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Los directivos españoles cotizan al alza en las multinacionales extranjeras

Entusiasmo, creatividad, capacidad de improvisación y trabajo de equipo y dominio de idiomas. Son algunas de las características que, según los expertos, tienen los directivos españoles y les está permitiendo copar altos cargos directivos fuera de del territorio nacional.

(Fuente: http://www.expansion.com/2014/08/28/empresas/1409256169.html)

Liderazgo y visión

Hoy en día, una de las características más importantes del líder empresarial es la visión. Existe una gran demanda de que nuestros líderes nos iluminen  con una visión que nos arrastre a todos hacia una determinada meta con esperanza y con ambición.

Nuestros líderes tienen que influir e, incluso, entusiasmar con esa visión para arrastrar a muchas voluntades hacia esa meta, para ello es importante que utilicen todas las herramientas a su alcance para comunicarla y convencernos.

(Entrevista a Julio Segura en Liderando en positivo – http://qstream-down.qbrick.com/80410/videos/liderandoenpositivo/entrevistas/Entrevista_Julio%20Linares_esp.pdf -)

¿Cómo identificar a un buen directivo?

Lo de la experiencia, los conocimientos y la formación es fácil de ver; lo que busco en la persona es actitud, compromiso y dedicación. Actitud ante las personas, el trabajo y la vida; compromiso con los proyectos que ha abordado anteriormente y con los que atino a intentar ver qué relación guardan con el que le presento; y dedicación en cuanto a tiempo, energía, ilusión y entusiasmo.

( Fuente: Entrevista a José Medina en la Vanguardia http://www.lavanguardia.com/economia/20121024/54353823542/entrevista-jose-medina-headhunter-seleccion-directivos.html )

10 consejos para manejar nuestra Comunicación no verbal en público.

Puede que nos encontremos en la situación en que tengamos que presentar un proyecto o un trabajo y tengamos que hablar delante de un público o incluso de un tribunal. Si hemos de enfrentarnos a dicha situación es muy importante cuidar la calidad de lo que vamos a comunicar pero también es fundamental cómo vamos a presentarlo, la comunicación no verbal que transmitamos va a influir en el éxito de nuestra ponencia.

Para conseguir una mayor tranquilidad en nuestra intervención debemos conocer perfectamente nuestro proyecto, de esta forma tendremos más seguridad para defenderlo. Conocer la audiencia, el lugar dónde vamos a llevar a cabo la presentación, el tiempo del que vamos a disponer, si va a haber preguntas posteriores, y otros detalles, nos va a permitir preparar de forma minuciosa nuestra ponencia, ensayando y practicando cómo vamos a realizarla. Para que el lenguaje no verbal tenga el impacto adecuado, es recomendable que el orador esté convencido del tema y lo comunique con entusiasmo.

Para superar el reto, la comunicación ha de realizarse teniendo en cuenta que la comunicación, según los estudios del Dr. Albert Mehrabian, es un 55% lenguaje corporal, un 38% el tono de voz y sólo un 7% las palabras que se dicen.

Debemos de tener, por tanto, muy en cuenta nuestra comunicación no verbal en estas situaciones, algunas recomendaciones para cuidar esta comunicación son las siguientes:

1. Buscar la ubicación idónea. Debemos situarnos en un lugar donde el público pueda vernos perfectamente y, si tenemos un apoyo de presentación visual, se nos pueda ver a nosotros y a la presentación simultáneamente. No debemos obligar al público a decidir entre mirarnos a nosotros o a los datos.

2. Evitar movimientos excesivos de los brazos o manos. Si nos movemos demasiado podemos desviar la atención del público a lo verdaderamente importante que es nuestro mensaje. Para evitarlo, nos puede servir ensayar nuestros movimientos, de esta forma conseguiremos controlarlos mejor en el momento de la presentación.

3. Moverse de forma natural en el espacio de que dispongamos, aunque sin “marear” al público con movimientos demasiado constantes.

3. Sonreír. Es importante mostrar una postura relajada y una sonrisa en nuestros rostros.

4. No manipular objetos durante la presentación. Aunque puede relajarnos manipular algún objeto esto puede convertirse en un elemento distractor para el público o tribunal.

5. Dirigir la mirada a todo el público. Intentar mirar a todas las personas a las que nos dirigimos de forma equilibrada, no dirigir la mirada únicamente a una persona.

