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Reputación del directivo y marca: “Cada gesto, comportamiento o decisión habla de la empresa”

El Círculo de Economía de la Provincia de Alicante y Padima han presentado el cuaderno  ‘La reputación del directivo’, un valor imprescindible’, un completo dossier acerca de la importancia de trabajar este aspecto por parte de las organizaciones que ha editado la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE) a través de su fundación. La directora de la publicación y fundadora de TrustMaker, Sandra Sotillo, ha asegurado que alcanzar y conservar una buena reputación empresarial, más allá de ser un intangible, sirve “para generar valor en las empresas” y, por tanto, los beneficios sobre su actividad son directos.

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Sotillo ha afirmado que, a diferencia de otros países como Estados Unidos, las empresas en España no trabajan lo suficiente este ámbito dentro de sus líneas estratégicas. “Hay todavía cierto pudor a desarrollar este tipo de proyectos porque puede parecer una cuestión de ego”, ha asegurado. En esa misma línea, la también directora ejecutiva de Trustmaker ha puntualizado que el concepto de reputación en un directivo hay que desligarlo de la  marca personal. “No es lo mismo porque la reputación del directivo influye directamente sobre la empresa y no solo sobre sí mismo”. Por contra, sí está, en su opinión, completamente ligado a la ética y al sentido común. “Si un dirigente cree que su decisión va a ser, por ejemplo, portada en El País y ello va influir negativamente en su reputación, no debería hacerlo”, explica.

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Por su parte,  Javier Fur, presidente del Círculo de Economía alicantino, ha coincidido con Sotillo en que la reputación del directivo es directamente proporcional a la capacidad para generar valor y  “mantener la confianza de distintos grupos de interés”. Fur ha destacado asimismo que una opinión pública favorable sobre una empresa es “igual o más importante que la calidad de sus productos” y que, además, puede suponer un “blindaje ante las malas noticias”.

Casos de éxito reputacional

Sandra Sotillo, ha sido también  la encargada de moderar una mesa redonda en la que han participado Josep Mascarell, Gustavo Lubián y Francisco Fernández, representantes de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de BaleariaSuavinex y de la Fundación GMT, respectivamente.

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Durante el debate se han tratado aspectos como la posición de ventaja o desventaja de un directivo financiero para negociar préstamos bancarios en función de su reputación. Lubián ha relatado, en este sentido, que “en 2008, en plena crisis económica, montamos una planta nueva en Eslovaquia y conseguimos financiación para el proyecto cuando los bancos estaban cerrando el grifo. Nuestra reputación fue y es un aval”.

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Todos los miembros de la mesa  han compartido que, en última instancia, la reputación depende de cómo se comportan una empresa y sus directivos.  Josep Mascarell ha asegurado que, en Balearia, “los valores de la empresa y su comportamiento son los valores y el comportamiento de nuestro líder”. Francisco Fernández, por su parte, ha abundado en que una “comunicación honesta, ética y responsable” con los clientes es también clave para labrar una buena trayectoria capaz de mantener el prestigio de la compañía a lo largo del tiempo.

 

Ya puedes descargarte el cuaderno ‘La Reputación del directivo, un valor imprescindible’, de la Fundación CEDE

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Nueva edición del programa “Transformational Leadership” del ICLD

block-04Se ha abierto la inscripción para la próxima edición del programa “Transformational Leadership” del ICLD – International Center for Leadership Development de la Fundación CEDE, edición Deloitte, que celebraremos del 25 al 30 de octubre en el Hotel Fuentecruz de Ávila

El ICLD y sus cursos recogen el objetivo de la Fundación de fomentar la excelencia en el desempeño de la función directiva, con una oferta complementaria a la formación que llevan a cabo otras instituciones y con un precio muy contenido a tenor de la calidad del profesorado.

Puedes consultar la presentación de esta nueva edición aquí.

La Fundación CEDE fue creada en 2010 a iniciativa de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE) –de cuya Junta Directiva forma parte el Círculo- con el objetivo de fomentar la excelencia en el desempeño de la función directiva en empresas, instituciones y organizaciones.

En sus estatutos, la Fundación CEDE establece en el artículo 5 su voluntad de contribuir “a la formación del directivo, a la transmisión de experiencias y talento”. La Fundación está inscrita con el número 1.251 en el Registro de Fundaciones del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Fruto de estas premisas, el 14 de octubre de 2011 el patronato de la Fundación CEDE aprobó la creación del International Center for Leadership Development (ICLD).

