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Lleva tres semanas preparar un discurso improvisado

Esta frase de Mark Twain resume bien uno de los aspectos cruciales de una buena comunicación: la preparación, a la que hay que añadir la asertividad, la confianza, la práctica …; aspectos tratados en el taller  “Hablar en Público, ¿arte o técnica?”, dirigido por los psicólogos Laura F. Asensi y Miguel Díez, profesores de la UA y codirectores de Psicojurix, que hemos desarrollado con el apoyo del COITIA y la Cátedra Prosegur de la UA, el 13.06.2013.

La del directivo es una función que tiene mucho que ver con la comunicación, por lo que tener seguridad en nuestras exposiciones públicas ante auditorios y en contextos diferentes es muy importante para el desarrollo correcto de nuestra función y para el éxito de la empresa.

El contexto en el que se desarrolla la comunicación empresarial, los públicos a los que se dirige, elementos a considerar en el proceso de comunicación, así como algunas pautas necesarias para mejorar nuestras habilidades en esta función, han constituido el eje de la sesión, con una excelente valoración por parte de los asistentes.

Y sin que pretendamos trasladar en estas líneas el contenido del taller, lo que sería una pretensión imposible porque –tal como apuntaban los directores de la sesión tomando una frase de Confucio- “me lo contaron y lo olvidé; lo vi y lo entendí; lo hice y lo aprendí”, el taller pretende incidir más en el saber hacer que en el saber, lo que se transmite solo desde la vivencia directa de las situaciones propuestas; este resumen solo quiere mostrar las líneas básicas tratadas en la sesión, partiendo de un concepto básico: es cierto que algunas personas tienen determinadas capacidades innatas que facilitan su habilidad para comunicar, pero ésta en una capacidad que se puede adquirir y perfeccionar.

Los buenos comunicadores basan su éxito fundamentalmente en mucha preparación y mucha práctica, y entienden la comunicación como una oportunidad para reforzar su liderazgo y, en el ámbito empresarial, el de la empresa a la que representan, en tanto que se convierte en una oportunidad para informar y transmitir ideas, conocimientos, cultura, imagen de empresa, adecuación del producto, …; para mover a la acción a otras personas; para coordinar; para mejorar el impacto social de la organización; … para mejorar, en definitiva, la capacidad de competir de la empresa.

Comunicación que es de aplicación en prácticamente todos los ámbitos de la dirección: en la comunicación interna global; en la negociación; en conferencias/presentaciones ante públicos internos/externos de la empresa; en reuniones; ante los medios de comunicación; … y aunque cada medio tiene sus códigos particulares, las bases del éxito de la comunicación, como hemos apuntado, dependen en gran medida de la preparación, del conocimiento del entorno y del auditorio, de la capacidad de entender lo que interesa al interlocutor, de la confianza del ponente en sí mismo, en su empresa y en el tema a tratar; …

La buena preparación, por tanto, es la base del éxito de la comunicación, y para ello, decían Laura y Miguel,

–          Controla la información (qué vas a decir, qué puntos son fundamentales, qué datos avalan el contenido, …)

–          Conoce el lugar (llega temprano y comprueba infraestructura y medios)

–          Conoce a tu auditorio (perfil de los asistentes, qué les interesa, qué preguntas pueden hacer, … Incluso, si puedes, recíbelos)

–          Organiza la información de forma lógica (es imprescindible un guión en tanto que tranquiliza al ponente y asegura explicar lo previsto)

Además es necesario conocer los problemas más frecuentes, relacionados con la ansiedad, el miedo, la inseguridad, la falta de asertividad, el manejo de preguntas complicadas, .. y las técnicas adecuadas para combatir esos problemas, algunas de las cuales se practicaron durante la sesión, como técnicas de relajación (la utilidad de la respiración diafragmática se mostró como una técnica fácil, rápida y discreta para momentos de especial tensión), el diálogo interno (sentimos lo que pensamos, por lo que focalizarnos en pensamientos positivos apoya su consecución –cumplimiento de la autoprofecía positiva-), la búsqueda de un “ángel” (un apoyo entre la audiencia, especialmente interesado en el tema), … y sobre todo, practicar, practicar, practicar … y revisar, prestando gran atención a la comunicación no verbal, que es el 93% de la comunicación que emitimos (comportamiento –expresión facial, sonrisa, mirada, postura-; lenguaje –tono, timbre, silencios “sin rellenar”, volumen), con autenticidad, con entusiasmo.

Finalmente, el taller planteó, desarrolló y contrastó con todos los participantes algunas estrategias útiles para la excelencia en la comunicación. Estrategias relacionadas con la persuasión, argumentación, sencillez, repetición (reforzar la idea principal desde diferentes perspectivas), amenidad, emoción, estilo, uso de frases y citas o el storytelling (contar historias originales, muchas veces personales, con valores, … que refuercen el mensaje a transmitir o que sean el vehículo mismo para transmisión del mensaje) para comunicar de manera efectiva y generar empatía en la audiencia.

