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Desayuno de Alta Dirección ‘La Salud del directivo para un mejor liderazgo’ con Quirónsalud Alicante

El Círculo de Economía de la Provincia de Alicante y Quirónsalud Alicante organizan el próximo 6 de noviembre, a las 9:00hel desayuno de Alta Dirección ‘La Salud del directivo para un mejor liderazgo’, en el Centro Médico Quirónsalud Alicante (c/ Cruz de Piedra, 4 -paralelo a la avenida de Dénia-).

La jornada, centrada en desarrollar aquellos hábitos que ayudan al directivo a cuidar su salud, entendida en su sentido más amplio, como un estado completo de bienestar físico, mental y social, guiará a los asistentes a establecer unas pautas que pueden incorporar a su rutina diaria y a la de su organización.

La presentación del cuaderno de la Fundación CEDE,  ‘La Salud del directivo para un mejor liderazgo’, correrá a cargo del Dr. Javier Sanz, director del Servicio de Medicina del Trabajo y prevención de riesgos laborales de Deloitte. A continuación, los asistentes podrán disfrutar de la píldora formativa ‘Salud cardiovascular. Directivos y Empresas’, impartida por el Dr. Luís González, jefe de servicio de la Unidad de Cardiología Integral de Quirónsalud Alicante.

* Al finalizar la jornada se hará entrega a los asistentes del cuaderno de Alta Dirección ‘La Salud del directivo para un mejor liderazgo’

 

PROGRAMA 6 de NOVIEMBRE

9:00h Recepción de asistentes

9:30h Visita guiada al Centro Médico Quirónsalud Alicante

10:00h Presentación del cuaderno ‘La Salud del Directivo para un mejor liderazgo’, a cargo del Dr. Javier Sanz, director del Servicio de Medicina del Trabajo de Deloitte

10:30h ‘Salud cardiovascular. Empresas y directivos’, con el Dr. Luís González, jefe de servicio de la unidad de cardiología integral de Quirónsalud Alicante

11:00h Networking-coffe

 

ic_location_on_128_28437Calle Cruz de Piedra, 4 (junto a la Avenida de Dénia) ALICANTE

 

ASISTENCIA BAJO INVITACIÓN

Motivación de empleados: ¿Sólo responsabilidad del líder?

Llevo unos meses observando a mi hija adolescente, fascinada con su comportamiento.

Como todo adolescente que se precie, tiene su habitación que parece una mezcla entre un campo de minas y un bazar persa. Obviamente, le repito hasta la extenuación que ordene su cuarto, que haga su cama, que ponga la ropa sucia en el cesto, le prometo incentivos si lo hace, le reconozco el trabajo cuando se digna hacerlo…y sueño con ese día en que le “salga de dentro” y tenga la habitación como los chorros del oro sin necesidad de tener a la pesada de su madre machacando con el tema.

Sin embargo observo perpleja que, cuando va al centro hípico donde estudia para ser profesora de equitación, es capaz de dejarse la piel en todo tipo de tareas sin que nadie se lo pida. No solo monta a caballo y saca a pasear a los que llevan tiempo sin salir, que es lo chulo. Además barre las cuadras varias veces al día, limpia y engrasa sillas de montar y riendas, ordena el guadarnés, prepara caballos para las clases de los niños, acarrea fardos de heno y paja de un sitio a otro…

Está atenta a qué tarea debe ser hecha y antes de que nadie se lo pida, se pone y la hace. En fin, que trabaja como una mula (nunca mejor dicho). ¡Y encima madruga para llegar allí lo antes posible! Su profesor dice que es el trabajador ideal que a todo el mundo le gustaría tener.

Todo eso me hace reflexionar sobre los resortes que despiertan y mantienen la motivación humana y me doy cuenta de que en los entornos de trabajo ocurre lo mismo. La mayoría de las personas hacen su trabajo más o menos bien, están por la labor de hacer su parte, no se escaquean. Pero les falta ese grado adicional de implicación que marca la diferencia entre un buen empleado y uno realmente extraordinario, que siente la empresa como suya, da lo mejor de sí mismo y está siempre dispuesto a arrimar el hombro.

Las encuestas no mienten. En el año 2013, la encuesta de Satisfacción Laboral que realiza Gallup en más de 140 países, incluida España, indicaba que solo el 13% de los empleados trabajan con ganas para la mejora global de la empresa,  están vinculados emocionalmente con ésta y sienten los logros de la organización como propios. Para el restante 87%, que se dice pronto, el trabajo es más una fuente de frustración que de superación personal y de felicidad, en diversos grados.

Es decir, si tu empresa tiene 10 trabajadores, hay 1 que lo da todo y 9 que se limitan a echar horas y cumplir. Es apabullante aunque no es nuevo. Y precisamente porque no es nuevo, me pregunto por qué arrastramos esa carga, sin encontrar la forma de darle la vuelta al marcador.