El ICLD está concebido como un centro de excelencia y alto rendimiento para directivos, a través del cual se impulsarán programas para aquellos que aspiran a desarrollar un nuevo estilo de liderazgo basado en valores como la transparencia, la sobriedad, la capacidad autocrítica y la voluntad permanente de mejorar a través de perseverar en las fortalezas personales y de la organización.

España necesita una política energética que garantice el suministro, la eficiencia y la sostenibilidad

(Presentación del Presidente del Circulo de la conferencia-coloquio y cuaderno de la Fundación CEDE “Lo que el directivo debe saber sobre el sector energético”, el 15.05.14).

Buenas tardes y muchas gracias por asistir a esta nueva sesión de Los Jueves del Círculo.

Hoy abordamos un tema objetivamente muy importante para las empresas: la energía, factor fundamental en los costes de cualquier compañía y cuya gestión no siempre está en nuestras manos.

Es imprescindible, decía, para cualquier empresa y lo es igualmente para nuestro desarrollo como país. Y siendo así, no deja satisfecho a ninguno de los intervinientes en el proceso, desde la generación, transporte, consumo o regulación.

Quizás podríamos pensar que si un tema tan complejo incomoda, más o menos, a todos los participantes, es que avanza por el camino correcto. Pero en mi opinión, este no es el caso. La gestión de la energía tiene dificultades tradicionales en nuestro país (las compañías eléctricas hablan de un déficit tarifario de 30.000 millones de euros, a la vez que los consumidores se quejan de unos costes excesivos) como consecuencia de una regulación muy mejorable.

Al respecto, el presidente de UNESA, Eduardo Montes, decía recientemente que dentro del recibo de la luz tan solo el 40% es imputable al sistema eléctrico, correspondiendo el 60% restante a “política energética”. “¿De que sirve tener una energía barata si luego el recibo es de los más caros?, se preguntaba. Si queremos buscar comparabilidad hay que comparar peras con peras, ya que al final se hace que nadie entienda nada”.

Como el presidente de UNESA, también el de Sedigás, Antoni Peris, aboga por más liberalización y menos intervención del sector gasístico como una vía tanto para la transparencia como para el ajuste de los precios a su valor real, a la vez que incide en el alto potencial de crecimiento de este sector, que solo llega, por ejemplo, al 30% de las viviendas en España, lo que hace previsible su rápida expansión en los próximos años.

Tal como apunta el Presidente de Gas Natural Fenosa, la energía es uno de los vectores que determinan el desarrollo de nuestra sociedad y uno de los principales factores de competitividad de la economía. España necesita una política energética que garantice el suministro, la eficiencia y la sostenibilidad.

Todo el mundo opina, y como dice nuestro ponente, Jordi Dolader, parece que con la banalización del sector energético se pueda hacer cualquier cosa que se desee. Desafortunadamente la energía impone su realidad y los relevantes factores que configuran su política aparecen con toda su intensidad y nos sorprenden con subidas de precios que afectan a la competitividad industrial y provocan deslocalización y fallos en la seguridad del abastecimiento que nos dejan a oscuras.

Para analizar con detalle la situación del sector energético en España, los consumos y precios de la energía y las oportunidades y amenazas que supone, contamos con Jordi Dolader, ingeniero industrial, Consejero CNE (1999-2005) y Consultor Energético, director del cuaderno sobre “La energía que precisamos: lo que el directivo debe saber sobre el sector energético”, y con José Mª Jordá, director general de la Fundación CEDE, miembro de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos desde su creación y auténtico alma mater, inspirador y coordinador, entre otros muchos programas, de la serie de Cuadernos de la Fundación CEDE, uno de los cuales, El directivo y las redes sociales, ya fue presentado el pasado año en este mismo salón de actos, en aquella ocasión con José Mª y con el autor de aquel trabajo, Javier Celaya.

Nuestra pertenencia a la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos nos permite traer a Alicante las prácticas de gestión y los conocimientos más avanzados para trabajar en este entorno tan complejo que envuelve a las empresas. Esta conferencia-coloquio es una prueba de ello.

La prioridad pasa por ahorrar energía y ser más eficientes

Esta es una de las conclusiones del cuaderno de la Fundación CEDE “La energía que precisamos: lo que el directivo debe saber sobre el sector energético, que fue presentado en Alicante, de la mano del Círculo de Economía de la Provincia de Alicante con el apoyo del Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de Alicante y la Universidad de Alicante, con participación del director general de la Fundación CEDE José Mª Jordá, y del director del trabajo, el ingeniero industrial, consultor energético y consejero de la CNE (1999-2005), Jordi Dolader.

La energía, como apunta Rafael Villaseca, Consejero delegado de Gas Natural Fenosa, en el prólogo del documento, es uno de los vectores que determinan el desarrollo de nuestra sociedad y uno de los principales factores de competitividad.

