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Pérdida de referentes

Estos días de final de año son propicios para la reflexión sobre lo que ha pasado y lo que deberíamos hacer para ser artífices del futuro que deseamos.

Para las empresas son fechas importantes. Es aquí donde dibujamos las líneas que pretendemos que nos integren mejor en el entorno social para convertirnos en interlocutores apreciados y respetados, lo que sin duda facilitará el desarrollo eficiente de nuestra actividad futura.

Y aunque nuestra perspectiva debe ser de adaptación y, cuando sea posible, de anticipación a las expectativas de nuestros clientes objetivo, sin duda construimos sobre los cimientos que constituyen nuestro pasado. Tenemos referentes que no deberíamos perder. Es nuestra cultura, son nuestros valores, es nuestra forma de entender las necesidades del entorno que nos ha facilitado en el pasado que hayamos llegado a ser hoy lo que somos.

Es la misma reflexión que debe hacer la sociedad para evitar que la corriente negativa la arrastre por derroteros no deseados. Y llevamos unos años dejándonos arrastrar por esa corriente.

Hemos perdido como consecuencia de la crisis y de errores en la gestión, referentes que han sido muy importantes para Alicante a lo largo de muchos años, que han ayudado a cohesionar de manera que creíamos sólida nuestra provincia y la Comunidad. Y no deberíamos perder más.

Uno de esos temas de referencia que han apoyado desde hace 138 años el desarrollo de la Provincia de Alicante es la que conocemos como la Obra Social de Caja Mediterráneo, antes integrada en la que fue nuestra entidad financiera de referencia, CAM, y ahora –en parte por la miopía de algunos- atravesando una etapa que debería encontrar pronto el oasis que le permitiera recuperar el liderazgo social que ha tenido.

La administración, como primera responsable, y la sociedad civil, usuaria de sus servicios, deberíamos comprometernos para rescatar de un futuro incierto el que es uno de nuestros activos sociales más valiosos: resolver el tema de las cuotas participativas (este ha sido, en mi opinión, un error importante en el proceso de venta de CAM) y asegurar mínimamente su financiación para poder seguir disfrutando del impulso de la Obra Social de Caja Mediterráneo.

Construyamos mirando al futuro, pero hagámoslo sobre las referencias que han contribuido a que ese futuro fuera mejor. Y entre esas referencias, sin duda la Obra Social de Caja Mediterráneo es imprescindible.

LO QUE OCURRE HOY ALREDEDOR DE LAS EMPRESAS (Y DE LOS EMPRESARIOS). 9.12.11

Y hoy las noticias tienen un foco muy especial: la adjudicación del banco CAM al Sabadell el pasado miércoles y que ayer comenzó ya a tomar cuerpo con las declaraciones de los primeros ejecutivos del banco catalán y los múltiples análisis que desde todos los ámbitos se han realizado de una operación que sin duda es muy importante para el sector bancario, para la economía española y para nuestra provincia.

Recuperar la normalidad en nuestra entidad financiera de referencia era un elemento imprescindible para apoyar al resto de sectores productivos. Y hacerlo de la mano del Sabadell es, en mi opinión, una excelente solución tanto por la trayectoria de crecimiento del banco catalán integrando entidades en los últimos años, como por lo que supone de integración de una línea de negocio en gran medida complementaria tanto geográfica como conceptualmente respecto a su orientación básica anterior, así como por conseguir una dimensión que permite al nuevo grupo Sabadell competir en mercados mucho más amplios con plenas garantías.

Cuidar ahora los dos principales activos que aporta el banco CAM al Grupo, sus empleados y sus clientes, así como mantener la vinculación tradicional de CAM con su entorno social con políticas activas y claras de Responsabilidad Social Empresarial –como las que se han venido realizando históricamente a través de la Obra Social de CAM y que podría seguir siendo, a través de una Fundación vinculada al grupo Sabadell, un vehículo idóneo para canalizar la orientación a RSC al menos en las zonas tradicionales de lo que fue Caja Mediterráneo- serán a partir de este momento factores críticos de éxito de la operación.

Transmitir transparencia y confianza a los empleados –y contar expresamente con ellos en esta nueva etapa- y a los clientes; reiterar la seguridad en todas las operaciones, reforzar la marca local en el ámbito tradicional CAM; apoyar la búsqueda de una solución a productos que en el proceso han sufrido deterioros importantes –las cuotas participativas-, en las que invirtieron muchos miles de clientes a los que un gesto por parte del nuevo propietario podría conseguir su recuperación “entusiasta” para el nuevo grupo; o el apoyo claro a las pymes de esta zona –en lo que Sabadell está especializado-, son medidas que seguro que aportarán un gran valor tanto al grupo Banco de Sabadell como al Banco CAM y a esta tierra, que podría recuperar la sensación de volver a contar con su entidad financiera de referencia para todo lo que fuese necesario en apoyo de la recuperación y el progreso económico y social, en nuestro caso concreto de la provincia de Alicante, pero también de Murcia, Valencia o Castellón.