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Cuando un NO no es un NO

Acabo de hacer un curso de una jornada sobre Comunicación No Verbal Científica, impartido por Javier Torregrosa y Nacho Covaleda, dos expertos sinergólogos que trabajan con los Cuerpos de Seguridad del Estado y con diversas Escuelas de Negocios.

He de decir que hacía tiempo que no asistía a un curso tan interesante y de aplicación tan práctica como éste. Javier y Nacho nos estuvieron explicando el significado de distintos micro-gestos y expresiones faciales que los humanos realizamos de forma inconsciente.

Tras diversos estudios, Albert Mehrabian, psicólogo experto en comunicación, pudo determinar en 1972 que solo el 7% de la información que transmitimos es con palabras. El resto corresponde al tono de la voz (38%) y a los gestos y expresiones faciales (55%). Me parece asombroso.

Y parece ser que además esto es así universalmente. Se ha demostrado científicamente que todas las razas humanas expresan las emociones básicas con los mismos gestos y tonos de la voz. Los expertos han llegado a clasificar el significado de más de 10.000 gestos con una fiabilidad de entre el 80% y el 95%.

Comentábamos durante la jornada que los humanos nos apoyamos tanto en la palabra que hemos “olvidado” el significado de muchos pequeños gestos que pasan prácticamente desapercibidos para el ojo no entrenado. He puesto “olvidado” entre comillas porque según nos explicaban Javier y Nacho, la realidad es que pasan desapercibidos para una parte de nuestro cerebro, la parte racional, pero no para otra parte más primitiva, el cerebro límbico responsable de las emociones.

Es por ello que a veces, aunque fulanito nos esté diciendo algo con sus palabras, tenemos la sensación de que algo no cuadra. No podemos explicar por qué, lo achacamos a la intuición, pero la realidad es que nuestro cerebro límbico está detectando esos micro-gestos y tiene una idea de lo que significan.

Y con esto llegamos al gesto que da título a este post. Entre los muchos gestos faciales, micro-picores y posturas de la cabeza que nos explicaron, hablamos de los tipos de Noes y los tipos de Síes. ¿Cómo podemos estar seguros que alguien nos está diciendo un No verdadero o un No falso?

Pongamos por ejemplo que necesitas la colaboración de algún departamento de tu empresa y vas a pedírselo al responsable del área y éste te dice que nones, aportando argumentos que apoyan su decisión. Fíjate bien en como mueve la cabeza (si la mueve) cuando dice el No: si empieza rotándola hacia SU izquierda, para luego girar a la derecha, entonces el No es verdadero. Te está diciendo la verdad. Sus argumentos son ciertos.

Por el contrario, si empieza rotándola hacia SU derecha para luego girar hacia la izquierda, entonces puedes estar seguro de que no te está diciendo la verdad. Probablemente podría prestar sus recursos pero no quiere.

¿Y cuándo un Sí sí es un Sí? Le has preguntado a tu cliente potencial si le interesa tu propuesta y te ha dicho que sí, afirmando con su cabeza. ¿Está diciendo la verdad? Es fácil saberlo: si el gesto afirmativo empieza de arriba hacia abajo, es verdadero. Por el contrario, si empieza de abajo hacia arriba, ya puedes olvidarte de ese cliente o preparar otra oferta. Pero cuidado, este es el único gesto, de todos los clasificados, que “solo” tiene una fiabilidad del 80%.

¿Interesante, verdad? Estoy segura de que a partir de ahora, tu forma de mirar a las personas mientras hablan será diferente. Yo no he podido volver a ver un telediario de la misma manera despreocupada y un poco ausente con que solía hacerlo antes de hacer el curso.

No comunicamos bien

Artículo del Presidente del Círculo publicado en Abc Alicante el 29.04.2014 referido a la importancia de la comunicación empresarial para buscar la necesaria conexión con el entorno social, y el escaso acierto que en algunas ocasiones se produce, especialmente cuando hablamos de las relaciones laborales, aspecto fundamental en la necesaria complicidad que debe producirse en la relación empresa sociedad.

Sin duda uno de los objetivos de cualquier empresa es obtener beneficios económicos; de otra manera, ningún proyecto empresarial es viable. Pero no a cualquier precio.

El beneficio económico, se ha reiterado en numerosas ocasiones en este blog, debe ser consecuencia de hacer un buen trabajo para los clientes, con los empleados y en conexión con el entorno social. Y en todos estos campos, la comunicación juega un papel fundamental. Y en no pocas ocasiones, los empresarios parece que transmitamos la opinión de que lo que nos interesa es, por encima de cualquier otra consideración, el beneficio económico para el accionista/propietario.

No comunicamos bien.