Y como conclusión, “la única habilidad competitiva a largo plazo es la habilidad para aprender” (Seymour Papert), y es una habilidad que en el caso de la Comunicación interpersonal se puede y se debe aprender y perfeccionar.

Los Talleres del Círculo

Nuestro compromiso es contribuir a la mejora del tejido empresarial de nuestro entorno a través del aumento de la capacidad directiva de nuestros socios, y esto desde nuestra convicción de que las empresas forman parte y dan soporte en gran medida a nuestro modelo de sociedad.

Y en la contribución a esa mejora de la capacidad directiva de nuestros socios se enmarcan todas las actividades que proponemos, centradas básicamente en identificación de elementos e instrumentos capaces de aportar valor a las empresas, identificar nuevas expectativas y nuevos nichos de clientes, nuevas líneas de negocio, nuevas formas de gestión, oportunidades y limitaciones del contexto legal, social y económico en que nos movemos.

Apoyo, por tanto, al acceso a la información más adecuada para la gestión de la mano de personas, empresas, organizaciones y administraciones especialmente cualificadas en cada uno de los temas a tratar.

Pero con ser importante la información, no siempre es suficiente para diseñar estrategias y poner en marcha de manera eficiente tácticas que nos permitan alcanzar el éxito en nuestra función.

Además de saber, en muchas ocasiones es fundamental saber hacer; dar un paso más en el conocimiento hasta interiorizarlo y transformarlo en pautas de conducta que mejoren nuestra actitud y aptitud como directivos.

En esa línea de saber hacer, ponemos en marcha lo que llamamos los Talleres del Círculo, con el objetivo de facilitar herramientas a nuestros socios y colaboradores que apoyen la evolución positiva de su capacidad directiva en una visión contingente de la función directiva, es decir, adaptada al contexto en que se mueven las empresas, haciendo énfasis en las orientaciones de esta función que mejor se adapten en cada momento a las exigencias del entorno con los directivos de la empresa.

Y ese entorno exige ahora líderes capaces de ponerse en el lugar del empleado, de entender y atender sus motivaciones específicas compatibles con los objetivos de la empresa, capaces de controlar su emociones e implicar a los empleados en el objetivo común de todos los que forman la empresa. Liderazgo asertivo, en definitiva, como una convicción y una práctica de gestión necesarias en las empresas que compiten hoy en un mercado global, muy dinámico y en muchas ocasiones hostil, que es el que rodea prácticamente a cualquier actividad empresarial. Este es el tema con el que comenzamos esta nueva serie de actividades, complementaria de las que venimos desarrollando y que, por supuesto, mantenemos. El taller sobre Bienestar psicoemocional en la gestión de equipos (enlace a http://164.138.209.7/~circuloe/actualidad/bienestar-psicoemocional-en-la-gestion-de-equipos/) con el que comenzaremos el próximo día 25 de este mes de abril esta nueva línea de actividades, aborda precisamente este tema del liderazgo asertivo: qué es y cómo podemos incorporarlo a nuestras rutinas de gestión.

Y continuaremos en junio con un taller que aborda otro tema fundamental en la función directiva: Hablar en público. La función del directivo a partir de determinados niveles tiene una parte fundamental de comunicación: con sus empleados, con sus jefes, con todos los grupos de interés en la empresa, con especial relevancia en cuatro colectivos: los empleados y comités, los clientes y los medios de comunicación. La identificación de los puntos críticos de la presentación, la preparación, los apoyos, el lenguaje verbal y el no verbal, la conclusión, el control, … son elementos que el directivo no puede descuidar en ningún caso. Es un tema para el que unas personas tienen mayores facilidades previas que otras, pero que sin duda se puede trabajar y mejorar considerablemente, elevando la eficacia directiva de los que tenemos esa labor en las empresas. Hablar en público, por tanto, será el segundo de los talleres que pondremos en marcha y que realizaremos durante el mes de junio bajo la dirección de Psicojurix.

Confío en que esta nueva línea de actividades resulte útil para todos los socios del Círculo y continuemos, entre todos, apoyando el desarrollo de nuestra asociación que se justifica en la medida en que sea útil para la actividad empresarial y específicamente para la mejora de la capacidad directiva de los miembros de nuestras empresas asociadas.

La Comunicación Asertiva. Una habilidad personal y profesional.

La comunicación asertiva como habilidad social de relación es una forma de expresión consciente, mediante la cual  se manifiestan las ideas, deseos, opiniones, sentimientos o derechos de forma  congruente, clara, directa, equilibrada, honesta  y respetuosa, sin la intención de herir o perjudicar, y actuando desde una perspectiva de autoconfianza.