España necesita una política energética que garantice el suministro, la eficiencia y la sostenibilidad, y aunque el entorno europeo y mundial aconsejan dejar que el mercado fije precios y deje a los agentes que tomen sus propias decisiones de inversión, a su riesgo, en España se está recorriendo un camino inverso en el que el Estado a través de su Administración, es quién determina rentas a los agentes y precios a los consumidores, manipulando y politizando todos los aspectos económicos y regulatorios y creando un difícil y peligroso sentimiento de inseguridad jurídica que, sin duda, repercutirá en las futuras decisiones de los inversores en el sector energético del Reino de España.

Estamos en un momento de elegir entre más liberalización o más regulación del sector energético (básicamente gas y electricidad); Europa opina que regular es equivocarse y que debe ser el mercado el que forme finalmente los precios, sin embargo en España, en lugar de ser el mercado el que determina el precio final de la energía, es el gobierno del Estado quien, a través de su Ministerio de Industria, fija mediante acto administrativo el precio a pagar por el consumidor de forma totalmente arbitraria y políticamente correcta. Como consecuencia de ello y después de más de 10 años, el monto total acumulado por el llamado “déficit tarifario”, asciende a casi 30.000 millones de euros, consecuencia de que aunque España tiene precios de su mercado eléctrico mayorista similares a los de Francia y Alemania y sin embargo, a nivel de usuario final, tiene uno de los precios más caros de Europa, consecuencia de los costes añadidos, impuestos y peajes que incluyen las costosas primas a las energías renovables.

Tal como apunta Maite Costa, directora de la Cátedra de Sostenibilidad Energética de la Universidad de Barcelona, en su aportación al cuaderno, la energía es un input fundamental  de todos los procesos productivos con una fuerte incidencia en sus costes y en la competitividad. La política energética debe definir sus objetivos de acuerdo con la política industrial sin dejar de tener en cuenta los criterios de mercado para la fijación de los precios, el reto del progreso tecnológico y las necesidades de la demanda.

Hay una confusión muy generalizada sobre la política energética y su regulación, por la que se mezclan ambos conceptos y parecen formar parte de un todo indivisible. Por política energética se entiende generalmente la opción de que un determinado Gobierno o Estado realiza respecto a las fuentes primarias de su abastecimiento o respecto a la estructura de propiedad de sus agentes. De la opción de las fuentes primarias se deriva el llamado mix energético. De las diferentes opciones relativas a la estructura de la propiedad se deriva el rol que el Estado se reserva para sí, así como la Gobernanza del propio sector.

Por regulación se entiende el conjunto de señales económicas y su estructuración normativa necesarias para llevar a cabo una determinada política energética que debe, por tanto, preceder a su regulación.

La tendencia secular de no explicitar adecuadamente la política energética y, por tanto, desarrollar a través de una regulación caótica, tiene un ejemplo paradigmático en España. Es preocupante la concentración de los órganos reguladores independientes bajo la órbita de la Comisión Nacional de Mercados y Competencia, la CNMC, que por un lado mezcla la regulación ex post, típica de la función de la CNC, con la regulación ex ante de la mayoría de los reguladores de mercados sectoriales, entre ellos el de la energía.

Como consecuencia, por tanto, de una regulación deficiente, el sector energético español no está en su mejor momento. Del lado positivo, tanto el subsector del petróleo como el del gas natural non presentan problemas que requieran medidas urgentes: no son necesarias nuevas infraestructuras en algún tiempo y la capacidad ociosa no es preocupante. Pero en el otro extremo, el subsector eléctrico acumula todos los problemas: exceso de capacidad, déficit tarifario, problemas de diseño de mercado, etc., generando una situación muy poco sostenible.

Toda política energética (pilares de la política energética europea y por tanto de sus 28 Estados miembros)  ha de ser soportada por tres pilares:

1.- Competitividad en la formación de precios.

2.- Seguridad en el abastecimiento.

3.- Sostenibilidad ambiental.

Una vez definida una política energética (¿qué mix?, ¿qué gobernanza?) se puede identificar conceptualmente como un punto, situándola respecto a los tres pilares.

En España, el recorrido de la política energética en los últimos años ha pasado desde un punto central entre competitividad y seguridad de abastecimiento a finales de los años 90, a una posición muy próxima a la sostenibilidad ambiental a partir de 2005, sin considerar correctamente los otros dos pilares.