Puedes leer el artículo completo aquí

Comunicación, un aliado imprescindible en las fusiones (… y siempre)

En una compra o adquisición de empresas el desconocimiento y la incertidumbre son algunos de los grandes caballos de batalla. La mejor herramienta para combatir los miedos que genera el nacimiento de una nueva empresa es la comunicación.

“La cúpula directiva es la que debe informar en cada momento a sus equipos del proceso de fusión. Y es imprescindible que lo haga pronto, sin dilaciones, sin esperar a que los empleados se enteren por terceras vías (medios de comunicación, sindicatos o conversaciones en la oficina)”, dice Enrique Alcat, director del Programa en gestión empresarial y dirección de comunicación del Instituto de Empresa. Es recomendable que se organice una reunión en la que se informe de hacia dónde quiere ir la empresa, que se den ideas muy claras y que los trabajadores puedan exponer sus dudas abiertamente. De esta manera se evitan vacíos informativos que se rellanan con elucubraciones y suposiciones y, como señala Montse Ventosa, fundadora de Truthmark, “con información errónea que perjudica y, sobre todo, frena la eficacia”.

(Fuente: Cómo sobrevivir a una fusión,Emprendedores&Empleo, expansion.com)

El Dircom del futuro

Incuestionable. En diez años incrementará la importancia del director de comunicación (Dircom).  Me encontré con el estudio “El Dircom del futuro y el futuro del Dircom”. ¿Y su mayor peso responde a la casualidad? Nada de eso. Se debe a siete factores fundamentales:

1. Se incrementará su función estratégica.

Le robará pedazos de la tarta al dpto. de  marketing, definiendo bajo un paraguas coherente no ya el posicionamiento de marca sino también el posicionamiento comercial.

Clarificador lo que argumentaba J. Manuel Cendoya (director de Comunicación en el Banco Santander):

 “Colocar bajo una misma mano las funciones de comunicación, marketing corporativo, gestión de marca, servicio de estudios, public policy y sostenibilidad permitirá una gestión integral de la reputación de una compañía, como en nuestro caso. Es crucial sumar todos los intangibles que hay alrededor de una marca, pero sin olvidar que lo principal es la excelencia en la gestión de tu negocio”

2. Control de los nuevos medios.

Será el Dircom finalmente la persona que controlará los nuevos (y absoluta moda) canales online. Y el que controle la cartera online tendrá el ministerio de mayor peso. Total consenso.

El futuro Dircom coordinará la relación de los consumidores con las marcas a través de los medios sociales.

3. Globalización de las marcas.

El Dircom es el  responsable de la reputación de marca. ¿Local o mundial? Ya no se estila esta pregunta. El país es el planeta y aquí se multiplica la importancia de este rol y cargo.

  4. Gestión de grandes volúmenes de contenidos.

El contenido es el rey, no seré yo el que lo ponga en duda. La publicidad que se lleva ya no es push. Es pull. Viva el permission marketing. La llave es captar la atención del cliente potencial (lead)  y atraerle de forma sutil, casi delicada.

La difusión organizada y planificada de estos contenidos al mundo exterior debería recaer en nuestra figura de hoy: el Dircom.

Federico Segarra, director de Comunicación y Relaciones Externas del Grupo Damm lo relataba así:

“El Dircom deberá ser además un ideólogo con capacidad de persuadir con sus argumentos y con una gran capacidad de contar historias que enganchen a la marca y a la empresa con sus públicos targets”.

5. Gestionar crisis online.

En el futuro próximo (y también mañana mismo) debemos esperar que las crisis online se multipliquen. Habrá que aprender con las caídas y con la sangre. Todas las miradas apuntarán al Dircom: “¿Cómo gestionamos esto?”

 “Cada vez hay más información disponible para el público, y esta información ya no es generada por la empresa, sino por el usuario, con lo que el papel del director de comunicación ya no se limita a lanzar los mensajes oficiales, sino sobre todo a gestionar, matizar, o minimizar la información que viene de los usuarios y otro tipo de fuentes no oficiosas. Por ello, el papel del director de comunicación no sólo tendrá más valor en diez años, sino que es cada día más complicado”, detalla Paula Quirós Medina (directora de Marketing y Comunicación de Panda Security).

6. Mayor exigencia de transparencia.

Claudia Granadeiro Tagliavini (directora de Comunicación de Dow Chemical Ibérica para Iberia) mantiene que:

“La sociedad es cada vez más transparente y las exigencias de los grupos de interés van más allá de la información corporativa básica”.