Otros estilos de comunicación, como el estilo pasivo, el estilo agresivo, e incluso el estilo pasivo-agresivo, se fundamentan en ideas erróneas, no aceptan sus limitaciones y no respetan a los demás o a sí mismos. Además de ser muy poco eficaces.

Así, las personas con un estilo pasivo en su comunicación e interrelaciones sociales se caracterizan por la sumisión, la pasividad, el acomodamiento, relegando sus propios intereses, sentimientos, derechos, opiniones y deseos. El estilo agresivo, por el contrario, se caracteriza por no respetar los derechos, sentimientos e intereses de los demás, e incluso puede ser ofensivo, provocador o humillante.

Un estilo  de comunicación asertiva será útil y funcional para hacer valer nuestros derechos, manejar conflictos,  conducir situaciones de negociación con habilidad, establecer y mantener conversaciones con diferentes personas y en diferentes contextos; asimismo favorecerá el proceso de tomar decisiones, solicitar cambios de conducta en otras personas, ser directo con lo que se quiere expresar sin ofender y asumir riesgos calculados.

La asertividad parte de la premisa de que todos tenemos unos derechos asertivos, veamos algunos de ellos:

 

–          Derecho a  cometer errores y a equivocarnos

–          Derecho a aceptar los sentimientos propios o ajenos

–          Derecho a tener nuestras propias opiniones, creencias y convencimientos

–          Derecho  a criticar y protestar por un trato injusto

–          Derecho a reprochar el comportamiento de otros

–          Derecho  a interrumpir y pedir una aclaración

–          Derecho a intentar un cambio

–          Derecho a pedir ayuda

–          Derecho a ignorar a los demás

–          Derecho a decir “no”

–          Derecho a no responsabilizarnos de los problemas de otros

–          Derecho a cambiar lo que no nos resulta satisfactorio

–          Derecho a responder, o no hacerlo

–          Derecho a rechazar peticiones sin sentirse culpable o egoísta

–          Derecho a no justificarnos ante los demás

–          Derecho a cambiar de opinión, idea o línea de acción.

–          Derecho a pedir lo que se quiere

 

Algunos consejos para relacionarse de forma asertiva son, por citar algunos, enfrentarse el problema, no a la persona;  tratar lo especifico, no lo general;  no dar excesivas explicaciones; no disculparse más de lo necesario; no juzgar a los demás o a uno mismo por quien se es; ser empático y saber reconocer virtudes y defectos.

A modo ilustrativo veamos un par de Técnicas de comunicación asertiva:

  •  Técnica del DISCO RAYADO. Muy eficaz para resistir la manipulación y defender nuestro punto de vista o decisión. Consiste en la repetición tranquila pero constante de una frase o idea  que exprese claramente nuestros objetivos.  Nos permite insistir en nuestros legítimos  deseos sin caer en trampas verbales o artimañas manipuladoras del interlocutor y sin dejarnos desviar del tema que nos importa.
  • Técnica del BANCO DE NIEBLA.  Consiste en encontrar algún punto de acuerdo con lo que tu interlocutor está diciendo o demandando, pero sin ceder en  nuestro argumento, puesto que también tenemos motivos para mantenerlo.  Se dará  un apariencia de ceder terreno, respetando al otro, pero sin cederlo realmente, ya que en el fondo  se deja claro que no  se va a cambiar de postura.

 

Otras técnicas de comunicación que es conveniente tener en cuenta para mejorar la expresión y comportamiento asertivo serían aquellas relacionadas con la comunicación no verbal.  Variables asociadas tanto al comportamiento (expresión facial, mirada, postura, proximidad…) como al lenguaje (tono, ritmo, volumen, timbre, silencios)

Relacionarse y comunicar de forma asertiva es conveniente, e incluso es una habilidad necesaria y clave en muchos ámbitos.  En el ámbito personal y también en el ámbito laboral, favoreciendo el diálogo, el trabajo en equipo, las negociaciones, las demandas de trabajadores y profesionales, la dirección de recursos humanos, las relaciones laborales, la comunicación con los medios, etc.

 

“La capacidad de vender, de comunicarse con otro ser humano, cliente, empleado, jefe, esposa o hijo, constituye la base del éxito personal. Las habilidades de comunicación como escribir, hablar y negociar son fundamentales para una vida exitosa”  Robert Kiyosaki

 

Laura Fátima Asensi Pérez
Profesora Universidad de Alicante

Psicóloga Clínica y Forense

Especialista en Psicoterapia por la Federación Europea

 

Gestionando el estrés. Divide y vencerás.

Cuando hablamos del estrés, casi todos lo reconocemos.  Es un viejo amigo. En la actualidad, el estrés es una de las causas de mayor insatisfacción en las sociedades modernas. Afecta a nuestra calidad de vida personal y laboral, a nuestra salud y, en definitiva, a nuestra capacidad de ser felices.

