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Si no sabes a dónde vas, cualquier camino sirve

(Presentación por el presidente del Círculo del Taller sobre “Gestión y Estrategia Militar en el Empresa”, el 21.1.2014)

Comenzamos el año nuevo y retomamos la actividad del Círculo. Y lo hacemos en torno a un tema que hoy nos parece fundamental en las empresas: la estrategia, hacia donde queremos dirigir nuestra empresa y cómo vamos a competir en cada uno de los negocios que abordamos para alcanzar los objetivos que nos planteamos.

No es un tema fácil, máxime con los niveles de complejidad, dinamismo, incertidumbre e incluso hostilidad en muchos casos, que el entorno incorpora a la actividad empresarial, y sin embargo es imprescindible.

Si no sabes a dónde vas, cualquier camino sirve” y, es más, seguramente será un camino a ninguna parte.

Esta es una de las funciones básicas del directivo, una de las que mejor justifican nuestra labor, decidir en qué negocios tenemos que estar y cómo vamos a competir en cada uno de esos negocios, lo que exige definir objetivos a corto, medio y largo plazo; alinear nuestros recursos y capacidades para alcanzar de la manera más eficiente esos objetivos planteados, haciendo frente a nuestros competidores más inteligentes, definiendo y manteniendo ventajas competitivas en base al desarrollo de capacidades distintivas que nos permitan dar la mejor respuesta a las exigencias crecientes de todos nuestros grupos de interés: atendiendo y superando las mejores expectativas de los clientes, consiguiendo el compromiso e implicación de todos nuestros empleados, y desarrollando finalmente una labor útil desde el punto de vista social.

Y estando dispuestos, además, a modificar nuestra trayectoria cuantas veces sea necesario sin perder de vista el horizonte que queremos alcanzar.

No es, por tanto, un tema fácil. Exige capacidad, conocimientos, estabilidad, visión global y específica, conocimiento profundo de la empresa y del entorno, claridad en las prioridades … equipo.

Y tratándose de un asunto tan trascendente, no fue objeto de tratamiento sistemático ni en las empresas ni en la universidad hasta bien avanzado el siglo pasado, básicamente porque los cambios en el entorno eran tan suaves que prácticamente no afectaban al ámbito de las empresas.

En una etapa tan amplia en que prácticamente todo lo que se fabricaba se vendía, alcanzar los objetivos de la empresa se reducía casi a dotar de los recursos necesarios para alcanzarlos. Era una cuestión de voluntad. Pero esto evidentemente ha cambiado.

La característica que mejor define este tiempo es, seguramente, el cambio, la velocidad con que evolucionan las cosas en la sociedad y, por supuesto, en las empresas. Competir ya no es solo cuestión de recursos, sino de inteligencia, de anticipación, de flexibilidad, de organización, de identificación y resolución de prioridades, … de estrategia.

Es un concepto, por tanto, relativamente nuevo para las empresas (aunque esa velocidad de los cambios que apuntaba, hace que nos parezca que siempre fue así) y sin embargo es algo integrado en el código militar prácticamente desde que el mundo existe, hasta el punto de que el término estrategia, de origen griego, procede del ámbito militar (“estratego” que viene a significar “el arte del general“). Y aún podemos aprender mucho de esa tradición militar tan asentada y tan relativamente nueva para la empresa.

Estructura, inteligencia, gestión de crisis, liderazgo, decisión, comunicación, trabajo en equipo, intendencia, … son conceptos imprescindibles hoy para las empresas y muy desarrollados en el ejército y en la formación de todos sus mandos de alto nivel.

Transferir una parte de esas prácticas a las empresas constituye, en consecuencia, una buena vía para mejorar nuestra gestión y el futuro de las compañías que nos toca dirigir.

Para profundizar en este tema tan importante hoy en la gestión empresarial y conocer con detalle algunas de las claves que la tradición militar nos puede enseñar para mejorar nuestras empresas, hoy tenemos, en el marco de Los Talleres del Círculo con la colaboración de COITIA, la Cátedra Prosegur de la UA, y la Plataforma Unidos 8 de marzo, el taller Gestión y Estrategia Militar en la Empresa, con Lorenzo Castejón, Presidente de Motos y bicicletas eléctricas Abat Europa, consultor de empresas y militar en la reserva.

Muchas gracias, Lorenzo, por tu disposición a mostrarnos vías que nos ayuden para apoyar el progreso de nuestras empresas, lo que equivale a apoyar el desarrollo de nuestro entorno social tan necesitado aún de estímulos que apoyen el crecimiento.

