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Clima laboral y resultados

Para el fundador de Happiness Works, un mayor clima de felicidad en una empresa tiene sus resultados en productividad y en la retención del talento, lo cual se traduce en una menor rotación, así como en el nivel de absentismo.

“Las personas cuando son felices son más creativas e innovadoras, tienen una mejor calidad de trabajo y menos accidentes. También se incrementan las ventas. Las estimaciones varían de sector a sector pero un aumento aproximado entre 10% y 30% es muy alcanzable al aumentar la felicidad en el trabajo”, comentó.

(Fuente: http://gestion.pe/empleo-management/felicidad-trabajo-aumenta-producitividad-y-ventas-empresas-2144513)

Gestionando el estrés. Divide y vencerás.

Cuando hablamos del estrés, casi todos lo reconocemos.  Es un viejo amigo. En la actualidad, el estrés es una de las causas de mayor insatisfacción en las sociedades modernas. Afecta a nuestra calidad de vida personal y laboral, a nuestra salud y, en definitiva, a nuestra capacidad de ser felices.

El estrés es un fenómeno complejo, por lo que resultará necesario comprenderlo y fraccionarlo para poder gestionarlo. Si comprendemos y reconocemos los indicadores y nuestras diferentes respuestas asociadas al estrés será más fácil utilizar las estrategias y recursos para afrontarlo con eficacia.

Entendemos el estrés, según Lazarus, como “el resultado de la relación entre el individuo y el entorno, evaluado por aquél como amenazante, que desborda sus recursos y pone en peligro su bienestar”. Escojo esta definición que engloba la interacción entre la persona y sus diferencias individuales (estilo personal, modos de afrontamiento, interpretaciones, experiencias…) y el contexto; así como las reacciones emocionales de una persona ante una demanda o exigencia de su entorno y que supera sus resortes de afrontamiento.

Partiendo de la base, ya conocida, que el estrés no siempre es negativo ¿Quién no ha oído hablar del estrés positivo? Nos vamos a centrar en el aspecto menos adaptativo del mismo. Trabajar con fechas límites, sobrecarga de trabajo, presiones, exigencias y auto-exigencias, demandas en nuestra vida personal, profesional e incluso en nuestros momentos de ocio. A veces, el auto-sabotaje es nuestro peor enemigo.

Esas presiones pueden venir de muchas fuentes diferentes y cuando su efecto se combina puede resultar abrumador, y si no ponemos en práctica métodos efectivos de afrontamiento, aparecerá el estrés.

Algunos signos e indicadores a tener en cuenta, obviamente no se darán todos, pero pueden ir acumulándose:

Psicológicos (Dificultad para concentrarse, para tomar decisiones, problemas de memoria, apatía, incapacidad para disfrutar y relajarse, preocupación, estado de ánimo deprimido, irritabilidad, ansiedad…)

Físicos (Dolores,  molestias,  tensión muscular,  rechinar los dientes, alergias, estreñimiento/diarrea, pérdida o ganancia de peso, mareos, palpitaciones, cansancio físico y fatiga, problemas sexuales, presión arterial alta…)

Conductuales (Aumento del consumo de alcohol, tabaco, café, ansiolíticos;  mala gestión del tiempo, adicción al trabajo, dificultades para disfrutar del ocio, aislamiento social problemas de pareja, bajo rendimiento…)

La intervención más efectiva es la prevención. En primer lugar estar atentos a los indicadores referidos y sobre todo al malestar subjetivo.

Otra parte importante de un plan de gestión del estrés es tener algunas actividades regulares en nuestra vida  para aumentar la resistencia ante las demandas y presiones de  la vida diaria, haciendo de ello un hábito saludable de prevención y afrontamiento (ayuda el ejercicio, divertirse, una buena alimentación, hobbies, actividades de relajación, actividades placenteras, organización saludable del tiempo, etc. )

En el contexto laboral, y según las características del trabajo, es preciso aprender a administrar el tiempo y también la carga laboral. Algunas habilidades y estrategias pueden ayudar a ser más efectivos, rendir mejor y sufrir menos. El día tiene 24 horas para todo el mundo. Sólo es cuestión de saber administrarlas. Planificación, re-encuadre, asertividad, organización, tomarse tiempo para recargar pilas, desarrollar nuestras potencialidades y otras muchas estrategias ayudarán a gestionar el estrés.

En relación al estrés que sufren los directivos, según datos del estudio International Business Report, realizado por Grant Thornton, los directivos españoles no están en su mejor momento. Uno de cada cuatro directivos reconoce haber sufrido estrés elevado o extremo durante el último trimestre de 2011, y un 37% estima que su nivel de estrés es más alto que hace un año. 2011 y 2012 han sido años muy negativos, en lo que a estrés se refiere, y seguramente 2013 no lleva mejor camino. Habrá que tomar medidas, sobre todo preventivas, ya que con el estrés, el bienestar y la salud también están en juego.

“Fórmula anti-estrés: Primero, no preocuparse por las cosas pequeñas y, segundo, recordar que casi todas las cosas en esta vida son pequeñas”  Adam J. Jackson

 

Laura Fátima Asensi Pérez
Profesora Universidad de Alicante

Psicóloga Clínica y Forense

                                                        Especialista en Psicoterapia por la Federación Europea

La felicidad en el trabajo

Cuando existe un entorno de transparencia, honestidad, compromiso y compañerismo, se genera un clima de colaboración que repercute directamente en las relaciones de equipo y en el éxito de la compañía.