Y uno de los pensamientos que me surge es que se suele poner la pelota en el tejado del líder, gerente, mando o empresario y olvidamos que este un baile de parejas, no un baile solista donde los empleados esperan que la función resulte de su agrado.

Por supuesto que la responsabilidad del líder es crear el contexto adecuado. Ya hablaremos de esto en más detalle en otros artículos. Temas como la visión de empresa, los valores vividos, los objetivos, la comunicación en equipo y en el uno-a-uno, el espacio físico que promueve esa comunicación o la coarta, la cultura de reconocimiento y de aprendizaje, la gestión del error, la vocación de desarrollo de las personas y la confianza que proyecta ese líder son parte de ese contexto que debe ser creado y promovido.

Pero las personas no deben ser meros espectadores de este esfuerzo, como ocurre la mayor parte de las veces. En mi opinión, uno de los factores que explica esto es que la mayoría de la gente va a trabajar con el piloto automático puesto.

Como dice Seth Godin, la mayoría de la gente considera que “tiene un trabajo” en lugar de “tener un proyecto”. Creo que él lo explica de maravilla así que me voy a limitar a traducir:

“Los trabajos son finitos, específicos y algo que uno consigue o tiene. Cumplir con tu puesto de trabajo te pone en un estado defensivo y limita tu capacidad de pensar. El objetivo es hacer solo lo suficiente, no meterse en problemas y cumplir con lo estipulado. En caso de duda, negarlo todo.

Los proyectos son abiertos, elegidos y nuestros. Trabajar en un proyecto abre la puerta a la posibilidad. Los proyectos son sobre hacer las cosas mejor, sobre nuevas fronteras, sobre hacer que las cosas cambien. En caso de duda, atreverse. […]

Algunas personas no tienen un proyecto, solo tienen un trabajo. Eso es una elección personal y también es una pena […] Si en tu vida solo has tenido trabajos (una costumbre que se fomenta desde la educación primaria), es difícil ver lo fácil que es transformar tu trabajo en un proyecto”

Creo que da justo en la diana. Si cada empleado, en lugar de sentarse a esperar que el líder haga algo para mejorar las cosas, despertase de su letargo y transformase su trabajo en su proyecto, el nivel de satisfacción y de implicación subiría de cero a cien inmediatamente.

Eso no exime al líder de la responsabilidad de crear ese contexto y de ser una persona en la que se puede confiar.

Pero lo dicho, este es un baile de parejas.

Improven presenta las 15 claves imprescindibles en las empresas ganadoras

Improven_15-870x380Nuestra experiencia en infinidad de proyectos nos ha aportado conocimientos inexpugnables que aplicar a la hora de trabajar.

En esta infografía te proponemos 15 imprescindibles en las empresas ganadoras  . Así, teniendo como base nuestros tres servicios más propios y diferenciadores: Extrategia, Resultoría y Gestión del Cambio, te damos cinco claves para cada uno de ellos.

Extrategia

Resultoría

  • Priorización a la hora de conseguir objetivos.
  • Antes de ejecutar, organizar y comprometerse a cumplir con rigor lo planteado .
  • Analizar qué se tiene que hacer para ser competitivo hoy.
  • Conseguir involucrar en la hoja de ruta a los accionistas con el management.
  • Las empresas que van bien y hacen las cosas por inercia, sólo se custionan su modelo de negocio en el momento en que ocurre algo negativo (crisis, pérdida de cuota, etc.).

Gestión del Cambio

  • Un buen líder sabe detectar cualquier situación y guiar a su equipo .
  • Si hay modificaciones en una empresa, hay que empatizar con el equipo de trabajo y darle un tiempo para habituarse.
  • Cuando se pide un esfuerzo en una organización, hay que predicar con el ejemplo.
  • Para motivar a un equipo es importante contar a este el plan de acción ideado hacia la meta.
  • Ser transversal e incluir en la creación de la estrategia a diferentes capas de la empresa.

¿Qué te han parecido estos 15 apuntes? Como puedes comprobar, nos comprometemos con resultados realistas. Déjanos que te acompañemos en la creación de la estrategia, la ejecución y la monitorización.

Pasión, tenacidad y esfuerzo.

Estos eran algunos de los consejos que nuestro compañero José Manuel de Haro en la entrevista que mantuvimos con él  daba a aquellas personas que salgan a buscar su primer empleo, eso sí, tras reflexionar sobre su objetivo.

En realidad creo que lo podríamos aplicar a cualquier faceta de la vida, no sólo en la búsqueda de empleo.