El estrés es un fenómeno complejo, por lo que resultará necesario comprenderlo y fraccionarlo para poder gestionarlo. Si comprendemos y reconocemos los indicadores y nuestras diferentes respuestas asociadas al estrés será más fácil utilizar las estrategias y recursos para afrontarlo con eficacia.

Entendemos el estrés, según Lazarus, como “el resultado de la relación entre el individuo y el entorno, evaluado por aquél como amenazante, que desborda sus recursos y pone en peligro su bienestar». Escojo esta definición que engloba la interacción entre la persona y sus diferencias individuales (estilo personal, modos de afrontamiento, interpretaciones, experiencias…) y el contexto; así como las reacciones emocionales de una persona ante una demanda o exigencia de su entorno y que supera sus resortes de afrontamiento.

Partiendo de la base, ya conocida, que el estrés no siempre es negativo ¿Quién no ha oído hablar del estrés positivo? Nos vamos a centrar en el aspecto menos adaptativo del mismo. Trabajar con fechas límites, sobrecarga de trabajo, presiones, exigencias y auto-exigencias, demandas en nuestra vida personal, profesional e incluso en nuestros momentos de ocio. A veces, el auto-sabotaje es nuestro peor enemigo.

Esas presiones pueden venir de muchas fuentes diferentes y cuando su efecto se combina puede resultar abrumador, y si no ponemos en práctica métodos efectivos de afrontamiento, aparecerá el estrés.

Algunos signos e indicadores a tener en cuenta, obviamente no se darán todos, pero pueden ir acumulándose:

Psicológicos (Dificultad para concentrarse, para tomar decisiones, problemas de memoria, apatía, incapacidad para disfrutar y relajarse, preocupación, estado de ánimo deprimido, irritabilidad, ansiedad…)

Físicos (Dolores,  molestias,  tensión muscular,  rechinar los dientes, alergias, estreñimiento/diarrea, pérdida o ganancia de peso, mareos, palpitaciones, cansancio físico y fatiga, problemas sexuales, presión arterial alta…)

Conductuales (Aumento del consumo de alcohol, tabaco, café, ansiolíticos;  mala gestión del tiempo, adicción al trabajo, dificultades para disfrutar del ocio, aislamiento social problemas de pareja, bajo rendimiento…)

La intervención más efectiva es la prevención. En primer lugar estar atentos a los indicadores referidos y sobre todo al malestar subjetivo.

Otra parte importante de un plan de gestión del estrés es tener algunas actividades regulares en nuestra vida  para aumentar la resistencia ante las demandas y presiones de  la vida diaria, haciendo de ello un hábito saludable de prevención y afrontamiento (ayuda el ejercicio, divertirse, una buena alimentación, hobbies, actividades de relajación, actividades placenteras, organización saludable del tiempo, etc. )

En el contexto laboral, y según las características del trabajo, es preciso aprender a administrar el tiempo y también la carga laboral. Algunas habilidades y estrategias pueden ayudar a ser más efectivos, rendir mejor y sufrir menos. El día tiene 24 horas para todo el mundo. Sólo es cuestión de saber administrarlas. Planificación, re-encuadre, asertividad, organización, tomarse tiempo para recargar pilas, desarrollar nuestras potencialidades y otras muchas estrategias ayudarán a gestionar el estrés.

En relación al estrés que sufren los directivos, según datos del estudio International Business Report, realizado por Grant Thornton, los directivos españoles no están en su mejor momento. Uno de cada cuatro directivos reconoce haber sufrido estrés elevado o extremo durante el último trimestre de 2011, y un 37% estima que su nivel de estrés es más alto que hace un año. 2011 y 2012 han sido años muy negativos, en lo que a estrés se refiere, y seguramente 2013 no lleva mejor camino. Habrá que tomar medidas, sobre todo preventivas, ya que con el estrés, el bienestar y la salud también están en juego.

“Fórmula anti-estrés: Primero, no preocuparse por las cosas pequeñas y, segundo, recordar que casi todas las cosas en esta vida son pequeñas”  Adam J. Jackson

 

Laura Fátima Asensi Pérez
Profesora Universidad de Alicante

Psicóloga Clínica y Forense

                                                        Especialista en Psicoterapia por la Federación Europea

10 habilidades directivas fundamentales en la empresa

En nuestro blog hemos hablado en multitud de ocasiones de habilidades importantes para los miembros de nuestro equipo o empresa.  En este post hemos reunido algunas de estas habilidades que son fundamentales para los directivos de las empresas, habilidades que deben desarrollarse y trabajarse para alcanzar los mejores resultados en los equipos directivos.

