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La mujer en puestos directivos incorpora diversidad de perspectivas, mejora los ratios de gestión

Con estas palabras abría la Decana de Económicas de la UA, Mª Jesús Santana, la jornada sobre Mujer y Empresa: aportaciones de la mujer a la gestión y dirección de empresas, organizada conjuntamente por el Círculo de Economía de la Provincia de Alicante, la Universidad de Alicante a través de su Cátedra Prosegur, AEPA y la Plataforma Unidos 8 de marzo, en conmemoración anticipada del Día Internacional de la Mujer del 8 de marzo, que ha contado con una asistencia superior a las 170 personas entre alumnos de la Universidad y empresarios de diferentes sectores de la provincia de Alicante.

La directora de la Cátedra Prosegur de la Universidad, profesora Mª Reyes González, incidía en la misma línea al afirmar que el factor mujer es fundamental en la empresa, en tanto que aporta cercanía, convivencia, comunicación, relación, … pero sigue habiendo muchos retos no resueltos. Se ha avanzado, pero queda mucho camino por recorrer.

El gap existente para alcanzar la completa igualdad de género en las empresas, fue el objeto de la conferencia-marco a cargo de la profesora de Marketing y Comercialización de Mercados de la U.A. Nuria Atienza, desde la perspectiva de que en un mundo que pretendemos igualitario, el feminismo debería ser una tarea de todos, mujeres y hombres.

Pero, efectivamente, hay mucho aún por hacer, pese a que la legislación tanto nacional como comunitaria no consienten ningún tipo de discriminación, entre las que adquiere preponderancia la discriminación por género. Algunos datos:

–          Con información nada sospechosa del INE, el GAP salarial está en el 23% (de cada 100 euros que cobra un trabajador, la trabajadora que hace tareas similares solo cobra 77).

–          Pese a que las mujeres no solo son más, sino que cada vez están mejor preparadas, el nº de puestos directivos que cubren es todavía muy escaso y aún más el % de mujeres en puestos de alta dirección (apenas un 5% de esos puestos están ocupados por mujeres).

Son muchas las razones –o, mejor, las justificaciones- que explican esta situación: discriminación directa, infravaloración del trabajo de la mujer, tradiciones y estereotipos, techo de cristal, desequilibrio en el reparto entre trabajo y vida familiar (escasa participación, todavía, del hombre en las tareas familiares), etc., y sin embargo, solo desde un planteamiento de eficiencia en los resultados empresariales, de acuerdo con conclusiones de Mckinsey, la ponente apuntaba que las empresas con más talento femenino tienen una media de rendimientos de capital un 41% superior a las que prescinden del talento femenino.

Nuria terminaba con una frase de Isabel Allende: “Quiero que este mundo sea bueno. No mejor, sino bueno. ¿Por qué no?. Se puede. Pongámonos de pié, arremanguémonos y pongámonos a trabajar apasionadamente para crear un mundo casi perfecto”.

A continuación, de manera sucesiva, se desarrollaron dos mesas redondas de mujeres directivas. La primera, de diferentes sectores industriales coordinada por la presidenta de la Plataforma unidos 8 de Marzo, Sandra Torrighelli, e integrada por

– Mª Soledad Berbegal. Directora de Comunicación y Estrategia Corporativa. Grupo Actiu.

– María Salud Torrelló. Presidenta de AEMPA. Miembro de las Juntas Directivas de COEPA y de la Cámara de Comercio de Alicante.

– Tania Cristina da Cruz. Administradora de FINAR SPAIN Nature Stone.

Tania es brasileña, lleva 10 años en España y explicó su proceso de integración en el mercado laboral español hasta que llegó al sector del mármol apoyada en su dominio de idiomas, y finalmente abrió su propia empresa de exportación especializada en los países árabes.

Sin duda ha sido un doble reto, tanto porque el mármol es un sector hasta ahora básicamente masculino y porque la función de la mujer en los países árabes aún no está plenamente integrada en el mundo laboral y mucho menos en funciones directivas.

La experiencia de Tania, sin embargo, es que es cierto que el hecho de ser mujer en un mundo de hombres –y el de la dirección de empresas aún lo es- no facilita especialmente las cosas en el primer momento, pero también puede aportar alguna ventaja si se camina con seguridad: la ruptura tan importante que al principio suponía entrar en ese terreno aparentemente “masculino” le facilitó la apertura de muchas puertas “por curiosidad” y a partir de ahí, solo cuenta la profesionalidad y el conocimiento de los mercados y las diferentes culturas, igual para mujeres que para hombres.

La cualificación y la capacidad de adaptación en diferentes circunstancias y a distintas culturas son para Tania las claves del éxito y de la progresiva normalización de la integración de la mujer en el mundo de la dirección de empresas.

Mª Salud Torrelló, en la misma línea que Tania, explicó que, sin que sea fácil, el desarrollo profesional de la mujer y su integración en todos los ámbitos de la dirección y gestión de empresas tiene mucho que ver con su propia decisión y con la ruptura progresiva de determinadas ideas asentadas durante muchos años sobre los diferentes roles sociales de hombres y mujeres, lo que debe abordarse desde la educación más temprana en las casas y en las escuelas.