CaixaBank, elegido “Best Bank in Spain” por Euromoney por segundo año consecutivo

CaixaBank, líder del mercado español por cuota de mercado y socio del Círculo, ha sido elegido por la publicación británica Euromoney como “Mejor Banco de España” 2013(‘Best Bank in Spain’) por segundo año consecutivo. Además, la publicación británica ha designado a CaixaBank como el “Mejor Banco del Mundo en Innovación Tecnológica” (‘Best Retail Bank for Technology Innovation’) y, de esta forma, se convierte en la primera entidad en recibir este reconocimiento global, en el que competían entidades de todo el mundo. Euromoney ha valorado el liderazgo comercial y tecnológico de CaixaBank, unido a su solvencia, solidez, calidad de servicio y mantenimiento de su compromiso social.

Ambos premios se entregaron en una gala celebrada en Londres, durante la que Euromoney Magazine destacó el liderazgo de CaixaBank en el mercado español, tras las últimas operaciones corporativas llevadas a cabo, y el mantenimiento de un modelo de banca basado en la excelencia en el servicio y la innovación. La entidad cuenta con 13,8 millones de clientes, 6.400 oficinas, y unos activos de 367.000 millones de euros, así como una penetración del 26,1% en banca de particulares, después de experimentar aumentos generalizados en cuotas de mercado.

El presidente de CaixaBank, Isidro Fainé, ha agradecido el premio y ha afirmado que supone “un reconocimiento a nuestra manera de hacer las cosas en CaixaBank: con prudencia, sentido de la anticipación, profesionalidad y responsabilidad”.

Fainé ha destacado que la entidad “debe continuar con el proceso de adaptación y reinvención que le permita seguir manteniendo lo que es esencial en el proyecto de CaixaBank: el servicio a las personas y el desarrollo económico y social en su sentido más amplio”.
Por su parte, el consejero delegado de CaixaBank, Juan María Nin, ha afirmado que la entidad “va a seguir apostando por mantener sus fortalezas financieras de liquidez, solvencia y calidad de los activos”.

Nin ha apuntado que “estamos convencidos de que CaixaBank será una de las entidades que saldrán fortalecidas de la actual situación económica, y estamos dando los pasos necesarios para que así sea”.

Los Premios a la Excelencia de la revista Euromoney (‘Euromoney Awards for Excellence’) suponen uno de los reconocimientos más prestigiosos en el sector financiero. Como ‘Best Bank’ (‘Mejor Banco’), Euromoney premia a aquellas instituciones en el sector financiero que demuestran “liderazgo, innovación e impulso en los mercados en los que destacan”. En cuanto al premio al ‘Mejor Banco del Mundo en Innovación Tecnológica’ (‘Best Retail Bank for Technology Innovation’), la publicación financiera reconoce “innovaciones en las finanzas durante los últimos 12 meses que hayan cambiado radicalmente la forma en la que un banco hace negocios, ya sea por sí mismo o con sus clientes”.

Adelántate a los acontecimientos (Liderazgo para emprendedores)

¿Te has preguntado alguna vez por qué algunas empresas o profesionales han podido capear la crisis? Si crees que han tenido solo suerte estás muy equivocado,  tampoco se trata de aquellas que son más fuertes… algunas de éstas también han caído. Tal y como defendía Darwin: no son las más fuertes sino los que mejor se adaptan al cambio los que sobreviven. El liderazgo conlleva anticipación e iniciativa para futuros acontecimientos, conlleva proactividad en nuestros actos y, sobretodo, tener preparado planes alternativos que nos salven cuando las cosas no pinten bien.

(Fuente: www.infoautonomos.com)

Vivimos tiempo de paradojas.

Haciendo abstracción de la crisis, que sin duda pasará, vivimos en un tiempo de paradojas y seguramente la más evidente es el cambio. Si tuviéramos que definir con una sola palabra el tiempo que vivimos, probablemente coincidiríamos en que esa palabra es “cambio”.

El cambio es una constante en nuestra vida y en la vida de las empresas, y en este tiempo se produce de manera tan acelerada que muchas veces ni nos damos cuenta de que pasa. Nos adaptamos incluso inconscientemente en nuestra vida privada.

Pasamos de la televisión con 1 o 2 canales a un montón de alternativas de elección, del vídeo Beta al VHS, de aquí al DVD, al Blue Ray, a la vídeo consola, la TV en 3D, …

Y tenemos que adaptar también nuestras empresas. El cambio es, igualmente, una constante en las organizaciones que, en tanto que sistemas abiertos que reciben y emiten impactos de y hacia el entorno, no son sino reflejo de la sociedad en que se desarrollan.