Con un marco regulatorio muy generoso en lo referente a la promoción de las energías renovables, España ha liderado este desarrollo y a día de hoy presenta un mix energético en el que la presencia de renovables, principalmente energía eólica y fotovoltaica, tienen un porcentaje de participación muy alto, lo que ha generado una situación difícil: si bien hemos afrontado con mucho acierto las dificultades de tipo técnico y operativo de las energías renovables, no hemos acertado en su cierre económico y financiero.

En nuestro país, la coyuntura energética está totalmente en manos de la sobrecapacidad de las infraestructuras, previstas para un crecimiento sostenido y que la realidad ha resultado ser de una reducción del consumo de gas y electricidad en más del 10% y la consiguiente capacidad ociosa de las instalaciones.

Se trata de la escenificación de una burbuja, la de los medios de oferta que no han ido acompasados con los de la demanda y que ha terminado en drama, tanto para los inversores como para los consumidores, los primeros por no obtener las rentabilidades esperadas y los segundos por ver crecer los precios a niveles de pérdida de competitividad, lo que redunda en un reforzamiento del círculo vicioso negativo.

Tras un análisis exhaustivo de las oportunidades y amenazas para el sector eléctrico en España, Jordi Dolader terminaba la presentación del documento con unas conclusiones y reflexiones finales, que reproducimos, referidas a los retos de futuro que es necesario afrontar:

1.- Dada la alta dependencia energética de España, deberán utilizarse todas las fuentes energéticas disponibles en  el territorio nacional, manteniendo un cuidado equilibrio entre el respeto al entorno natural, patrimonio de generaciones futuras, y su coste. La utilización de la opinión pública para perjudicar la explotación de determinados recursos energéticos propios, no hace ningún favor a nuestra economía ni ayuda a salir de la crisis en la que estamos situados, por lo que un gran debate sobre nuestros recursos, seguido de un gran pacto de Estado, sería de gran ayuda para superar la delicada situación actual.

2.- Existe una gran divergencia entre los Estados Miembros de la UE en cada uno de los componentes de los costes de la electricidad, lo que representa un reto para el Mercado Interior de la Energía, por lo que debería armonizarse la carga impositiva que soportan los diferentes agentes en el Mercado Interior Europeo de la Energía.

3.- Frente a las voces que claman por un regreso a la regulación administrativa y estatal de todas las actividades ligadas al sector energético, deberían potenciarse los mecanismos de mercado en aquellas actividades en que fuera posible, dado que la injerencia política sobre las actividades del sector energético ha mostrado ser un elemento perturbador de su eficiencia, como prueba el déficit tarifario.

4.- Debe tomarse en consideración la Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social y al Comité de las Regiones titulada “Un marco estratégico en materia de clima y energía para el periodo 2020-2030”, que contempla la necesidad del compromiso de la Unión Europea con la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en un 40% respecto a niveles de 1990. En este periodo, la Comisión aconseja que deben reducirse progresivamente hasta su desaparición  las subvenciones para las tecnologías de la energía maduras, incluidas las destinadas a las energías renovables.

5.- Deberá verificarse la eficacia de las medidas dictadas en España para evitar el crecimiento del déficit tarifario eléctrico.

6.- Los consumidores deberán atender a las recomendaciones de la Directiva Europea sobre eficiencia energética y tratar de incrementar la eficacia en  su uso: 1) ahorro de energía para los consumidores con información en tiempo real del consumo de energía, mediante contadores individuales más precisos; 2) a la industria: incentivos para que las PYME´s procedan a auditorías energéticas y difusión de mejores prácticas, al tiempo que las grandes empresas tendrían que realizar auditorías energéticas con el fin de reducir su consumo.

7.- El coste de la energía de los PVPC (Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor), anterior TUR (Tarifa de Último Recurso) deberá basarse en los propios precios horarios del mercado eléctrico mayorista.

8.- Necesidad de una política de Estado consensuada a nivel del arco parlamentario español.

9.- Precisamente porque existe exceso de capacidad en la mayoría de nuestro parque energético, no deberíamos interrumpir las necesarias inversiones en ampliar la capacidad de las interconexiones energéticas con Europa para dejar de ser una isla energética.

10.- Finalmente, se debería reflexionar sobre el nuevo modelo de regulador energético, que tendría que preservar su independencia y potenciar la formación sectorial profunda de sus miembros.

Vender en Redes Sociales

(Presentación por el Presidente del Círculo de la conferencia coloquio de Oscar Carrión con el título de “Internet 2.0 y empresa, ¿se puede vender en redes sociales?”, en el marco de Los Jueves del Círculo, el 12.09.2013).