De otra forma, la transparencia será defendida por el Dircom a capa y espada dentro de las nuevas empresas. ¿Por el bien del Dircom? No, por el bien de las propias empresas…

7. Diálogo con grupos de interés diversos.

Las compañías tienen que relacionarse con la sociedad no sólo a través de los medios de comunicación. También con numerosos grupos de interés a través canales de comunicación más diversos y, en algún caso, más advenedizos.

Miguel García Lamigueiro (director de Comunicación y Responsabilidad Empresarial de DKV) apuntillaba:

“Es posible que su nombre y funciones cambien, en la línea de los cambios que la empresa y la sociedad están experimentando, hacia una figura responsable de mantener y fomentar el diálogo abierto con todos los grupos de interés y de dar respuesta a las expectativas de la sociedad”.

En resumidas cuentas, una explosión del mundo digital que puede llegar a amenazar a algunos. Sin embargo, esta misma explosión puede encumbrar y dar alas al director de comunicación de las empresas.

Si me preguntarais por un puesto directivo con potencial, en el medio plazo, dentro de las empresas, yo apuesto por el Dircom.

 Fuente: estudio “El Dircom del futuro y el futuro del Dircom” by Top Comunicacion & RRPP, Burson-Masteller

¿Por qué nadie sabe lo bien que lo hacemos?. Errores en la comunicación empresarial e institucional y cómo evitarlos. Un resumen de la conferencia-coloquio.

El pasado 21 de noviembre, en el marco de los Jueves del Círculo y con el apoyo tanto del COITIA como de la Cátedra Prosegur de la Universidad de Alicante, el periodista y experto en comunicación empresarial Enrique Bolland desarrolló la conferencia “¿Por qué nadie sabe lo bien que lo hacemos?, errores en la comunicación empresarial e institucional y cómo evitarlos”.

Y comenzó relatado una anécdota que ilustra bien la importancia de la comunicación y su utilidad para cada una de las partes intervinientes: un periodista joven y aún inexperto tuvo que realizar una entrevista a un médico que estaba aplicando una técnica pionera y muy útil en su campo cuando, tras finalizar el trabajo, se percató de que no había activado la grabadora por lo que, avergonzado, solicitó al médico la repetición de la entrevista, a lo que el médico contestó “no me pidas perdón; esto es mucho más importante para mí que para ti”.

Una excelente primera lección para aquel periodista novato, que le hizo tomar conciencia de la importancia de su trabajo. Y una lección igualmente importante para las empresas y sus responsables de comunicación, que deben tender puentes con los medios y seleccionar adecuadamente las informaciones a remitir con el fin de que ambas partes asuman esa información como relevante y merecedora de un determinado espacio en el medio.

En esta anécdota simple, aparecen ya los primeros elementos que deben estar implícitos en la comunicación empresarial e institucional: profesionalidad, atención, valoración de la información, o empatía, y es que, como decía enrique al final de la conferencia, “estamos en la era digital, con peso creciente de internet y las redes sociales en la comunicación empresarial; pero no podemos olvidar que en periodismo lo importante es lo de siempre: el contenido; lo demás –aunque en más ocasiones de lo que sería razonable le damos mucha más relevancia- son solo herramientas y canales para transmisión de la información (redes sociales, medios físicos y digitales, etc. son solo diferentes versiones del mismo tema: la comunicación)”.

Entonces, … si estamos convencidos de la utilidad e importancia de una buena comunicación empresarial e institucional, ¿por qué nadie sabe lo bien que hacemos las cosas?, es más, ¿Por qué todo lo malo trasciende mucho más y mucho más rápido?.

Para esto no tenemos una única respuesta: la dimensión de nuestra empresa, la escasez de recursos –que obliga siempre a priorizar- o las características de nuestra actividad, hacen que a menudo no otorguemos a la gestión de la comunicación un papel relevante en nuestra estructura, o no lo dotemos del rigor y profesionalidad que el puesto de gestor de la comunicación exige (una parte importante de la imagen de la empresa depende de la gestión de la comunicación externa e interna, y eso, en un mundo globalizado, tiene una importancia capital para el futuro de la compañía).

Es frecuente aún, decía el ponente, que puestos como el de Community Manager o incluso el de Jefe de Comunicación, se dejen en manos de personas conocedoras de determinados medios (internet, redes sociales, etc.) pero con poca focalización y experiencia en los contenidos, confundiendo el canal con el fondo que, como apuntaba antes, es lo único realmente importante en la comunicación: son los contenidos mucho más que los canales (que nos sirven, eso sí, para comunicarnos con nuestro público objetivo) los que determinarán la eficacia de la comunicación.

Y la empresa es comunicación, tanto interna como externa. Esta es una de las labores más importantes de todos los directivos.

Comunicamos siempre, incluso cuando guardamos silencio que es una opción de comunicación, pero solo tiene sentido si es fruto de la reflexión y de una determinada estrategia.