Cambios que en unos casos los ha impulsado el entorno (globalización, internacionalización de la economía, impacto de la tecnología, …), los competidores (gestión de relaciones con los clientes –CRM-, marketing digital, B2B y B2C, mejoras de eficiencia, …) o la propia empresa (fusiones, adquisiciones, escisiones, modificaciones estructurales, …).

Vivimos, pues, en una época de turbulencias que ya no va a cambiar.

Las empresas deben adaptarse a vivir en este mundo que a veces parece inconsistente, y tienen que asegurar un futuro del que solo sabemos que será distinto al pasado. Tenemos que aprender a manejarnos en la complejidad y en la incertidumbre, lo que no es fácil nunca, menos cuando antes todo era predecible.

El cambio está aquí. El problema surge cuando tras haber aceptado que se necesita cambiar, se debe gestionar ese cambio.

Y ahí, en la gestión del cambio, radica el éxito o el fracaso de las empresas.

Los problemas en la gestión del cambio están siempre asociados a “miedos” de las personas de la Organización a todos los niveles (propiedad, dirección, mandos intermedios, empleados).

Son miedos debidos a la incertidumbre y pérdida de control de la nueva situación, falta de confianza, ruptura de rutinas …., en general, miedo a lo desconocido.

Un cambio en la empresa siempre implica, en el fondo, nuevas actitudes en las personas que la integran. Y también, como siempre, gestionar el cambio en una empresa se traduce en gestionar personas en su faceta más compleja: gestionar actitudes; convencer a la Organización e implicarla de manera activa en el cambio. Y si es complicado conseguir el compromiso uno a uno de cada persona, mucho más cuando de lo que se trata es de comprometer a la organización entera. Pero es imprescindible.

En el entorno actual nos enfrentamos a la continua emergencia de factores que alteran la relación entre empresa y sociedad. Las demandas sociales son cada día más complejas y en ocasiones contradictorias. El aumento de la capacidad de control por parte de los clientes, al que hemos aludido en numerosas ocasiones en el blog del Círculo, provoca exigencias, por ejemplo, de mayor calidad a menor precio, lo que lleva a desequilibrios en las organizaciones (que también se ven beneficiadas, sin duda, de la tecnología para mejorar sus costes de transacción para hacer frente a esas demandas complejas).

Estamos, por tanto, ante un entorno cambiante, complejo, poco previsible y en el que debemos lograr encauzar nuestras empresas para lograr la supervivencia actual y el éxito futuro.

Se trata de aprender a gestionar la complejidad.

Ya no es suficiente con producir bien buenos productos y servicios. Hay mucha gente que lo puede hacer. Se trata de saber diferenciarnos positivamente de nuestros competidores.

La principal insuficiencia que presenta el modelo de dirección tradicional es la percepción formalista de la Organización basada en una estructura jerárquica, cuya principal consecuencia es una rigidez y una lentitud de adaptación incompatibles con la movilidad actual del entorno.

El cambio acelerado exige contar con la mayor flexibilidad operativa y con la aportación de todos los empleados para salir adelante.

Ya no es suficiente, decía, fabricar bien productos y servicios. Es necesario obtener ventajas competitivas que sean reconocidas y apreciadas por el cliente –que afecten a los principales factores de compra-, y que además sean sostenibles en el tiempo.

Y esas ventajas, para que sean sostenibles y nos permitan apropiarnos de una parte del valor que generan, deben ser difíciles de copiar por los competidores, por lo que necesariamente deberán sustentarse sobre elementos intangibles de la empresa, sobre las capacidades y las actitudes de los empleados combinadas con los procedimientos y la forma de gestión internos de la empresa.

En este contexto, la labor de las áreas de gestión de recursos humanos en las compañías está teniendo un reconocimiento creciente y una capacidad de influencia cada día mayor en la vida empresarial. Realmente está en sus manos una parte importante del éxito de las compañías, ya que realmente dirigen la gestión del que es el activo más valioso de la empresa, sus personas, su capital intelectual, su presente y sobre todo su futuro.

Y decía dirigen, porque la gestión directa de las personas es responsabilidad de cada uno de los responsables de la compañía, de manera que uno de los rasgos distintivos de las empresas de éxito será cada vez más la incorporación de la gestión de personas entre las responsabilidades explícitas de cada uno de los jefes de la empresa, con el asesoramiento y dentro de las políticas generales de gestión de recursos humanos que son responsabilidad de la dirección de Personal de la Compañía.

El futuro, por tanto, es incertidumbre, es cambio, y la forma de abordarlo pasa por conseguir el compromiso, la implicación, la cualificación, la anticipación de todas las personas de la empresa. Ese es nuestro reto en tanto que directivos.