El manifiesto Cluetrain anticipaba en 1999 la influencia que tendrían en el mundo de los negocios la conectividad masiva, la hipertextualidad y la libertad que empezaba a impulsar internet, y que en los últimos años se ha concretado en la realidad que hoy son las redes sociales y su impacto tanto a nivel de personas como, de manera creciente, en las empresas, que en el fondo no son sino grupos de personas que se relacionan entre sí y con otras personas, con una meta común que les permita alcanzar sus objetivos individuales.

En el primero de sus 95 puntos -recuerda Amparo Moraleda n la presentación del documento CEDE el Directivo y las Redes Sociales – el manifiesto afirma que “los mercados son conversaciones”.

Esas conversaciones se concretan cada día más a través del diálogo entre personas que se produce en las redes sociales.

Un diálogo directo, inmediato, que se puede extender muy rápidamente (“viral” en la terminología de las redes: es el boca-oreja del entrono digital) y que puede afectar decisivamente –a favor o en contra- a la reputación de una empresa.

No situarse en los espacios que frecuentan sus clientes actuales o potenciales para conocer sus inquietudes, sus expectativas, sus opiniones acerca de los productos y servicio de la empresa y de los competidores, para corregir, explicar y adecuar sus prácticas a las sugerencias de los consumidores es un lujo que la empresa no puede permitirse.

En mi opinión, hay que estar, pero hay que hacerlo convencidos y con las reglas de las redes: con transparencia, con sinceridad, con compromiso, con competencia y, además, sin esperar un retorno inmediato en términos monetarios de esa posición activa en las redes sociales que frecuente su público objetivo.

Aunque, sin duda, si se aborda correctamente la posición en las redes sociales, los beneficios que se pueden obtener son importantes: conocimiento en tiempo real de la opinión de clientes, proveedores, líderes de opinión, … sobre un nuevo producto, campaña comercial, error cometido, etc., y la posibilidad, por tanto, de corregir de inmediato las deficiencias observadas; reconocimiento por parte de los clientes, reputación, imagen de marca, prescripción; y también impacto directo en negocio si somos capaces de transformar en valor para el cliente las capacidades próximas a la ubicuidad, accesibilidad y conectividad de las redes sociales.

En conclusión, las redes sociales, cuando se trabajan día a día, con proximidad al cliente, aportando valor a sus interlocutores, atendiendo y resolviendo las incidencias que se produzcan, se convierten en elemento fundamental para refuerzo de la marca y, por tanto, en un atractivo muy fuerte para captación y fidelización de clientes.

Y es que, al final, con una visión proactiva y positiva de la aportación de las redes sociales al negocio de la empresa, lo que facilitan en este mundo globalizado e interconectado, es la vuelta a lo básico redefinido en términos actuales: cercanía al cliente, servicio de calidad, inmediatez en la solución de incidencias, aportación de valor diferencial, diálogo, … conversación útil para todas las partes, como proponía el Manifiesto Cluetrain con el que comenzaba esta breve reflexión.

Conversación útil, además, en el momento y por el medio que el cliente desee. Y es el cliente, sin duda, el único que decide cómo, cuándo y qué va a comprar.

Estar siempre disponibles para el cliente, tanto en información como en disposición del producto/servicio es un elemento fundamental para que el proceso de venta pueda avanzar y culminar con éxito. Las redes sociales son un apoyo imprescindible en este objetivo en tanto que nos permiten situarnos en el camino que recorren nuestros clientes y ese camino, cada vez más, es un camino que antes llamábamos virtual pero que ciertamente forma parte de nuestra vida real. Tanto como canal de venta directa como, en muchas ocasiones, preámbulo, vía que canaliza ventas que se concretan finalmente en contactos presenciales con el comprador, como ocurre en muchos productos de alto valor o que exigen un contraste físico previo a perfeccionar la venta.

Los inmuebles o los automóviles son dos ejemplos de ventas que se concretan en el contacto físico entre comprador y vendedor, pero en las que una buena estrategia on line de la empresa facilita la captación de la atención y la información previa al cliente, imprescindibles para culminar con éxito la venta.

Pero no es fácil hacerlo bien, como no lo ha sido nunca en las empresas, al menos no es inmediato: hay que estar presente en la Red, desarrollar marca y una comunidad sólida con los segmentos de clientes en las ubicaciones adecuadas, ganarnos su confianza también on line, teniendo en cuenta que esa confianza está completamente relacionada con la confianza real de nuestra marca, por lo que las pruebas pueden resultar peligrosas si no se realizan con convicción, siguiendo las exigencias, las normas y las prácticas de la red y poniendo al cliente, como siempre, en el centro de la actividad.