No debemos olvidar otras muchas habilidades y aptitudes que pueden ser muy útiles pero nos permitimos destacar las siguientes:

1. Solución de problemas.

Las personas que ostentan cargos directivos en las empresas, así como el resto del equipo, deben estar entrenadas en solución de problemas, conociendo los procesos y las estrategias para la optimización de las soluciones. En todo equipo van a surgir problemas que deberán resolverse de la forma más operativa posible.

2. Toma de decisiones. 

Si hablamos con cualquier directivo o empresario y le preguntamos qué hace en su día  a día, hay un denominador común en sus acciones, tomar decisiones para que las cosas se hagan, para que se lleven a término, por ello, el proceso de toma de decisiones forma parte de nuestra realidad diaria.  Anteriormente ya escribimos sobre ello en el post 6 Fases para optimizar el proceso de Toma de Decisiones, que te invitamos a leer para profundizar en este tema.

 

3. Habilidades sociales e interpersonales. 

Las habilidades de relación son fundamentales para que los equipos fluyan. Se trata de habilidades sociales que vamos desarrollando durante toda nuestra vida y que traspasan, incluso, el plano profesional para ser más personales que otro tipo de habilidades. Saber relacionarnos con los demás, desarrollar relaciones satisfactorias y conseguir establecer lazos y redes fuertes, son algunas de estas habilidades tan importantes y que deberán estar presentes en los directivos de la empresa.

4Resiliencia. Capacidad para afrontar los cambios.

En un post reciente tratamos el tema de la resiliencia, indicando cómo podemos trabajarlo. 

Este concepto, heredado de la física, nos habla de la capacidad de adaptación y de cómo lograr volver a la normalidad tras un cambio, creciendo en el proceso y mejorando en el mismo.  La vida personal y profesional es cambio, y debemos desarrollar la habilidad de adaptarnos al mismo, sacando lo mejor de cada situación a la que nos enfrentemos.

5. Autoconfianza y autoconocimiento.

Debemos saber cuáles son nuestros puntos débiles y fuertes, conocer nuestros límites y fortalezas y, por supuesto, confiar en que podemos mejorar.

La confianza en nosotros y en nuestras posibilidades es fundamental para afrontar con éxito nuestros objetivos en la empresa.

6. Liderazgo. 

Según la Wikipedia «El liderazgo es el conjunto de capacidades que un individuo tiene para influir en la mente de las personas o en un grupo de personas determinado, haciendo que este equipo trabaje con entusiasmo, en el logro de metas y objetivos.»

Se trata de una de las habilidades directivas más importantes ya que puede marcar la diferencia entre un directivo mediocre o uno excepcional. 

7. Asertividad. 

La asertividad es una habilidad que se sitúa en una línea contínua, en el punto medio entre Pasividad y Agresividad. Se trata de una forma de responder y actuar respetándonos a nosotros mismos y a los demás. Mantenernos en nuestro lugar de una forma razonada y teniendo en cuenta que no podemos sacrificar derechos de otros por los nuestros, ni los nuestros por el beneficio de los demás.

¿Se puede entrenar la asertividad?  Te recomendamos leer el post «Las 7 fases del entrenamiento asertivo». 

8. Capacidad para delegar y desarrollar a otros a través del trabajo en equipo.

Un buen directivo ha de saber apoyarse en su equipo, delegando tareas ya que es imposible que todo sea realizado por uno mismo. El trabajo en equipo, la comunicación entre el mismo, saber transmitir la importancia de las tareas y asignarlas a la persona adecuada, son algunas habilidades que nos ayudarán a obtener los mejores resultados en nuestro trabajo.

El líder no debe tener miedo de rodearse de personas excepcionales, incluso mejores que él, puesto que el equipo y su profesionalidad será garantía del éxito de todos.  Este es el sueño de los mejores mandos y la pesadilla de los directivos mediocres. 

9. Orientación al desempeño.

Orientar al equipo a los resultados, dirigidos por objetivos claros, concisos y previamente definidos. Todos los miembros del equipo han de tener claro hacia dónde se dirigen y cómo conseguir los resultados planteados.

10. Confianza. 

La confianza es una variable fundamental sobre todo en los tiempos en los que nos encontramos cuando es muy difícil confiar en los líderes.

Debemos asentar y apoyar nuestro liderazgo en la confianza de nuestro equipo, de nuestros clientes, proveedores, redes, etc. Sólo de esta forma conseguiremos implicar a todos en nuestros proyectos y conseguir que se crea en nuestros métodos, alcanzando los mejores resultados. 

Cualquiera de estas habilidades es tan importante que merecería un post (incluso varios) para cada una de ellas. Hemos querido agruparlas en este para indicar que son fundamentales en la empresa y, más allá de ella, en la vida. 

Seguro que te has ido planteando el desarrollo de estas habilidades en ti durante la lectura del post.

¿Cuáles de estas habilidades crees que necesitas trabajar? ¿Ya estás en ello? 

Laura Mateo Catalán, Community y Content Manager de Campus y Empresa. 