Porque si no lo hacemos nosotros, serán otros los que cuenten nuestra historia y muchas veces no nos gustará como la cuentan. Y no olvidemos que para el cliente, el proveedor y para todos los grupos de interés en la compañía, cualquier empresa no es lo que es, sino lo que parece ser, lo que trasciende de su actuación.

Pero tampoco debemos entender que la opción es la locuacidad sin control o la adopción de una posición forzada, poco sostenible, que acabe derrumbándose, con lo que habremos descompuesto una imagen que después costará mucho recomponer.

La mejor comunicación, en cada caso, es la resultante y el soporte de una determinada estrategia de la empresa ante una situación prevista o no en torno a la compañía.

Y una vez hemos decidido comunicar, alguien tiene que contarlo. Es necesario elegir al portavoz o portavoces de la compañía, que debe reunir una serie de características para ser eficaz en su función:

–       Capacidad de comunicar, esencial para relacionarse con los grupos de interés de la empresa (clientes –entre los que están los medios en tanto que receptores y difusores de información relativa a la empresa-, accionistas, empleados, proveedores, administraciones, etc.)

–       La comunicación nunca debe improvisarse.

–       El portavoz debe conocer y aplicar la estrategia de comunicación (con mensajes claros, consistentes tanto interna como externamente, y consensuados).

–       El prestigio del portavoz puede condicionar el prestigio de la empresa, lo que exige ser estrictos en la selección. Su imagen puede arrastrar, para bien o para mal, la de la empresa a la que representa.

–       Entereza, agilidad mental y sentido del humor son imprescindibles para salir airosos de situaciones incómodas o imprevistas.

–       Naturalidad, creer lo que se dice, emocionar, no sobreactuar.

–       Ser consciente de quién es el receptor de la información, que no siempre es el que está frente a nosotros. Identificar al cliente real de la comunicación y adaptarla a sus expectativas.

10 errores frecuentes al tratar con los medios.

1.- Elegir el lugar, el momento o el interlocutor equivocado.

2.- Enviar al director de Marketing. Confundir o integrar en el mismo bloque Marketing y Comunicación. Este es un error reiterado en muchas empresas que no entienden los dos planos diferentes en que están la comunicación y las ventas (“puesto que pago publicidad, tengo derecho a que me traten bien en el medio” ante noticias que pudieran ser conflictivas, tratando de hacer valer un tema que puede tener el efecto contrario en el futuro).

3.- Llamar a las seis de la tarde, cuando el periodista ya tiene cerrada la edición del día.

4.- Remitir una información sin imagen.

5.- Transmitir demasiada información y emplear muchos calificativos. La información debe ser solo la necesaria y dejar que sea el periodista el que la califique.

6.- Omitir información porque se sobreentiende, cuando el medio habitualmente no conoce tanto la empresa como nosotros y podría hacer inferencias inadecuadas.

7.- Dar como noticia algo que no es nuevo, que ya está contado. En este tiempo de internet, lo más lógico es que se detecte antes de la publicación y se descarte, pero si no fuese así y se llegase a publicar, el resultado aún sería peor porque al día siguiente saltaría la repetición y la credibilidad futura de la empresa quedaría my tocada.

8.- No dar cifras. El periodista quiere cifras siempre que sea posible, y ser él quien las interprete.

9.- Decirle al periodista cómo hacerlo. Ese es su trabajo.

10.- Contestar sin filtros al teléfono y decir cosas que no nos gustaría ver publicadas. La labor del jefe de comunicación de la empresa es importante en todos los puntos anteriores, pero en este es fundamental, evitando problemas reputacionales de difícil solución posterior.

Y ante una crisis …¿cómo actuar?: mediante la constitución de un gabinete de crisis en el que se integre el responsable de comunicación de la empresa para identificar los mensajes y argumentarios adecuados y coordinar las líneas de comunicación interna y externa. Nunca improvisar.

El análisis y la planificación están en la base de una buena comunicación, que debe contemplar qué queremos comunicar y a quién nos dirigimos; cómo elaborar el mensaje; dónde (en qué medios) y cuándo lo transmitimos; y finalmente el seguimiento de la acción (impacto real de la acción sobre el objetivo pretendido).

Algunas conclusiones:

–       Comunicar no es una elección. Lo que se elige es el modo.

–       Es necesario aprender a comunicar. La comunicación es una función profesional.

–       La comunicación no se improvisa. Hay que planificar.

… y aunque todo esté previsto, algo puede salir mal, y en ese momento la profesionalidad tanto del portavoz como del responsable de comunicación de la empresa juega un papel fundamental, sin perder la perspectiva de que frecuentemente nosotros iniciamos la comunicación pero son los medios los que la concretan y no siempre coinciden con nuestros criterios.