6. Cuidar nuestro vestuario. Nuestra vestimenta ha de estar acorde con el momento y el tipo de presentación, pero a la vez tiene que resultarnos cómoda.

7. Manejar nuestra respiración y tono de voz. Si regulamos nuestra respiración, conseguiremos emotividad y evitaremos la monotonía. La paralingüística también es importante, debemos cuidar la vocalización, entonación y timbre de nuestra voz.

8. No leer. Hemos de exponer el tema con nuestras propias palabras, evitar leerlo. Un consejo es contar “historias”, es decir, contar el proyecto con ejemplos o como si fuese una historia, ya que esto tiene bastante aceptación y suele resultar agradable para el público.

9. Conocer y controlar nuestras emociones. Controlar nuestras posibles dudas o miedos puede servirnos para alcanzar el éxito en nuestra intervención. Este trabajo lo deberemos realizar previamente a la exposición. Conocernos a nosotros mismostener claros nuestros miedos a la hora de hablar en público y trabajar sobre ellos previamente puede evitarnos problemas cuando presentemos nuestro proyecto.

10. Evitar situarse detrás de barreras. Los atriles, mesas u otras barreras dificultan la comunicación con el público. Es preferible, si podemos elegir, no utilizarlos ya que conectaremos mejor y de forma más natural con nuestra audiencia.

A la vez que trabajar y ser conscientes de lo que comunicamos no verbalmente es muy importante, no debemos olvidar interpretar y utilizar el lenguaje no verbal del público que nos está escuchando. Gracias a las reacciones del público podremos obtener feedback sobre cómo estamos realizando nuestra intervención y adaptarla para obtener el éxito que deseamos.

Como conclusión queremos insistir en la importancia de preparar lo máximo posible nuestra exposición, ensayando los diferentes aspectos con el fin de dejar lo mínimo posible a la improvisación. Hemos de saber que pueden suceder imprevistos, pero cuanto más nos preparemos, mas difícil será que nos afecten.

¿Estás preparado para presentar tu proyecto?

Ximo García, profesor del Máster de Dirección y Gestión de Recursos Humanos de la U.A.

(También publicado en Campus y Empresa.)

El estilo de dirección de palo y zanahoria.

Como consecuencia de la readaptación y reestructuración que se está produciendo en los últimos tiempos  en el tejido empresarial, especialmente en las Entidades Financieras, ajustando su dimensión a la capacidad productiva, ha llegado a mis oídos que algunos empresarios están aplicando un estilo de dirección de palo y zanahoria, o mejor dicho de palo o zanahoria, consistente en que, o resultas premiado si, al final del periodo computable, has alcanzado objetivos o, por el contrario, te enfrentas a la carta de despido si no los has conseguido.

Un estilo de dirección tan radical como el descrito sólo podría ser admisible, y aún así tengo serias dudas, en una coyuntura de emergencia y por un periodo transitorio muy corto, nunca como un sistema recurrente, con vocación de permanencia.

Si se tiene sobre la cabeza una espada de Damocles como ésta, sometiendo a tal magnitud de presión a una persona, puede provocar nada más que reacciones negativas:

·        Puede producir parálisis mental del trabajador, obnubilándose su mente e impidiendo que realice su gestión con la serenidad y cabeza fría que se requiere.

·        Obsesionándose por el deseo de conseguir sus objetivos a cualquier precio, puede ceder a la tentación de perpetrar determinados “trucos” como, por ejemplo, llegar a un apaño con un cliente para, inmediatamente antes del cierre de campaña, hacer un fuerte pedido o un depósito de dinero si estamos hablando de entidades financieras para, un día después de finalizar el periodo computable, anular el pedido o retirar el depósito.

·        Puede cerrar operaciones anti rentables para su empresa, las mismas que no formalizaría en circunstancias normales.

·        Bajo esta presión, cabe la posibilidad de que traicione a algún compañero, “robándole” alguna operación que aquél estaba a punto de cerrar con un cliente.

·        Para alcanzar las cifras de producción, puede forzar al cliente a comprar o contratar productos que, claramente, no son los más idóneos para su perfil.

·        La atención al público puede pasar de la amabilidad a la agresividad y a la descortesía y mala educación, en el caso de que el comercial vea que se aleja la posibilidad de éxito en el cierre de la operación.

·        El apego, fidelidad, implicación y lealtad que todo trabajador debe a su empresa se verá ostensiblemente mermado por este régimen autoritario.