La asertividad

Como estrategia y estilo de comunicación, la asertividad se diferencia y se sitúa en un punto intermedio entre otras dos conductas polares: la agresividad y la pasividad. Suele definirse como un comportamiento comunicacional maduro en el cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos.

La asertividad es  también, una forma de expresión consciente, congruente, clara, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar nuestras ideas y sentimientos o defender nuestros legítimos derechos sin la intención de herir o perjudicar, actuando desde un estado interior de autoconfianza, en lugar de la emocionalidad limitante típica de la ansiedad, la culpa o la rabia.

Una persona asertiva sabe expresar sus sentimientos y opiniones positivas como negativas en cualquier situación social. El ser asertivo proporciona diferentes beneficios, incrementa el respeto por uno mismo y la satisfacción de hacerse valer y de valorar las opiniones y deseos, también, de los otros. Asimismo las personas asertivas suelen ser mejor valoradas, aceptadas y respetadas por los demás.

Conseguir un nivel adecuado de asertividad supone un aumento de nuestra autoestima, mejorar la calidad de las relaciones interpersonales, aumenta nuestra capacidad de negociación, el trabajo en equipo, la convivencia,  y, al fin, permite un mayor respeto por nosotros mismos y por los demás. También supone mayor resistencia a las presiones, en situaciones personales, sociales, familiares y laborales. No olvidemos que ser asertivo también supone aceptar la asertividad de los otros, y mostrarnos tolerantes con sus deseos, peticiones y necesidades, aunque no estemos de acuerdo ni los compartamos.

La comunicación asertiva permite controlar conflictos y situaciones difíciles, consiguiendo un comportamiento más positivo que favorece las relaciones, al mismo tiempo que se minimizan sentimientos de ansiedad y reacciones de estrés, ayudando a manejar los desacuerdos de forma constructiva.

Un libro recomendable y fácil de entender en este sentido para introducir el concepto y algunas estrategias asertivas: “La asertividad, expresión de una sana autoestima” de Olga Castanyer Mayer-Spiess en el que se conceptualiza la asertividad como una habilidad estrechamente ligada al respeto y cariño por uno mismo, y por ende, a los demás.

 

¿Eres asertivo/a?

Test de asertividad de Rathus

(publicado en formato formulario y con auto-corrección en la web de psicoactiva.com)

La escala (test) de asertividad de Rathus consta de 30 ítems. Se refiere a conductas donde el sujeto tiene como objetivo expresar opiniones, peticiones o negación ante determinadas presiones de otros.

Puedes rellenar el cuestionario y obtener los resultados  en el siguiente enlace:

http://www.psicoactiva.com/tests/asertividad.htm

La importancia la asertividad en la empresa. Las 7 fases del entrenamiento asertivo.

Si quieres ser respetado por los demás, lo mejor es respetarte a ti mismo. Sólo por eso, sólo por el propio respeto que te tengas, inspirarás a los otros a respetarte. Fedor Dostoievski

La palabra Asertividad se utiliza con mucha frecuencia en nuestro lenguaje habitual, aunque no siempre de una forma adecuada. Por este motivo me gustaría revisar un poco su sentido como “afirmación de la certeza de una cosa”. Una persona asertiva es aquella que afirma con certeza, conociendo los propios derechos y defendiéndolos, respetando a los demás. La asertividad se encuentra en el punto central de un continuo en el que a un lado encontramos la agresividad y al otro la pasividadUna persona pasiva olvidará sus derechos para dar siempre su brazo a torcer a favor de otros. Alguien agresivo, intentará imponer sus ideas y sus preferencias, olvidando los derechos de los demás. La persona asertiva hará respetar sus derechos sin olvidar los de los demás.

La conducta asertiva es muy importante en el día a día de nuestra empresa ya que va a facilitar nuestro trabajo y el de los demás. Si por el contrario nos encontramos en uno de los extremos de la línea, tanto en el extremo pasivo como el agresivo, nuestra conducta nos generará malestar, lo que se reflejará en el día a día de la empresa.

Una parte muy importante de nuestra asertividad es aprender a decir no, esta acción puede ser necesaria en algunos momentos y puede ayudarnos, por ejemplo, a ser más productivos evitando que asumamos demasiadas tareas que no podremos cumplir. 

Es importante, por tanto, trabajar nuestra asertividad tanto en nuestra vida personal como laboral. Los pasos que llevaremos a cabo en el entrenamiento asertivo son los siguientes:

1. Detectar cuál es nuestro estilo básico de conducta, saber si somos asertivos, agresivos o pasivos. Conocer los diferentes estilos y reconocerlos en nuestro comportamiento. En esta fase nos pueden ayudar algunos test que nos den pistas sobre el estilo que nos caracteriza.