El diseño como factor de éxito empresarial

“En nuestro mundo es tan esencial la imagen que transmites como lo que en realidad eres. El diseño de una marca y la comunicación de una empresa, son parte esencial de su estrategia”. Manuel Estrada.  estradadesing.eu

Con esta entradilla, Manuel Estrada define lo importante que para una marca que se precie, tiene el diseño a la hora de competir en un mercado que cada vez más, se va complicando ante los retos que nos marca la tremenda crisis que se está viviendo a nivel mundial y en España en particular.

El Director General de Carmencita, Jesús Navarro Alberola, participó, junto al mencionado diseñador gráfico Manuel Estrada y Cayetano Martínez de Irujo en la conferencia: “El diseño como factor de éxito empresarial”  que se celebró en El Club Financiero Génova de Madrid.

Jesús Navarro, hizo hincapié en la importancia de dejar el diseño en manos de profesionales ajenos a la empresa, ya que, aquellos que están involucrados en el día a día, suelen caer en la autocomplacencia y se puede perder la perspectiva de la propia marca, <<lo peor que puedes hacer es intentarlo tú mismo>> A su vez, destacó el salto cualitativo y cuantitativo que los cambios realizados por el famoso diseñador han supuesto para la marca de especias “Carmencita”. Agrandar el logo y modernizar los mensajes supusieron en su día la entrada en cadenas de alimentación que hasta ese momento no apreciaban la imagen de marca que hoy es y tiene Carmencita.

Por su parte, Martínez de Irujo, representando a la empresa familiar “Casa de Alba” comentó que han tenido que dejar a un lado “la mentalidad rentista” e integrarse en la dinámica empresarial del siglo XXI. Cayetano, que es responsable de imagen del negocio familiar, se las ha ingeniado para nutrir el negocio de una familia con un capital <<comido por las casas, palacios, reconstrucciones y colecciones artísticas>> Casa de Alba, comercializa productos gourmet de cosecha propia como son aceites y carne de vacuno provenientes de sus numerosas fincas.

El foro fue organizado por la Asociación de Directivos de Comunicación (Dircom)

Fuente y fotos del Diario El Mundo y el blog de Carmencita

 

La comunicación. No es posible el éxito empresarial a largo plazo con criterios de gestión de personal solo de corto plazo

Entre las funciones fundamentales de un directivo está, sin duda, la comunicación, tanto en las facetas de emisor como de receptor de información, y en la elaboración de esa información de manera que resulte relevante para la gestión.

Información con clientes, con proveedores, con medios de comunicación, con empleados y otros directivos, con otras organizaciones, … de manera que esta termina siendo una labor que determina en gran medida el éxito o no de la función directiva.

Es algo, pues, que ningún directivo debería menospreciar, y a lo que no siempre se da la importancia que merece. En un taller reciente del CírculoHablar en Público, ¿arte o técnica?” una de las conclusiones era que “lleva tres semanas preparar un discurso improvisado”,  , lo que seguramente solo es una forma de expresar que la improvisación solo tiene sentido en los temas importantes de la empresa tras una intensa preparación, que tiene que ver con el tema, la forma de abordarlo, los objetivos que se pretenden, … incluso el canal de comunicación adecuado.

Es verdad que no todos los canales tienen la misma utilidad para todos los temas ni para todos los colectivos, aunque tampoco se puede sobrevalorar el canal. Frecuentemente, los errores en la comunicación no tienen tanto que ver con el sistema utilizado como con la precipitación o la falta de preparación del emisor.

No podemos echar la culpa al correo electrónico de la precipitación del redactor ni del envío a destinatarios inadecuados. El correo electrónico es un canal que ha aportado una gran eficiencia a determinado tipo de comunicación. Los errores cometidos por precipitación o por envíos excesivos (en copia) “por si acaso” a personas que realmente no tienen nada que ver con el tema en cuestión, son solo achacables a la falta de reflexión o de análisis serio del emisor.

No suelen fallar, por tanto, los sistemas de comunicación, sino los comunicadores, que a menudo abusan de palabras técnicas poco entendibles para el receptor con la ¿finalidad? de impresionar al otro, sin percatarse de que lo único que consiguen es la desconexión y, por tanto, la ruptura de la comunicación y del posible negocio asociado.

Usar el mismo código que el interlocutor es, pues, imprescindible para que este pueda descodificar el mensaje correctamente y actuar en consecuencia. La comunicación empresarial no debería pretender nunca impresionar al otro, sino establecer un flujo adecuado de relaciones en las que los negocios se deslicen con facilidad.