Personalmente, decía Mª Salud, no ha sentido nunca el rechazo de los hombres en puestos representativos en asociaciones empresariales. Y desde su amplia experiencia en la creación de empresas (fundó su primera empresa con 17 años y la última con 50), decía “montar una empresa es fácil; lo difícil es mantenerla. Es fundamental la pasión”, tanto para hombres como para mujeres.

“No hay edad para emprender -terminaba diciendo- ni hay sexo; hay personas y pasión”.

Soledad Berbegal reforzaba en su intervención estas mismas ideas: las empresas son personas, y para alcanzar el éxito es necesario vivir las cosas con pasión en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres, con visión que trascienda la pura relación laboral y el objetivo de resultados económicos como única prioridad.

El concepto de familia, de ayuda mutua, de contribución al desarrollo económico, social y medioambiental, a la promoción de la diversidad como un valor fundamental, son elementos muy importantes en ACTIU, que trabaja activamente en la conciliación de la vida laboral y personal, en el orgullo de pertenecer a una empresa que crece compartiendo el éxito con sus trabajadores y su entorno, y que cree firmemente en la aportación fundamental del talento femenino a su desarrollo, cuyos elementos diferenciales concretaba Soledad en: comunicación, capacidad de hacer equipo, vivir el trabajo con pasión, sensibilidad y sexto sentido, también en los negocios, con relaciones naturales en el seno de la empresa entre hombres y mujeres.

Se está avanzando en igualdad pero, en efecto, aún queda mucho por hacer.

Y por encima de la diferenciación entre hombres y mujeres, Soledad terminaba diciendo “en ACTIU somos un grupo de grandes personas”.

A continuación se desarrolló la mesa de directivas del sector de la hostelería, moderada por Ángeles Ruiz, escritora gastronómica, e integrada por

– Begoña Rodrigo. Directora Restaurante La Salita. Ganadora de Top Chef 1ª edición.
– Mª Carmen Vélez. Gerente Restaurante La Sirena. 2 Soles Repsol.
– Lola Vélez. Directora Salones Quinta Lacy.
– Geni Perramón. Gerente La Taberna del Gourmet de Alicante. Mejor Barra de España 2011.

Esta mesa se planteó como una conversación, un debate entre todas las participantes en torno a la posición de las mujeres en un sector fundamental para la economía de nuestro país, como es la hostelería, con gran impacto mediático en los últimos tiempos y que a pesar de ser una actividad tradicionalmente muy asociada a la mujer, probablemente refleja como ningún otro las resistencias del hombre a ceder a la mujer la parte de responsabilidad que debe asumir en la dirección y gestión de un negocio para el que está, incluso por tradición, especialmente capacitada. Incluso los medios, de manera consciente o inconsciente, apoyan esa diferenciación que no parece tener ninguna justificación, lo que llevó a iniciar el debate con una pregunta tradicional,

¿Por qué hay muchos más hombres cocineros famosos que mujeres?

Y seguramente no es una cuestión de respuesta fácil. Hay razones asociadas a las prioridades de hombres y mujeres, a la maternidad que hace que muchas mujeres puedan dedicar menos tiempo al trabajo o que valoren más la vida familiar que el triunfo profesional con una visión tradicional que deberíamos esforzarnos en romper desde las generaciones más jóvenes, tanto desde una cierta mentalidad machista que aún persiste en muchos hombres y ámbitos de la sociedad –apoyada incluso por actitudes de muchas mujeres- como desde una decisión consciente y constante de las mujeres por romper barreras que no tienen ningún sentido.

Este equilibrio necesario entre hombres y mujeres es muy importante en todos los sectores, y fundamental en el de la hostelería, en que las diferencias de género están especialmente resaltadas en opinión de las participantes en la mesa redonda, tanto en reconocimiento económico como laboral y social.

La convicción y la experiencia de todas las ponentes es que, en el sector, para llegar a las oportunidades de los hombres, las mujeres tienen que trabajar más, tienen que demostrar todos los días lo que valen, en un trabajo para el que es fundamental la complicidad de la pareja para soportar horarios complicados, la contribución equitativa a las tareas familiares, el apoyo para el desarrollo de la carrera profesional, … la consideración como iguales de los que son iguales y la valoración únicamente en base a la capacidad y en ningún caso al género.

En una actividad que pese a la imagen idílica y desenfadada que muchas veces trasciende, es especialmente dura por la tensión concentrada, el calor, el ritmo, las urgencias, … una actividad que necesita organización, estructura, dirección … capacidades que las mujeres tienen muy desarrolladas y no siempre tienen la oportunidad de mostrar, o no se les reconoce con facilidad (todavía, decían, existe gente joven muy machista, reiterando la necesidad de educación desde la edad más temprana).

La conclusión de esta mesa, en línea con la anterior, es que sigue habiendo mucho camino por recorrer en un mundo, el de la hostelería, que no es de hombres y de mujeres, sino de personas.