2. Identificar situaciones en las que queremos ser más asertivos. Existen situaciones en las que detectaremos que tenemos problemas por la falta de asertividad y que nos gustaría trabajar. En esta fase habremos de realizar un registro de estas situaciones, sabiendo cómo estamos reaccionando actualmente y cuál es la conducta que nos gustaría modificar.

3. Describir las situaciones problemáticas. El autorregistro para esta descripción deberá contener lo que hacemos, lo que pensamos y lo que sentimos en esas situaciones.

4. Detectar ideas irracionales. Muchas veces nuestro comportamiento no asertivo es debido a que estamos utilizando ideas irracionales que deberíamos detectar para poder adecuarlas y modificarlas. Algunas ideas de este tipo serían “Tengo que caerle bien a todo el mundo” “No puedo herir a otros, prefiero ser yo quién sea herido”, etc.

5. Definir nuestra respuesta asertiva en estas situaciones. Definir de la forma más real posible cómo van a ser nuestras respuestas, cómo vamos a empezar a ser asertivos y cómo responderemos en las situaciones que suelen ser problemáticas para nosotros.

6. Ensayar nuestras respuestas. Ensayaremos estas situaciones para enfrentarnos a ellas con la mayor seguridad posible. Cuantos más ensayos y más reales sean, más fácil nos resultará extrapolarlo a una situación real.

7. Llevar las acciones a situaciones reales. Enfrentarnos a estas situaciones modificando las conductas que hemos ensayado, utilizando diferentes técnicas asertivas existentes. Seguiremos utilizando autorregistros para ir mejorando nuestras conductas y detectar cómo nos estamos sintiendo con los cambios que hayamos ido introduciendo.

Es fundamental trabajar la asertividad en nuestra vida personal y profesional. Defender nuestro derecho sin olvidar los de los demás nos ayudará a sentirnos bien y ganar confianza, un equilibrio no siempre fácil de conseguir.

Y tú, ¿sábes decir no?, ¿eres asertivo?

José Antonio Carrión Lópezsubdirector de programas y profesor de Organización de Empresas de la UA.

 

«Este artículo se publicó originalmente en http://campusyempresa.com/2012/la-importancia-la-asertividad-en-la-empresa-las-7-fases-del-entrenamiento-asertivo/)”.

Habilidades que nos acercan al éxito personal y profesional

Hay habilidades que existen en nosotros y que nos acercan hacia el éxito. Algunas de ellas las tenemos mejor desarrolladas y otras habremos de trabajarlas para conseguir alcanzar su valor óptimo que nos permita crecer tanto personal como profesionalmente. Algunas de las habilidades más importantes que debemos tener en cuenta y optimizar a través de entrenamiento son:

1. Conócete a ti mismo. Es fundamental conocerse a uno mismo para saber los talentos de que disponemos y los que podemos alcanzar con trabajo y esfuerzo. Definir objetivos según nuestras habilidades, conociendo también nuestros puntos débiles. Sin el conocimiento de uno mismo perdemos el 70% de nuestras posibilidades. Existen herramientas que pueden ayudarte a conocerte mejor. 

2. Productividad. Una buena organización del tiempo nos va a permitir ser productivos en nuestro trabajo. Para ello es necesario saber cuales son mis objetivos, ya que no puede haber una buena gestión del tiempo si no sé lo que quiero o lo que es más importante hacer. Existe un gran número de blogs que nos hablan sobre productividad personal y nos ayudan a potenciarla.

3. Iniciativa y creatividad. Es importante ser creativos y proactivos, detectar qué es lo que queremos, diseñar un plan mental para conseguirlo y establecer un plan de acción que nos permita llegar a cumplir nuestros deseos y objetivos.  Esta creatividad nos será útil en nuestros proyectos tanto personales como profesionales.

4. Toma de decisiones. Cada día nos enfrentamos a múltiples y distintas tomas de decisiones. Existen fases que pueden ayudarnos a tomarlas de la forma más adecuada posible, siendo beneficioso dejarnos ayudar por puntos de vista distintos.

5. Comunicación. La comunicación es fundamental en todas sus variantes y en todos los aspectos de la vida. Hemos de trabajar nuestra forma de comunicarnos, tanto en público, como la comunicación no verbal, oratoria, etc.

6. Negociación. Es también muy importante dominar las diferentes técnicas de negociación existentes ya que en nuestro emprendimiento o empresa vamos a tener que utilizarlas de forma habitual. La vida es negociación y esta es la mejor forma de solucionar un conflicto.

7. Asertividad. Es una habilidad fundamental en la vida personal y profesional. Siendo asertivo consigues respetarte a ti mismo y a los demás.

Todas estas habilidades pueden trabajarse cada día para optimizarlas y conseguir que se conviertan en nuestros puntos diferenciales, permitiendo que nos convirtamos en profesionales con grandes habilidades y talentos.