Y además, recordando a Baltasar Gracián –escrito español del Siglo de Oro, en su obra Oráculo Manual y Arte de Prudencia, de 1647-, aquí es perfectamente aplicable aquello de que “lo bueno, si breve, dos veces bueno” (a lo que Gracián añadía “y aún lo malo, si poco, no tan malo”).

Mención especial en la comunicación merecen las reuniones, cuyas reglas son muy simples pero difícilmente se siguen en las empresas, lo que aporta ineficiencias injustificables y desvinculaciones de personas que podrían aportar mucho más al proyecto común que debe ser la empresa: definir perfectamente la agenda de la reunión, los objetivos y los asistentes (lugar, día, hora de inicio y de final, asistentes convocados, aportaciones que se espera de cada uno); comprobar previamente la adecuación de las condiciones de la sala al objetivo pretendido; enviar la documentación previa necesaria a  cada persona convocada para asegurar la mejor aportación de cada una; llegar a conclusiones y escribirlas para que todos los participantes tengan clara su aportación a la puesta en práctica de las soluciones adoptadas.

El desarrollo profesional. La planificación de los recursos humanos en las empresas (5).

En anteriores posts he comentado de manera reiterada la importancia de la participación y el compromiso de todos en la empresa para avanzar.

Pero este compromiso no puede surgir solo de la voluntad o, al menos, no es suficiente solo la voluntad para que sea efectivo. Es imprescindible que los empleados tengan una serie de habilidades y conocimientos, así como un grado de seguridad en la empresa y en su trayectoria profesional, que les permita implicarse, comprometerse con la mejora continua en su actividad y en la orientación global de la compañía.

Una definición clara de itinerarios profesionales en la empresa, un sistema de desarrollo profesional y un plan de formación alineado con la estrategia y las tácticas de la empresa y adaptado a las necesidades actuales y futuras de cada empleado, permiten plantear un esquema de gestión del potencial de la plantilla que facilite la adecuación persona/puesto y la preparación para ocupaciones futuras, y está en el origen de ese compromiso necesario para reforzar las relaciones empresa/trabajadores que permita a la empresa avanzar en cualquier situación del entorno,

El sistema de desarrollo profesional pretende mostrar, a través de la interacción jefe/colaborador, el grado de alineación de los empleados con los valores que integran la cultura de la empresa, sus puntos fuertes y áreas de mejora, a la vez que orienta los planes de formación y desarrollo necesarios y personalizados a cada empleado para mejorar su desempeño actual y preparar su futuro en la compañía de acuerdo con la estrategia de la sociedad, las posibilidades de la empresa y las capacidades actuales y potenciales del empleado.

Se trata de una herramienta de gestión –específicamente de comunicación- imprescindible tanto para el jefe como para el colaborador ya que fija momentos a lo largo del ejercicio en que ambos deben reunirse y contrastar en base a realidades y a través de un procedimiento objetivo, el nivel de la prestación del empleado acorde con la cultura de la empresa y los objetivos específicos de su actividad, reorientando, en los casos necesarios, la forma de actuar para mejorar su autonomía en la organización y sus posibilidades de implicarse más activamente en la consecución de los objetivos empresariales a través de los cuales cada uno de los stakeholders puede aproximarse a sus objetivos individuales.

El sistema de desarrollo profesional constituye una fuente fundamental para identificación de carencias individuales de cada trabajador y, por tanto, define una de las líneas básicas del programa de formación de cada empleado, del que introduciré algún apunte en un próximo post.

Dirigir también es comunicar.

(Presentación del Taller Hablar en Público desarrollado el 13.06 en COITIA, por el Presidente del Círculo de Economía de la Provincia de Alicante).

La comunicación es fundamental para el desarrollo de la sociedad y, naturalmente, es imprescindible para que la empresa pueda llevar a cabo las funciones que le permitirán alcanzar sus objetivos.

En la empresa todo es comunicación: investigación, debate, contraste, acuerdos, órdenes, instrucciones, objetivos, relación con clientes, proveedores, empleados, administraciones, grupos sociales, … comunicación en todos los sentidos, ascendente, descendente, con el equipo, con el exterior, …, y muy especialmente en la función directiva, hasta el punto que constituye la parte más importante de nuestra actividad en la empresa.

Tener, por tanto, seguridad en nuestras exposiciones públicas ante auditorios diferentes es fundamental para el desarrollo correcto de nuestra función y para el éxito de nuestra empresa.

Y esa seguridad se consigue con confianza, con formación, con práctica, con trabajo, con empatía.