En esta línea, el Observatorio/2013 sobre el uso de las redes sociales en las Pymes españolas, de la Fundación Banesto destaca que:

Usar redes sociales de forma profesional supone una ventaja competitiva para la empresa, gracias a que permiten un mejor conocimiento del mercado y de la competencia; o que las pymes , especialmente en el sector servicios, utilizan las redes sociales como una herramienta para mejorar la comunicación con los clientes y también como otro canal de venta.

Para hablarnos de las aportaciones de las redes sociales a nuestro negocio, hoy contamos en Los Jueves del Círculo con Oscar Carrión, socio fundador de OPEM Consultores y de @Globalorbital, y profesor de la Universidad de Alicante, en la que dirige los cursos máster en Community Manager y Dirección de Redes Sociales en la Empresa.

Oscar es, sin duda, uno de los mayores expertos de nuestro país en marketing digital, y es para el Círculo un honor contar con su participación en nuestro foro de conocimiento que hemos denominado Los Jueves del Círculo.

LA INTEGRIDAD DEL DIRECTIVO

La sostenibilidad de las empresas depende de la integridad de sus directivos, es la conclusión del trabajo editado por la Fundación CEDE bajo el título “Integridad del Directivo. Argumentos, reflexiones y dilemas”, que pone en valor la integridad en el desarrollo de la función directiva en aras a conseguir transparencia, confianza y seguridad en las transacciones comerciales, elementos imprescindibles para una evolución correcta del progreso económico y social.

Y es que la integridad (cumplir la palabra dada desde una base ética) comporta seguridad en las respuestas generando, por tanto, confianza en las relaciones sociales y en las comerciales, imprescindible en un mundo cambiante en que la incertidumbre es la situación normal en que nos movemos.

Como apunta Santiago Iñíguez, presidente de IE University en el documento reseñado, si las personas son íntegras en sus comportamientos y las Organizaciones transparentes, el resultado es una buena reputación que genera una confianza positiva en los agentes con los que se relacionan y, por ende, unos resultados económicos sostenibles. Porque ser transparente, indica Jesús Lizano, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, resulta rentable, tanto económica como socialmente. Y en la misma línea, el profesor Michael Jensen explica que la integridad se ha convertido en un factor de producción de primer orden, tan importante al menos como el talento o la tecnología.

En definitiva –concluye el documento- incluir unos criterios de integridad en el diseño de una organización, complementada con unos directivos que perciban que la  integridad es buena para su carrera profesional, hace altamente probable que la empresa desarrolle todo su potencial a largo plazo. La consecuencia es una buena reputación, lo que en el entorno económico actual genera un gran valor para la empresa y para el individuo. En este entorno, el eco de la palabra actúa como un amplificador de las capacidades de la empresa.

(El documento original de la Fundación CEDE está disponible en formato electrónico en www.directivoscede.com, y también lo hemos subido a la pestaña Biblioteca de nuestra web: www.164.138.209.7/~circuloe)

Liderazgo Transformador. Programa ICLD de la Fundación CEDE

La Fundación CEDE, dependiente en la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos, de cuya Junta Directiva forma parte el presidente del Círculo, convoca la 4ª edición de su programa  “Transformational Leadership” del ICLD – International Center for Leadership Development o, lo que es lo mismo, “Liderazgo transformador”, del Centro Internacional para el desarrollo del liderazgo de la Fundación CEDE, que se celebrará del 6 al 11 de octubre en el Campus de la Universidad Corporativa de Gas Natural Fenosa (Puente Nuevo, Ávila).

Es una semana intensa con un enfoque de liderazgo para el cambio, dirigida a directivos jóvenes (este es un concepto más mental -como explicaba el Director de la Fundación CEDE en la última reunión de la Junta Directiva de la Confederación- que biológico, así que seguro que estamos todos incluidos entre el público objetivo), con un planteamiento intensivo de diálogos entre los directivos asistentes y directivos muy consolidados, líderes de algunas de las empresas más importantes de nuestro país, una visión multidisciplinar del liderazgo y una constante introspección personal.

Una semana en que los participantes se prepararán para dirigir organizaciones líderes desde la inspiración, el ejemplo, el positivismo, el espíritu colaborador y el respeto, así como la aprehensión de la conveniencia de practicar estilos de vida saludables, todo ello amparado n una visión ética del liderazgo transformador.

El precio es importante (4.500 € + IVA), pero seguro que el resultado merece la pena si contribuye al desarrollo de los futuros directivos de primer nivel de las empresas. La experiencia de las anteriores ediciones del curso así lo certifica.

En fichero adjunto, información completa del programa así como forma de inscripción por si alguno de los socios del Círculo o algún directivo de su empresa con importante recorrido, tuviese interés en asistir. Pincha aquí

 

 

La empresa y las redes sociales.

