuidad, están siempre implícitos en esa idea inicial de empresa que el emprendedor diseñó o completó e intenta hacer realidad.

Desde esta perspectiva –que es, en mi opinión, la única razonable- los ajustes, las reducciones de empleo … suponen un cierto fracaso de un proyecto que en ningún momento tuvo éstos entre sus objetivos.

Y es un fracaso de la empresa, del propio empresario y de la sociedad, que en ocasiones se muestra incapaz de facilitar las condiciones que propicien el desarrollo de sus empresas, de manera que esa decisión de reducir la plantilla de la compañía supone en la mayor parte de los casos el reconocimiento de la incapacidad de la empresa para cumplir sus objetivos, la imposibilidad de alcanzar las tasas de crecimiento rentable que permitan su continuidad.

Y aquí entramos en el verdadero nudo gordiano de la gestión empresarial: la eficiencia, es necesario hacer más con menos (o sus equivalentes “hacer –y vender- lo mismo con menos” –eficiencia en costes-, o “hacer más con lo mismo, o hacer –y vender- mucho más con más” –eficiencia en la gestión global-).

Con la globalización, la economía, la sociedad se ha internacionalizado. Las claves del éxito empresarial ya no son locales, ni nacionales; esas claves son ahora internacionales, globales, lo que tiene que ser necesariamente compatible con la personalización del producto y del servicio a las expectativas específicas de cada cliente. También aquí vale esa máxima de “piensa global, actúa local”.

Con la rápida irrupción y extensión de las tecnologías asociadas a internet, la competencia entre las empresas ha aumentado vertiginosamente, impulsada tanto por las facilidades de intercambio como por el poder creciente que ha ido adquiriendo el cliente en las relaciones comerciales.

Ahora ya no se vende todo lo que se fabrica; cada vez los intermediarios tradicionales tienen menos capacidad de prescripción, al menos en productos a partir de un cierto nivel de precio. Estamos entrando en la etapa del cliente, cada día con más información, más capacidad y posibilidades de elección (a un click e ratón), … más poder, en definitiva. Y lo ejerce. Y exige más por menos. Más calidad, más garantías, más prestaciones, … por menos precio; lo que incorpora una gran presión sobre las empresas.

¿Cómo pueden manejarse las empresas en este entorno?, con innovación, con calidad, con la vista siempre puesta en el cliente, … mejorando constantemente su índice de eficiencia. Y haciéndolo, además, de manera diferencial. Haciendo las cosas de manera diferente y mejor que sus competidores.

Veamos, a grandes rasgos, como podemos gestionar correctamente algunas de las variables que intervienen en esa relación cliente/empresa de las que dependerá, finalmente, el éxito o el fracaso del proyecto empresarial.

El primer punto, como ya se ha comentado, es la focalización permanente en mejorar la eficiencia empresarial de manera que esté, al menos, en línea con las mejores prácticas de nuestro sector de actividad.

La eficiencia es, como sabemos, la capacidad de la empresa de conseguir unos determinados resultados utilizando la menor cantidad de medios posible. A nivel agregado en la empresa y de manera muy simplificada, podríamos identificarla con un cociente en cuyo numerador están los ingresos de la empresa y en el denominador los costes.

De esta forma, como tal cociente, podemos mejorar la eficiencia aumentando el numerador (los ingresos) o reduciendo el denominador (los costes). Y evidentemente, cuando son necesarias soluciones a corto plazo y cuando las decisiones las debe tomar un número reducido de personas, es mucho más fácil mejorar aquel cociente reduciendo costes que aumentando ingresos: “los costes, en gran medida, dependen de mi decisión; los ingresos, en cambio, dependen de ese ente habitualmente difícil de controlar, que llamamos mercado”.

… Pero el ajuste de costes tiene habitualmente un recorrido corto.

En el próximo post profundizaremos un poco más en este concepto.