Tenemos que saber pero, sobre todo en este tema, tenemos que saber hacer. No solo necesitamos el marco teórico que nos permita abordar nuestras intervenciones en público desde una posición, sino que debemos adquirir las técnicas que nos faciliten abordar esas comunicaciones con seguridad, que nos permitan ponernos en el lugar del interlocutor y transmitirle aquello que queremos sobre la tarea, la empresa, el puesto, etc.

En el Círculo de Economía de la Provincia de Alicante estamos convencidos de esta idea: más importante incluso que saber, es saber hacer, y en esta línea hemos organizado el taller que aborda este tema prioritario en la función directiva: Hablar en público.

La función del directivo a partir de determinados niveles, como decía, tiene una parte fundamental de comunicación: con sus empleados, con sus jefes, con todos los grupos de interés en la empresa, con especial relevancia en tres colectivos: empleados, clientes y medios de comunicación.

Usamos la comunicación para diseñar y difundir estrategias, objetivos, planes y tácticas que nos permitan avanzar en la dirección correcta; para dirigir, orientar, motivar a los empleados; organizar los recursos de la empresa de la manera más adecuada posible; para relacionarnos con personas y colectivos ajenos a la empresa; … para hablar con los medios de comunicación; para fijar sólidamente la imagen de la empresa.

Y necesitamos hacerlo con profesionalidad.

La identificación de los puntos críticos de la presentación, la preparación, los apoyos, el lenguaje verbal y el no verbal, la conclusión, el control, … son elementos que el directivo no puede descuidar en ningún caso. Es un tema para el que unas personas tienen mayores facilidades previas que otras, pero que sin duda se puede trabajar y mejorar considerablemente, elevando la eficacia directiva de los que tenemos esa labor en las compañías.

Para contribuir a mejorar esta faceta de nuestra función, hemos convocado el Taller “Hablar en Público”, con los psicólogos Laura F. Asensi y Miguel Díez, profesores de la UA y codirectores de Psicojurix.

Evidentemente, en una tarde no pretendemos cambiar radicalmente nuestra forma de comunicar, pero si al menos identificar líneas de acción que nos permitan evolucionar y mejorar progresivamente nuestra capacidad de comunicar.

Gracias Laura y Miguel por ayudarnos en esta labor tan importante y no siempre suficientemente reconocida de la función directiva.

Talentos Siglo XXI

Es creciente el número de estudios de organismos tanto públicos como privados, que intentan descifrar cuál es el perfil necesario para lograr la empleabilidad. Dichos estudios tratan de aclarar qué competencias y talentos deben poseer aquéllos que logran no sólo emplearse, sino añadir valor a sus organizaciones.

El análisis de estos estudios nos lleva a detectar dos tendencias que se están dibujando  con firmeza en nuestro horizonte:

  • La existencia de un mercado laboral muy competitivo en donde la formación de partida es imprescindible, aunque no totalmente determinante en el currículo. Un mero acopio de formación en cursos, seminarios, master, etc. siendo importante no es suficiente, podríamos decir que se ha convertido este punto en una “conditio sine qua non”.
  • Una revolución tecnológica que implica una forma de aprender y estar al día de forma distinta, mediante redes sociales, blogs, webs, etc., de forma que comunicar, compartir y comentar nos lleva y nos obliga a un aprendizaje continuo, a tener una capacidad de adaptación constante. Este aprendizaje continuo es causa y a su vez consecuencia de dicha revolución tecnológica.

La Universidad de Phoenix y Apollo Group, empresa asociada a dicha universidad, publicaban recientemente un estudio en donde identificaban lo que ellos denominaban las aptitudes más valoradas del trabajador del siglo XXI. La reflexión sobre este estudio nos permite  determinar las características básicas de los que podríamos llamar los Talentos Siglo XXI. Estas características son:

1.      Autoliderazgo como punto de partida para liderar otras personas, otros entornos u otras situaciones. Es imposible liderar o guiar a los demás si uno no es capaz de fijar su propio rumbo. Las organizaciones siglo XXI necesitan personas conscientes de sus fortalezas y puntos de mejora, capaces de compartir visiones y sueños, dispuestas a actuar, con una cultura de valores que genere influencia  y confianza. Estas personas que confían en sí mismas y que saben hacia dónde quieren ir, quieren también tomar decisiones sobre su futuro profesional y el futuro de sus organizaciones. Sólo estas personas son capaces de liderar equipos con las competencias que eso supone.

2.      Adaptabilidad ante entornos diferentes, situaciones cambiantes, nuevos retos, exigencias     múltiples, prioridades que se ven alteradas y cambios rápidos. Nuestro entorno tremendamente    turbulento exige que las personas con talento decidan reinventarse a si mismos, sin renunciar a sus valores. Este cambio continuo significa comprometerse  a ser flexible, estudiar el mundo de posibilidades que se nos abre si estamos dispuestos a adaptarnos a los cambios, buscar nuestra propia renovación, pero sin renunciar a nuestros valores esenciales.

