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La posición comercial. SEPTIMA ENTREGA. Un apunte sobre el equipo. 28.12.11

Aunque parezca paradójico, lo único que permanece en nuestro tiempo es el cambio.

La internacionalización de la economía, la globalización de los mercados, las expectativas cada vez mayores de los clientes, el aumento de los competidores, el uso intensivo de las tecnologías de la información, los nuevos criterios de Responsabilidad Social Corporativa …, hacen que nada sea hoy como era ayer y nada será mañana como es hoy.

El entorno es, por tanto, cada día mas incierto, lo que exige aplicar nuevas ideas para competir; innovar, apostar por la creatividad de las personas, por su capacidad de imaginar y definir lo nuevo, y su aplicación para lograr los objetivos de la empresa. La creatividad no tiene que ver exactamente con inspiración y sí con constancia, motivación y voluntad. Decía Picasso que la inspiración existe, pero es necesario que cuando llegue, te pille trabajando.

La creatividad  es un proceso natural, al alcance de todos, pero debe ser estimulado. Exige flexibilidad, contraste de opiniones, y es fundamental para facilitar la adaptación al cambio; pero precisa un contexto empresarial adecuado: depende del grado de participación de los empleados, de su libertad para debatir, de la confianza, …, del equipo de trabajo.

Una vieja historia oriental  (“la magia de trabajar en equipo”.  Autor:  E. Surdo)

“En aquel tiempo, dice una antigua leyenda china, un discípulo preguntó al vidente: Maestro, ¿cuál es la diferencia entre el cielo y el infierno?, y el vidente respondió:

Es muy pequeña y sin embargo tiene grandes consecuencias.

Ví un gran monte de arroz cocido y preparado como alimento. En su derredor había muchos hombres hambrientos, casi a punto de morir. No podían aproximarse al monte de arroz, pero tenían pegados a sus manos largos palillos de dos y tres metros de longitud. Es verdad que llegaban a coger el arroz, pero no conseguían llevarlo a la boca porque los palillos eran muy largos. De este modo, hambrientos y moribundos, juntos pero solitarios, permanecen padeciendo un hambre eterna delante de una abundancia inagotable.

Y eso era el infierno

Vi otro gran monte de arroz cocido y preparado como alimento. Alrededor había muchos hombres, hambrientos pero llenos de vitalidad. Como los anteriores, no podían aproximarse al arroz pero sí podían cogerlo con sus largos palillos, pero éstos, en vez de intentar llevarlo a su propia boca, se lo servían unos a otros. Y así acallaban su hambre insaciable en una gran comunión fraterna, juntos y solidarios, gozando de las cosas a través de la colaboración.

Y eso era el cielo”.

Trabajar en equipo es un estilo de realizar la actividad laboral; es asumir una serie de valores (dignidad, tolerancia –apertura, generosidad, respeto a las diferencias- responsabilidad –frente a nosotros mismos y frente a los demás-); es conseguir un espíritu que anima un modelo de relaciones basadas en la participación, en la confianza, en la comunicación, en la sinceridad, en el apoyo mutuo, en el respeto a las personas.

Y a través del trabajo en equipo, entre todos, navegando todos en el mismo barco, conseguiremos óptimo rendimiento, excelente calidad, decisiones eficaces, flexibilidad, alta moral del grupo, clientes satisfechos, resultados sostenibles.

Reflexión 22.12.11

«Hoy he saboreado el café de forma especial.

Me ha parecido que lo compartía con cientos, miles de empresarios y empresarias que en diferentes momentos de su trayectoria se han enfrentado en solitario a decisiones estratégicas complicadas. En el inicio de su proyecto, en la defensa de sus ideas, en los momentos de crecimiento, de crisis, de éxito, de alegrías o de tristezas. Pero también me ha parecido compartirlo con todos cuantos dirigen la empresa más importante del mundo «Yo, S.A.». Da igual si somos empresarios o trabajadores; todos dirigimos una vida y debemos intentar que sea lo mas sostenible posible, fidelizar y ser fidelizados, y si es posible, divertirnos mientras dure.

He creído recordar viejos consejos de amigos y familiares. Rodéate de un buen equipo de gente en la que puedas delegar, me decían, recuerda que no eres un superhéroe, sino solamente un empresario. Busca a gente optimista sin tener en cuenta la edad que tenga; gente creativa que se ilusione con el proyecto y que sepa ilusionar a propios y extraños. Respeta a tus socios; confía en los buenos proveedores y págales cómo y cuánto se merecen. Crea equipos de trabajo, que sean ellos los que se fidelicen y se ocupen de fidelizar a los clientes. Interactúa con la sociedad que te permite desarrollar tu empresa. Habla, comunica, cuenta, colabora en proyectos con la sociedad. Crea, innova, permanece atento a los constantes cambios y preocupaciones que tiene nuestra sociedad, pero sobre todo recuerda: vive, vive con los tuyos y deja vivir a los demás.»

Del libro «El Primer Café de la Mañana, reflexiones de un empresario», de Francisco Martín Frías.