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Inicio de la VI edición de Escuela de Gestores de Inforges

Inforges Desarrollo de Personas iniciará el próximo 5 de Octubre la XV edición de Escuela de Gestores, un programa diferenciador que entusiasma a todos los que lo hacen tanto por su metodología de aprendizaje como por los conocimientos adquiridos. Compatible y complementario con la formación de cualquier Master MBA, el programa de Escuela de Gestores está principalmente dirigido a directivos junior, autónomos, emprendedores, mandos intermedios y cualquier tipo de profesional con potencial de desarrollo.

El Management es un saber transversal que compete a todos los profesionales con independencia del ámbito y nivel jerárquico de su trabajo y su plan de carrera se debe basar en tus fortalezas propias. El objetivo de Escuela de Gestores es proporcionar a los asistentes las competencias que les permitirán conseguir el éxito profesional a través de la autogestión (fortaleza técnica + gestor en la organización + gestor en la vida personal).

El programa ejecutivo Escuela de Gestores consta de 48h de formación presencial en sesiones de 4h y 180 horas de formación online, ofreciendo una completa formación en conocimientos, metodología de gestión y desarrollo de habilidades del gestor. Además, el programa también ofrece un autodiagnóstico de desarrollo de talento con la herramienta INNERMETRIX y una sesión de 1h de coaching individual con la que obtendrás una radiografía completa de tus fortalezas y áreas de mejora. 

El programa, calendario, ficha de inscripción, metodología y objetivos los podrás encontrar en la página web de Inforges o en éste enlace:

XV Edición Escuela de Gestores

Si no sabes a dónde vas, cualquier camino sirve

(Presentación por el presidente del Círculo del Taller sobre “Gestión y Estrategia Militar en el Empresa”, el 21.1.2014)

Comenzamos el año nuevo y retomamos la actividad del Círculo. Y lo hacemos en torno a un tema que hoy nos parece fundamental en las empresas: la estrategia, hacia donde queremos dirigir nuestra empresa y cómo vamos a competir en cada uno de los negocios que abordamos para alcanzar los objetivos que nos planteamos.

No es un tema fácil, máxime con los niveles de complejidad, dinamismo, incertidumbre e incluso hostilidad en muchos casos, que el entorno incorpora a la actividad empresarial, y sin embargo es imprescindible.

«Si no sabes a dónde vas, cualquier camino sirve» y, es más, seguramente será un camino a ninguna parte.

Esta es una de las funciones básicas del directivo, una de las que mejor justifican nuestra labor, decidir en qué negocios tenemos que estar y cómo vamos a competir en cada uno de esos negocios, lo que exige definir objetivos a corto, medio y largo plazo; alinear nuestros recursos y capacidades para alcanzar de la manera más eficiente esos objetivos planteados, haciendo frente a nuestros competidores más inteligentes, definiendo y manteniendo ventajas competitivas en base al desarrollo de capacidades distintivas que nos permitan dar la mejor respuesta a las exigencias crecientes de todos nuestros grupos de interés: atendiendo y superando las mejores expectativas de los clientes, consiguiendo el compromiso e implicación de todos nuestros empleados, y desarrollando finalmente una labor útil desde el punto de vista social.

Y estando dispuestos, además, a modificar nuestra trayectoria cuantas veces sea necesario sin perder de vista el horizonte que queremos alcanzar.

No es, por tanto, un tema fácil. Exige capacidad, conocimientos, estabilidad, visión global y específica, conocimiento profundo de la empresa y del entorno, claridad en las prioridades … equipo.

Y tratándose de un asunto tan trascendente, no fue objeto de tratamiento sistemático ni en las empresas ni en la universidad hasta bien avanzado el siglo pasado, básicamente porque los cambios en el entorno eran tan suaves que prácticamente no afectaban al ámbito de las empresas.

En una etapa tan amplia en que prácticamente todo lo que se fabricaba se vendía, alcanzar los objetivos de la empresa se reducía casi a dotar de los recursos necesarios para alcanzarlos. Era una cuestión de voluntad. Pero esto evidentemente ha cambiado.

La característica que mejor define este tiempo es, seguramente, el cambio, la velocidad con que evolucionan las cosas en la sociedad y, por supuesto, en las empresas. Competir ya no es solo cuestión de recursos, sino de inteligencia, de anticipación, de flexibilidad, de organización, de identificación y resolución de prioridades, … de estrategia.

Es un concepto, por tanto, relativamente nuevo para las empresas (aunque esa velocidad de los cambios que apuntaba, hace que nos parezca que siempre fue así) y sin embargo es algo integrado en el código militar prácticamente desde que el mundo existe, hasta el punto de que el término estrategia, de origen griego, procede del ámbito militar (“estratego” que viene a significar «el arte del general«). Y aún podemos aprender mucho de esa tradición militar tan asentada y tan relativamente nueva para la empresa.

Estructura, inteligencia, gestión de crisis, liderazgo, decisión, comunicación, trabajo en equipo, intendencia, … son conceptos imprescindibles hoy para las empresas y muy desarrollados en el ejército y en la formación de todos sus mandos de alto nivel.

Transferir una parte de esas prácticas a las empresas constituye, en consecuencia, una buena vía para mejorar nuestra gestión y el futuro de las compañías que nos toca dirigir.

Para profundizar en este tema tan importante hoy en la gestión empresarial y conocer con detalle algunas de las claves que la tradición militar nos puede enseñar para mejorar nuestras empresas, hoy tenemos, en el marco de Los Talleres del Círculo con la colaboración de COITIA, la Cátedra Prosegur de la UA, y la Plataforma Unidos 8 de marzo, el taller Gestión y Estrategia Militar en la Empresa, con Lorenzo Castejón, Presidente de Motos y bicicletas eléctricas Abat Europa, consultor de empresas y militar en la reserva.

Muchas gracias, Lorenzo, por tu disposición a mostrarnos vías que nos ayuden para apoyar el progreso de nuestras empresas, lo que equivale a apoyar el desarrollo de nuestro entorno social tan necesitado aún de estímulos que apoyen el crecimiento.

Haga tareas más difíciles

Para muchos, el tiempo que se pasa en la oficina cuenta como trabajo. Pero no todo el trabajo es igual. Existe una diferencia entre hacer cosas que ya controla y hacer cosas que le obliguen a exigirse y mejorar, según el catedrático de Psicología K. Anders Ericsson. Una persona en un nuevo trabajo normalmente dedica algún tiempo a formarse para adquirir los conocimientos, pero después de eso, sus habilidades tienden a estancarse.

Hay formas de superar este estancamiento y de conseguir ascensos: fije unos objetivos claros por encima de sus capacidades y enumere los pasos específicos que le permitan avanzar hacia ese objetivo. Los que deseen superar ese nivel, también deberían buscar sinceridad. Sin reacciones sinceras o duras es probable que el progreso se estanque. Finalmente, debe salir de su comodidad. Los trabajadores deberían aprender a hacer tareas con las que no se sienten cómodos.

(Fuente: http://www.expansion.com/2013/01/16/directivos/1358364748.html)