(Presentación de la conferencia “El directivo y las redes sociales”, el 10.01.2013, en el marco de Los Jueves del Círculo).

Que internet y las redes sociales virtuales están aquí para quedarse, a estas alturas ya no lo duda prácticamente nadie.

Y aunque cada vez son más los convencidos de que su impacto en las relaciones económicas será muy importante, todavía estamos lejos de que su nivel de integración en las empresas se aproxime a lo que deberá ser en un futuro no muy lejano.

El recorrido en los últimos 10 años ha sido muy importante y el previsible en los próximos 4 o 5 años aún debe ser mayor.

Eso es lo que intuitivamente parece razonable a poco que se observe la velocidad de los cambios que están ocurriendo en el entorno, impulsado en gran medida por el impresionante desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones especialmente vinculadas a internet, con sus características de interactividad, hipertextualidad e inmediatez, así como, para las empresas, con los amplios desarrollos de herramientas para mejoras de eficiencia, o de ejecución y seguimiento de transacciones comerciales on line.

Y eso es lo que apunta también el análisis de la opinión de los directivos españoles sobre las redes sociales, en la encuesta realizada por el Observatorio de Directivo, impulsado por la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos –CEDE-.

Entre sus conclusiones, destacamos:

–       Aunque la mayoría de directivos (61%) creen que las redes sociales impactan directamente en los resultados de la empresa, solo el 43% de las empresas tienen una estrategia en internet.

–       El 83% de los directivos considera necesaria una estrategia de marketing y comunicación en las redes sociales, pero solo la mitad de las empresas tienen una página corporativa activa en espacios como Facebook, twitter o Linkedin.

–       Aunque una gran mayoría de directivos (77%) están de acuerdo en que la presencia en las redes sociales puede afectar a la reputación de la empresa y que la recompensa por estar es mayor que el riesgo en que se incurre si no se está, solo una tercera parte de las empresas monitoriza lo que se dice de su marca y empresa en la Red.

Es, por tanto, todavía incipiente la apuesta decidida de las empresas españolas por la Red, pero parece claro en las conclusiones del Observatorio que es ahí donde se va a jugar una parte del futuro de las empresas, no solo de las españolas, lógicamente, sino de todo el mundo, que el concepto de globalidad –también asociado a internet- sí es algo completamente asumido por la sociedad.

Y el futuro, con todas las dificultades de predicción que tiene en tiempos de cambio (ese es nuestro tiempo) en lo que afecta a las empresas, primero tiene que estar en la mente de sus directivos, que lo transforman en estrategia y de aquí en tácticas y operaciones que guían a la empresa hacia ese futuro imaginado.

Y en la imaginación, en la mente de nuestros directivos, el impacto de las redes sociales en sus negocios es ya una realidad. Que se convierta en estrategia y en tácticas concretas en las empresas es solo cuestión de tiempo. De poco tiempo.

Ese es uno de los fundamentos básicos que subyace en el cuaderno “El Directivo y las Redes Sociales” editado por la Fundación CEDE que hoy les presentamos, y para lo que contamos con sus dos máximos impulsores: José Mª Jordá, Director General y Secretario del Consejo de la Fundación CEDE, y Javier Celaya, socio-fundador de Dosdoce.com y coordinador de la obra.

El documento comienza con una referencia de Amparo Moraleda, patrono de la Fundación, al Manifiesto Cluetrain que en el primero de sus 95 puntos afirma que “los mercados son conversaciones”, diálogos entre personas.

Ese manifiesto anticipa en 1999 la influencia que tendrían en el mundo de los negocios la conectividad masiva, la hipertextualidad y la libertad que empezaba a impulsar internet, y que en los últimos años se ha concretado en la realidad que hoy son las redes sociales y su impacto tanto a nivel de personas como, de manera creciente, en las empresas, que en el fondo no son sino grupos de personas que se relacionan entre sí y con otras personas, con un objetivo común.

Un diálogo directo, inmediato, que se puede extender muy rápidamente (“viral” en la terminología de las redes: es el boca-oreja del entorno digital) y que puede afectar decisivamente –a favor o en contra- a la reputación de una empresa.

No situarse en los espacios que frecuentan sus clientes actuales o potenciales para conocer sus inquietudes, sus expectativas, sus opiniones acerca de la empresa y de los competidores para corregir, explicar y adecuar sus prácticas a sus sugerencias es un riesgo –diría incluso que es un lujo- que la empresa no puede permitirse.