(Fuente: Entrevista a Yolanda García, directora de Recursos Humanos en Abbott España, en RRHH Digital)

¿Es viable la felicidad en el trabajo?

Sí, es posible y viable la felicidad en el trabajo, sobre todo cuando el trabajador se siente valorado y parte de la empresa, se identifica y compromete con sus responsabilidades profesionales, esto promueve una mayor iniciativa, despierta la creatividad, aumenta la productividad, el compañerismo y la pasión por su trabajo.

(Fuente: entrevista a Cecilia Coll en RRHH Digital: http://www.rrhhdigital.com/ampliada.php?sec=47&id=89145)

Reflexión 1.03.2012

Ben-Shahar, autor del libro “La búsqueda de la felicidad”, asegura que uno de los secretos para sentirse feliz como líder reside en “ayudar a los empleados a reconocer y desarrollar sus puntos fuertes, porque la gente que conoce sus cualidades es más feliz, está más motivada y tiene más éxito en el trabajo”. Afirma que “aunque por las investigaciones conocemos que el éxito no lleva a la felicidad, también sabemos que la felicidad conduce al éxito. La gente que es más feliz suele ser más creativa, trabaja mejor en equipo, tiene más motivación y energía, y mayores niveles de productividad. La felicidad, tanto del empleado como del jefe, es una excelente inversión”.

 

¿La Felicidad por el esfuerzo?

¿Se puede ser feliz sin esfuerzo? La respuesta a esa pregunta, para mí, es no.

Me gusta el tema de la Felicidad. Supongo que por puro egoísmo. ¿Quién no quiere ser feliz? Y he pensado mucho al respecto, haciéndome muchas preguntas.

La primera, ¿qué característica genérica veo en quien es feliz? Y no puedo decir otra que optimismo.

Pues vale, las personas felices somos optimistas (¿Habéis visto con qué habilidad me he incluido entre los felizmente consagrados?) ¿Y qué características  principales tienen los optimistas?

Pues hay algo que nos une, y es que estamos seguros de nosotros mismos. La seguridad en sí mismo es necesaria para ser optimista. Porque si no confías en tus posibilidades, ¿cómo vas a pensar que las cosas te van a salir bien?

Sigamos nuestra senda. ¿Y cómo podemos llegar a estar seguros de nosotros mismos? Pues el primer paso es querernos. Sí, solo eso, querernos a nosotros mismos. Ya lo dijo Jesús, “ama a tu prójimo como a ti mismo” Luego para amar al prójimo, primero tienes que amarte a ti. Porque si no te amas, y amas al prójimo como a ti mismo, ¡pobre prójimo!

Y para amarte a ti mismo, no solo necesitas estar conforme contigo mismo, sino que tienes que admirarte. Admirar, qué verbo más complicado para conjugarlo con cualquiera, y no te digo nada conmigo mismo. Admirar significa que para ti, la persona objeto de tu admiración, se esfuerza por mejorar día a día en aquello por lo que le admiras, planteándose constantemente nuevos objetivos.

¿Y qué objetivos complicados alcanzo yo? Pues la verdad es que ninguno, soy una persona normal entre miles de millones de personas normales. Así que algo tengo que tener que me hace admirable (aunque solo sea para mí)

Porque claro, si para quererme tengo que admirarme porque destaco especialmente en cualquier campo, sería tanto como decir que solo los triunfadores pueden admirarse, quererse a sí mismos, ser optimistas y por ende felices. ¡No me creo tamaña injusticia! Así que analicemos qué podemos admirar de nosotros mismos

Y para ello, sepamos qué admiramos en los demás. Fijaos en las personas que admiráis, y decidme si alguna de ellas ha alcanzado ese nivel sin esfuerzo. Y además, sin MUCHO esfuerzo.

Sí, el futbolista que os gusta, la mujer de negocios exitosa, o cualquiera de las otras personas por las que sentís admiración. Es posible que tengan una característica personal “regalada” que les hace destacar (la genética es caprichosa), pero la única que les une a todos es que han llegado donde están con esfuerzo. Horas de entrenamiento, de estudio o de trabajo.

Y si no estáis seguros de lo que os digo, haceos la pregunta al revés: ¿A qué persona perezosa, indolente, poco trabajadora admiráis?

Pues lo que admiráis en los demás es lo que admiraréis en vosotros mismos. Así que mi primer consejo para ser Feliz, es que nos esforcemos en todo aquello que afrontamos en nuestro día a día.

Es el primer paso para alcanzar la Felicidad. Poder mirarte al espejo cada noche diciéndote; “he hecho todo lo que ha estado en mi mano. No he escatimado esfuerzo”

Alcanzarás los logros o no, pero estarás tranquilo contigo mismo, reconfortado por tu compromiso, y con capacidad para admirarte como persona.

No olvidemos que el triunfo se construye a base de muchos pequeños logros alcanzados con esfuerzo. Y para llegar donde quieres, como condición sine qua non, hay que empezar a moverse.

Y en estos tiempos de crisis, es más necesario que nunca que, en vez de mirar a “papá estado” y llorarle implorando que nos ayude en estos malos momentos, nos miremos las manos y nos preguntemos ¿qué puedo hacer con ellas para sacar adelante mi futuro?

Debemos recuperar el espíritu de esfuerzo. Porque para disfrutar de las cosas, nada mejor que saber cuánto valen, y para ello, no hay mejor cálculo que el dolor del esfuerzo que me ha costado conseguirlas

El triunfo y la felicidad se consiguen con esfuerzo. Así que, ¡manos a la obra!