3.      Innovación. El entorno al que nos enfrentamos exige buscadores, es decir, personas inconformistas que aporten ideas nuevas de fuentes distintas, que hallen soluciones originales a problemas persistentes, que piensen que lo mejor está aún por venir. Estas personas se preguntan con frecuencia ¿Qué cosas no hemos intentado aún? Cuando a nuestro alrededor generamos espacios de diversidad e integración, estamos impulsando la aparición de ideas, productos y acciones tanto innovadoras como creativas.

4.       Pensamiento crítico. Nos estamos refiriendo en este punto a los inconformistas, que, aunque no tienen muy buena prensa en las organizaciones convencionales, son una autentica necesidad para las organizaciones de éxito. Tom Peters decía que los “chiflados son un soplo de aire fresco”. En un mundo tan competitivo, con estrategias tan parecidas,  con productos tan uniformes, las personas  contestatarias y apasionadas pueden ofrecer ideas que chocan de frente con el status quo pero que, precisamente por ello, pueden representar la diferencia entre oportunidad o parálisis. Cada día estamos más convencidos de que las organizaciones necesitan personas que cuestionen, pero que cuestionen en positivo, para aportar sus ideas y su entusiasmo por las mismas, no para decir que nada va bien.

5.      Comunicación. Las organizaciones del siglo XXI necesitan personas que sean efectivas a la hora de comunicarse con los demás, que sean capaces de captar las pistas emocionales para afinar sus mensajes, algo especialmente necesario en situaciones difíciles. El buen comunicador también escucha y lo hace de forma proactiva, generando el entendimiento mutuo y compartiendo la información que posee de buen grado. El buen comunicador fomenta la comunicación abierta, y se muestra  receptivo tanto a las buenas como a las malas noticias. Es capaz de generar espacios de comunicación ante situaciones, tecnologías y personas distintas. Ser un buen comunicador no es nada nuevo, es un requisito básico de cualquier buen directivo o profesional, pero es un valor en alza, apoyado por las tecnologías emergentes o consolidadas.

6.      Productividad. Son necesarias más que nunca personas que se responsabilicen de conseguir los objetivos organizacionales planificados, asegurando los resultados previstos. Asegurar resultados óptimos se convierte en un valor de creciente importancia en un entorno cada vez más competitivo. Una disposición ganadora y una actitud positiva hacia valores como determinación, esfuerzo, optimismo, entusiasmo y desarrollo de un perfil de alto rendimiento, dan contenido a una competencia que se convierte así en estratégica.

7.      Juego de equipo. Como no, se buscan personas capaces de pasar de los planteamientos individuales a los resultados de equipo. Capaces de pasar del pensamiento individual a los procesos integrados con diversidad de personas, es decir, personas generosas e integradoras. Estas personas son también respetuosas con los demás, colaboradoras y con disposición a ayudar y compartir. Son capaces de impulsar al equipo hacia la participación activa y entusiasta, fortaleciendo su identidad, la pasión y el compromiso colectivo. Las personas que trabajan bien en equipo, protegiendo al equipo y su reputación, compartiendo triunfos y fracasos, continúan siendo un valor en alza a considerar en las organizaciones excelentes: ¡no pasarán nunca de moda!

8.      Capacidad de emprender. Es un reto de altura ser emprendedor. El emprendedor es aquel que, como diría un castizo, se busca la vida. El emprendedor es capaz de buscar y de explotar oportunidades, desarrollar proyectos, integrar y lanzar ideas propias o compartidas, salir de las zonas de confort o miedo, asegurar resultados, ambicionar logros y conseguir recursos. El emprendedor es atrevido porque se enfrenta a dificultades y riesgos. Posee convicción personal y confianza en sí mismo. Disfruta del desafío.

Creemos que este perfil es necesario para las personas con talento que necesitan las organizaciones del siglo XXI, pero puede que usted, lector, tal vez tenga otro: ¡enhorabuena si eso le ayuda! Tal vez este perfil lo vea usted como algo demasiado exigente, entonces ¡tiene una oportunidad de retarse a sí mismo! Por el contrario, quizá en su opinión este conjunto de rasgos son poco innovadores: ¡pues enriquézcalo con sus aportaciones!

En cualquier caso, es nuestra forma de ver las necesidades que creemos que van a tener las organizaciones de futuro ¡Ojala a alguien le sean de utilidad!

 

Mª de los Reyes González Ramírez.

Directora de la Cátedra PROSEGUR.

Universidad de Alicante