Hay que estar, pero hay que hacerlo convencidos y con las reglas de las redes: con transparencia, con sinceridad, con compromiso, con competencia y, además, sin esperar un retorno inmediato en términos monetarios de esa posición activa en las redes sociales que frecuente su público objetivo.

Aunque, sin duda, si se aborda correctamente la posición en las redes sociales, los beneficios que se pueden obtener son importantes: conocimiento en tiempo real de la opinión de clientes, proveedores, líderes de opinión, … sobre un nuevo producto, campaña comercial, error cometido, etc., y la posibilidad, por tanto, de corregir de inmediato las deficiencias observadas; reconocimiento por parte de los clientes, reputación, imagen de marca, prescripción; y también impacto directo en negocio si somos capaces de transformar en valor para el cliente las capacidades próximas a la ubicuidad, accesibilidad y conectividad de las redes sociales.

En conclusión, las redes sociales, cuando se trabajan día a día, con proximidad al cliente, aportando valor a sus interlocutores, se convierten en elemento fundamental para refuerzo de la marca y, por tanto, en un atractivo muy fuerte para captación y fidelización de clientes. Y es que, al final, la aportación de las redes sociales al negocio de la empresa en este mundo globalizado e interconectado, es la vuelta a lo básico redefinido en términos actuales: cercanía al cliente, servicio de calidad, inmediatez en la solución de incidencias, aportación de valor diferencial, diálogo, … conversación útil para todas las partes, como proponía el Manifiesto Cluetrain.

Tal como apunta Javier Celaya en el Epílogo del documento que hemos entregado y sobre el que vamos a profundizar y debatir, “al igual que la Revolución Industrial transformó radicalmente la manera de producir y comercializar todo tipo de productos, la Revolución Digital está transformando la forma en que los consumidores se relacionan con las empresas. Información en tiempo real, innovación dirigida por los propios clientes, organizaciones más planas y transparentes, gestión online de la reputación corporativa, etc., son los nuevos retos a los que se enfrentan las empresas en la era digital”.

Con José Mª Jordá y con Javier Celaya tenemos una excelente oportunidad de anticipar el futuro, de la mano de personas que “viven” en ese futuro.

Presentación del cuaderno “Internacionalización empresarial. Argumentos y estrategias para el directivo” de la Fundación CEDE

La Fundación CEDE presentará el próximo 4 de abril en el CaixaForum de Madrid un nuevo cuaderno titulado “Internacionalización empresarial. Argumentos y estrategias para el directivo”. La publicación ha sido realizada en colaboración con el Centro de Globalización y Estrategia de IESE y Deloitte, que a su vez ha patrocinado la edición.El acto estará presentado por José Maria Jordá, director general de la Fundación CEDE y en él intervendrán Fernado Ruiz, presidente de Deloitte y patrono de la Fundación CEDE y Joan Enric Ricart y Jaume Llopis, profesores de IESE Business School y coordinadores académicos de la publicación. El acto, al que estamos invitados los miembros del Círculo en tanto que integrados en la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE) previa confirmación a tel. 902.53.49.53 o al correro info@fundacioncede.com, tendrá lugar el 4 de abril a las 12,30 h. en el Aula 1 de CaixaForum Madrid (Paseo del Prado, 36), y se entregará un ejemplar de la publicación a cada uno de los asistentes.

La Fundación CEDE presenta un nuevo curso del ICLD- International Center for Leadership Development

La Fundación CEDE organiza un nuevo curso del ICLD-International Center for Leadership Development, un proyecto enfocado a la formación de jóvenes directivos, que se celebrará del 10 al 15 de marzo en el Campus Universitas Telefónica (La Roca del Vallès, Barcelona). Bajo el concepto “Revisión y Actualización del Liderazgo”, esta edición del curso “Transformational Leadership” del ICLD está dirigida especialmente a directivos que deseen reformular su estilo de liderazgo a partir de la experiencia de una intensa semana de intercambios inspiradores con expertos en diversos campos del conocimiento. El curso contará con la participación de miembros del propio patronato de la Fundación CEDE, como Francisco Belil, Antonio Brufau, Amparo Moraleda y nuestro presidente, Isidro Fainé, junto con académicos y especialistas de alto nivel.

El ICLD pretende integrar los elementos técnicos más innovadores con aspectos vinculados con el “equilibrio personal” para sensibilizar y preparar a los directivos ayudándoles a identificar, priorizar y gestionar el tipo de dificultades y problemas que deberán de afrontar a lo largo de sus carreras y tratando, especialmente, el desarrollo de las capacidades en momentos de toma de decisiones bajo presión, complementando la formación adquirida en las universidades y centros especializados.

Información práctica e inscripción
Presentación ICLD