Relacionado con esta afirmación está el hecho de que también las empresas, cuando están inmersas en la realización de procesos de selección, valoran muy positivamente el hecho de que los candidatos se postulen a aquellos puestos que realmente les interesan y para los que se han preparado, de esta forma será más fácil que el candidato seleccionado, una vez incorporado, pueda llegar al compromiso que tan buenos resultados proporciona (o debería proporcionar) para todas las partes.

Este efecto redundaría en una mejor alineación de los objetivos de los profesionales con las organizaciones así como una comunicación efectiva, hoy por hoy, por lo visto, bastante desmejorada.

Stephen R. Covey ejemplifica perfectamente esta desalineación y descoordinación en su libro “El 8º hábito” tras analizar los resultados obtenidos por una encuesta realizada por Harris Interactive a más de 23.000 trabajadores de EEUU, explicando que “…si un equipo de fútbol obtuviera estas mismas puntuaciones sólo cuatro de los once jugadores de campo sabrían cuál es su meta. Sólo a dos de los once les importaría. Sólo dos de los once sabrían en qué posición deben jugar y qué es lo que deben hacer exactamente. Y, salvo dos jugadores, todos estarían compitiendo contra su propio equipo en lugar de enfrentarse al equipo contrario”. Siguiendo con la analogía, podríamos decir que, “por suerte”, estadísticamente hablando los equipos contrarios estarán en las mismas condiciones, si bien, en mi opinión, un equipo bien cohesionado y comprometido tendrá, por tanto, muchas más posibilidades de triunfar.

José Luis Gascó es Director del Master de Dirección y Gestión de Recursos Humanos de la Universidad de Alicante.

Anticipación y adaptación

Pensando en los jóvenes, y tratando de trasladarles la experiencia de muchos años, les diría que uno siempre se enfrenta a retos y oportunidades y que, además, ambos suelen ir unidos. En la mayoría de los casos, nos parece que los últimos son los más difíciles de todos, y no siempre es así. Aunque reconozco que el momento actual es muy exigente en lo que a retos y a oportunidades se refiere.

En mi experiencia, para afrontar con éxito los retos y para captar el beneficio de las oportunidades, es fundamental anticiparlos y transformarse en consecuencia, con una idea muy clara de adónde se quiere llegar. El resto, para conseguir el éxito, solo consiste en una buena ejecución con mucho esfuerzo y perseverancia.

(Entrevista a Julio Segura en Liderando en positivo – http://qstream-down.qbrick.com/80410/videos/liderandoenpositivo/entrevistas/Entrevista_Julio%20Linares_esp.pdf -)

Coopetencia, la estrategia ganar – ganar en la empresa

En la era de la información en la que actualmente vivimos observamos muchos cambios en las empresas que las diferencian, en su modo de funcionamiento, de la era industrial. Son pasos difíciles que en muchas ocasiones nos parecen inalcanzables en el momento actual. Es fácil exponerlos teóricamente pero puede ser muy complicado llevarlos a la práctica para las empresas, los directivos o incluso los empleados que las conformen. Vista esta dificultad, sigue siendo una opción más que interesante a tener en cuenta, ya que nos puede aportar ese «empujón» que nuestro negocio esté necesitando.

Es en este contexto en el que surge el interesante concepto de coopetencia, dónde las empresas cooperan y compiten de forma simultánea, de esta forma se sustituye la «cadena de valor» lineal, clásica e individual de las empresas por una «red de valor» entre los participantes.

Ya no sirve sólo cooperar (crear valor conjunto) ni sólo compartir (adquirir valor), sino que es necesario ir un paso más allá y coopetir. 

La idea de que para que una empresa gane otra debe perder ha cambiado ya que la competencia puede llegar a ser tan importante que consiga destruir el mercado de las empresas, lo que significaría perder – perder. Lejos de utilizar esta estrategia, la coopetencia propone la estrategia contraria, ganar – ganar, donde ambas empresas se unen para conseguir crear un mercado lo más grande posible del que ambas se beneficien.

El empresario tradicional  puede recelar de este planteamiento hasta que descubra las ventajas del mismo, ya que permitirá aunar esfuerzos en una lucha común.

¿Cómo podemos llegar a coopetir?

Compartiendo información, asumiendo costes conjuntos, intercambiando ideas de negocio y colaborando, siempre manteniendo los elementos de la esencia o la ventaja competitiva de cada empresa.

Se trata, por tanto, de un paso más, de una estrategia que nos puede ayudar en las circunstancias adversas actuales, y puede convertirse en una salida a la situación de especial dificultad en los mercados.  

¿Ves viable esta alternativa para tu empresa?

¿Compites, cooperas o apuestas por la coopetencia?

José Antonio Carrión López, Director del Programa de Desarrollo de Directivos y Emprendedores de la Universidad de Alicante. 