·        La motivación del trabajador, bajo este sistema de dirección, será fuerte, pero en sentido negativo.

·        El talento del empleado será desaprovechado, no pondrá todo su conocimiento y creatividad al servicio de la empresa, limitándose a alquilar su trabajo.

·        El entusiasmo e ilusión por el trabajo brillará por su ausencia, con el impacto negativo en el rendimiento.

Implantar un estilo de dirección autoritario de palo o zanahoria es síntoma de un empresario desesperado, de una desmedida prepotencia  del líder, o de un complejo de inferioridad del directivo que desea disfrazar de esta forma su incompetencia.

Aunque la situación de una empresa sea de emergencia, lo mejor es transmitir información veraz y transparente, trasladándola a los empleados para que sean conscientes de la situación  y haciendo piña, aportando su responsabilidad y esfuerzo, intentar sacar de apuros su empresa, que todos deben sentir como suya.

Durante toda mi vida laboral, he trabajado en una empresa que, sin llegar al paternalismo, ha practicado una política de Recursos Humanos bastante cercana, con grandes dosis de flexibilidad, con total respeto a los derechos de sus trabajadores y en una línea de mejora constante en las condiciones de trabajo, por eso hemos sido muchos los que hemos sentido “la camiseta” y hemos querido, sinceramente, a nuestra empresa.

Es triste comprobar la existencia de organizaciones que, olvidando poner en el centro a su personal, juntamente con el cliente, ejecutan estrategias diametralmente distintas, que no pueden conducir más que a la desaparición de la empresa en un horizonte temporal no demasiado lejano.

Sostengo que, en toda organización, directivos y empleados tienen que estar tensionados, pero con una tensión sana. Hay dos conceptos de presión, una positiva y otra negativa.  Para ilustrar la primera, pondré el ejemplo del ciclista que, disputando una contrarreloj, lleva detrás el coche del director, quien no para de alentarle para que no baje el ritmo y, apretando los dientes, se vacíe y dé lo mejor de sí mismo.  La segunda consiste  vivir continuamente bajo la amenaza de que o cumples o te echo. ¿Cómo se puede trabajar de este modo?

Entusiasmo y persistencia

Según escribe Daniel Goleman en su Best-Seller “La inteligencia emocional“: “todas las personas exitosas, desde los deportistas hasta los músicos, tienen en común un punto: la capacidad de motivación personal para llevar a cabo una rutina de entrenamiento que les permita llegar al podio.

De esta forma, el talento y la capacidad innata, solo serían un rasgo de esas personalidades, pero poco les serviría si no poseyeran el entusiasmo y la persistencia para desarrollar al máximo esas características”.

Reflexión 21.02.2012

LAS 10 CUALIDADES QUE HACEN A UN TRIUNFADOR

El conferenciante en materia de motivación Patrick O’Dooley se dirige a cientos de personas cada año. En un momento dado de sus discursos les pide a los asistentes que le digan las palabras que emplean para describir a un triunfador.
Se dirige a una pizarra y, a medida que el público le va diciendo las palabras que asocian con un triunfador, anota las primeras diez.

A lo largo de los años, O´Dooley ha conservado estas listas de las 10 cualidades más nombradas y, recientemente, las reunió en una lista en orden de frecuencia.

Son las siguientes:

1. Actitud positiva.
2. Entusiasmo.
3. Determinación.
4. Motivación.
5. Confianza.
6. Optimismo.
7. Dedicación.
8. Alegría.
9. Capacidad de escucha.
10. Paciencia.

La utilidad de esta lista radica en lo que dice y también en lo que omite. Por ejemplo, observa que ninguna de estas cualidades está relacionada con la capacidad física o mental.

Como O’Dooley señala, esto indica que cualquier persona en el mundo puede ser un ganador, puesto que ganar depende más de la actitud que de la aptitud. La persona determina si será un ganador o no en su vida, a menudo independientemente de sus habilidades innatas.

Al escribir la lista de las cualidades de un ganador, que el público le va diciendo, O’Dooley siempre escribe mal una de las palabras, y alguien se lo indica.

Entonces, O’Dooley revela que es disléxico y que cuando estaba en la escuela, a menudo, invertía las letras al leer o escribir. Sus maestros pensaban que tenía una aptitud baja, por lo que O’Dooley desarrolló lo que podía controlar, es decir, su actitud, y así ha logrado mucho más de lo que podía obtener como un simple deletreador perfecto, pero con una actitud pobre.