¿Trabajas estos aspectos de tu vida personal y profesional? ¿Crees que hay alguna habilidad que no hemos reflejado?

Reyes González Ramírez es Profesora Titular de Universidad.

Coordinadora académica del Departamento de Organización de Empresas de la Universidad de Alicante

Directora del Máster en Dirección y Gestión de Pymes.

(publicado también en http://campusyempresa.com/2012/7-habilidades-que-nos-acercan-al-exito-personal-y-profesional/)

Factores de éxito en la negociación. VIGÉSIMO SEGUNDA ENTREGA. 8.03.2012

Hemos llegado al final de esta serie de 22 capítulos, en la que he ido desgranando muchos temas relacionados conla Negociación.

Me he servido de distintas fuentes, de mi propia experiencia y termino, más o menos, como empecé esta serie de artículos, diciendo que son muchas las negociaciones que realizamos cada día en la empresa.  Estoy convencido de que estar preparado y saber negociar es la clave para que nuestra compañía tenga éxito.

Y para que una negociación acabe bien, acabe con éxito, los factores o claves más importantes  son las siguientes:

Preparación.- Es la base. Al menos las tres cuartas partes del éxito de la negociación dependen de llevarla bien preparada. Ir bien preparado te hace ir mucho más seguro a la negociación, te da confianza.

Respeto hacia la otra parte.-  Respeto a sus intereses, no verlo como un enemigo.

Confianza. Es esencial generar, desde el primer momento, un clima de confianza entre las partes. De esta forma, las personas se abrirán, facilitarán la información y se mostrarán receptivas.

Flexibilidad y creatividad.-  Es necesario tener cintura y reflejos creativos para romper bloqueos y buscar nuevas alternativas.

Asertividad, para saber decir “NO” en un momento determinado con naturalidad, sin generar tensión. Haciendo ver a la otra parte qué límites no pueden ser sobrepasados.

Paciencia, para no precipitarse. Toda negociación requiere su tiempo. Adaptarse al ritmo de la otra parte, saber esperar y dejar que las cosas maduren.

Saber terminar.- Al igual que se ve cuándo la fruta está madura para cogerla, así también, en cada negociación se produce un momento, cuando está suficientemente desarrollada y lista, para darla por finalizada. Si se deja pasar este momento, se puede complicar el cierre.

En este punto y final, os quedo agradecido a todos los lectores que me habéis seguido a lo largo de estos 22 artículos.-  Y como se suele decir en estos casos, si a alguien le ha servido y ha sacado algo de provecho, me doy por satisfecho.

 

La Comunicación en el proceso negociador (III). SÉPTIMA ENTREGA

Con este ponemos punto final a la trilogía de artículos que le hemos dedicado ala Comunicación, dentro de un proceso de negociación, donde, sin lugar a dudas, aquella tiene un protagonismo esencial.

  En los anteriores artículos hemos hablado de la importancia de la escucha activa y de las preguntas, de las pausas y silencios y de la correcta recepción e interpretación del mensaje en ambos sentidos.

  Una comunicación clara y efectiva requiere también la utilización de un lenguaje claro, sencillo y adaptado a nuestro interlocutor. De poco vale tener grandes conocimientos del mercado y dominar las características del producto que quieres vender si no eres capaz de saber comunicarte con tu interlocutor hablando su mismo lenguaje. Solo cuando nuestro cliente haya entendido bien las características y ventajas del producto, estaremos en condiciones de hacer una venta efectiva.

 Por otro lado, el lenguaje tiene que ser respetuoso. No es lo mismo decir “Su propuesta es una estupidez” que “Permítame que no esté de acuerdo con su propuesta”. Siempre hay que salvar las distancias y distinguir entre la persona y el asunto que se negocia.

 Cuando hablamos de lenguaje, no nos referimos, exclusivamente, al lenguaje verbal. Al menos igual de importante son los gestos, pues suelen decir tanto o más que las palabras. Gestos de incomodidad, impaciencia, distracción, etc, deben servirnos para reconducir la situación.

 Cuando se va a negociar, hay que hablar lo justo. Es al otro al que hay que hacer hablar, pues cuanto más hable, más información podemos obtener. Si lo interrumpimos, además de correr el riesgo de molestarle, nos quedamos sin saber cosas que pueden ser interesantes.

 Por último, a veces cuesta mucho decir “No”, incluso puede molestar a nuestro cliente, pero el buen negociador ha de tener la valentía de decir “No” cuando proceda, sin sentirse cohibido.

  La Asertividad es la capacidad de ponerte en el lugar del otro, de decir “No” de una manera natural, sin generar tensión y sin deteriorar la relación con la otra parte. Como todas las cosas, ser asertivo es algo que se puede aprender a base de mentalización y práctica, como se pueden aprender otras cosas que nos eviten caer en algunos errores que, habitualmente, se cometen en una negociación y que repasaremos en el próximo artículo.