No hay tiempo para el pesimismo.

(Sobre la intervención de Isidro Fainé, presidente de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos, en la clausura de la Jornada “Liderando Sin Fronteras”, que reunió a más de 1.500 directivos españoles)

Ahora más que nunca –decía el presidente de CEDE- debemos mantener la perspectiva: distanciarnos de las dificultades —que no ignorarlas—, reflexionar, analizar nuestra estrategia, nuestros cimientos, y reconocer en ellos nuestras fortalezas. Nuestras empresas saben del enorme potencial que ofrece un mercado de alcance mundial. En muchos puntos del mundo, están emergiendo economías cuyas perspectivas de futuro son extremadamente halagüeñas y donde surgen y seguirán surgiendo grandes oportunidades. ¡Hay que buscarlas y aprovecharlas! La clave está en la anticipación y la innovación”.

A modo de conclusión de la Jornada, decía Fainé que nuestro mercado actual es el mundo y está en constante evolución, lo que exige de los directivos un liderazgo más allá de las fronteras nacionales, un liderazgo que debe entender que aunque los tiempos son difíciles, nuestra condición de líderes debe hacernos ver más allá de la adversidad y de nuestro mercado tradicional para situar a nuestras empresas en las zonas más dinámicas del mundo, apoyando a la vez la evolución positiva de otras más deprimidas en cada momento.

Es el caso de España en estos momentos. Tenemos que creer en nosotros para que crean los demás (“la confianza en uno mismo es el primer peldaño para ascender por la escalera del éxito”) porque los fundamentos de nuestra economía son robustos y nos permitirán resistir el viento de cara para crecer frente a la adversidad y apostar por el futuro.

Un líder no puede dejarse vencer ni por el pesimismo ni por el entorno; no podemos perder la perspectiva para reafirmarnos o reconducir nuestra trayectoria reforzándonos en nuestras fortalezas, que en el caso de España podemos identificar en la trayectoria de nuestro sector exportador, el enclave geográfico, la potencia y dinamismo de nuestro capital humano y empresarial, nuestra importante posición en tecnología media y alta, la mejora de nuestra productividad, la fuerte reestructuración bancaria acometida, o las medidas para corregir el déficit público.

Y poniendo en valor nuestras fortalezas, también en la crisis podemos encontrar oportunidades, una de las cuales es, evidentemente, la orientación de la empresa hacia el exterior.

El mercado global ofrece esas oportunidades (diversificar riesgos, optimizar la cadena de valor, captar y atender clientes más allá de nuestras fronteras, etc.). Y aunque es verdad que las empresas grandes tienen, en general, más posibilidades de asumir los costes de esa internacionalización, cada día son más las PYMES de prácticamente todos los sectores que se atreven a dar el salto al exterior, que mantienen una actitud proactiva para encontrar nuevos mercados, sectores, … oportunidades, con la innovación siempre presente.

Desde luego, la internacionalización no se puede abordar sin reflexión, sin un análisis estratégico fuerte, pero no admite demoras aún sabiendo que sus efectos positivos no se suelen producir de inmediato. Rememorando a Martin Luther King, decía Isidro Fainé “da tu primer paso ahora; el resto del camino irá apareciendo a medida que avances”.

Y en este nuevo camino, como en el viejo, es imprescindible contar con todos en la empresa, unidos en torno a una Misión y unos Valores que faciliten el crecimiento personal y profesional de todos los empleados. Esfuerzo, cualificación, equipo, compromiso, confianza, lealtad, ética, son claves para el éxito en este tiempo, y son los que nos elevarán a una sociedad más libre, dinámica y justa.

“Dar ejemplo –decía Einstein- no es la principal manera de influir en los demás; es la única manera”.

Vivimos tiempos complejos, concluía Fainé, y debemos vivir permanentemente en la incertidumbre. Es nuestra responsabilidad mostrar que la recuperación de la confianza es posible y que queremos y podemos conseguirlo.

Las soluciones existen. Entre todos, son posibles. Tenemos que descubrirlas y darles vida.

Cualidades básicas del líder global

Yo diría que aparte de tener pasión, un hombre de negocios tiene que saber divisar qué está pasando en el mundo e identificar las grandes tendencias viendo un poco más allá qué es lo que va a pasar. También debe tener determinación a la hora de realizar su trabajo, lo que no es fácil. Creo que es muy importante la orientación al resultado, además de tener sensibilidad sobre la sostenibilidad. Un líder debe ser íntegro y honesto, por supuesto; es algo que funciona en todas las culturas. Y por ello, uno debe cumplir lo prometido.

(Josu Ugarte, Director de Operaciones Internacionales y Presidente de Mondragón Internacional, en www.liderandoenpositivo.com)