Anticipación y adaptación

Pensando en los jóvenes, y tratando de trasladarles la experiencia de muchos años, les diría que uno siempre se enfrenta a retos y oportunidades y que, además, ambos suelen ir unidos. En la mayoría de los casos, nos parece que los últimos son los más difíciles de todos, y no siempre es así. Aunque reconozco que el momento actual es muy exigente en lo que a retos y a oportunidades se refiere.

En mi experiencia, para afrontar con éxito los retos y para captar el beneficio de las oportunidades, es fundamental anticiparlos y transformarse en consecuencia, con una idea muy clara de adónde se quiere llegar. El resto, para conseguir el éxito, solo consiste en una buena ejecución con mucho esfuerzo y perseverancia.

(Entrevista a Julio Segura en Liderando en positivo – http://qstream-down.qbrick.com/80410/videos/liderandoenpositivo/entrevistas/Entrevista_Julio%20Linares_esp.pdf -)

No hay tiempo para el pesimismo.

(Sobre la intervención de Isidro Fainé, presidente de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos, en la clausura de la Jornada “Liderando Sin Fronteras”, que reunió a más de 1.500 directivos españoles)

Ahora más que nunca –decía el presidente de CEDE- debemos mantener la perspectiva: distanciarnos de las dificultades —que no ignorarlas—, reflexionar, analizar nuestra estrategia, nuestros cimientos, y reconocer en ellos nuestras fortalezas. Nuestras empresas saben del enorme potencial que ofrece un mercado de alcance mundial. En muchos puntos del mundo, están emergiendo economías cuyas perspectivas de futuro son extremadamente halagüeñas y donde surgen y seguirán surgiendo grandes oportunidades. ¡Hay que buscarlas y aprovecharlas! La clave está en la anticipación y la innovación”.

A modo de conclusión de la Jornada, decía Fainé que nuestro mercado actual es el mundo y está en constante evolución, lo que exige de los directivos un liderazgo más allá de las fronteras nacionales, un liderazgo que debe entender que aunque los tiempos son difíciles, nuestra condición de líderes debe hacernos ver más allá de la adversidad y de nuestro mercado tradicional para situar a nuestras empresas en las zonas más dinámicas del mundo, apoyando a la vez la evolución positiva de otras más deprimidas en cada momento.

Es el caso de España en estos momentos. Tenemos que creer en nosotros para que crean los demás (“la confianza en uno mismo es el primer peldaño para ascender por la escalera del éxito”) porque los fundamentos de nuestra economía son robustos y nos permitirán resistir el viento de cara para crecer frente a la adversidad y apostar por el futuro.

Un líder no puede dejarse vencer ni por el pesimismo ni por el entorno; no podemos perder la perspectiva para reafirmarnos o reconducir nuestra trayectoria reforzándonos en nuestras fortalezas, que en el caso de España podemos identificar en la trayectoria de nuestro sector exportador, el enclave geográfico, la potencia y dinamismo de nuestro capital humano y empresarial, nuestra importante posición en tecnología media y alta, la mejora de nuestra productividad, la fuerte reestructuración bancaria acometida, o las medidas para corregir el déficit público.

Y poniendo en valor nuestras fortalezas, también en la crisis podemos encontrar oportunidades, una de las cuales es, evidentemente, la orientación de la empresa hacia el exterior.

El mercado global ofrece esas oportunidades (diversificar riesgos, optimizar la cadena de valor, captar y atender clientes más allá de nuestras fronteras, etc.). Y aunque es verdad que las empresas grandes tienen, en general, más posibilidades de asumir los costes de esa internacionalización, cada día son más las PYMES de prácticamente todos los sectores que se atreven a dar el salto al exterior, que mantienen una actitud proactiva para encontrar nuevos mercados, sectores, … oportunidades, con la innovación siempre presente.

Desde luego, la internacionalización no se puede abordar sin reflexión, sin un análisis estratégico fuerte, pero no admite demoras aún sabiendo que sus efectos positivos no se suelen producir de inmediato. Rememorando a Martin Luther King, decía Isidro Fainé “da tu primer paso ahora; el resto del camino irá apareciendo a medida que avances”.

Y en este nuevo camino, como en el viejo, es imprescindible contar con todos en la empresa, unidos en torno a una Misión y unos Valores que faciliten el crecimiento personal y profesional de todos los empleados. Esfuerzo, cualificación, equipo, compromiso, confianza, lealtad, ética, son claves para el éxito en este tiempo, y son los que nos elevarán a una sociedad más libre, dinámica y justa.

“Dar ejemplo –decía Einstein- no es la principal manera de influir en los demás; es la única manera”.

Vivimos tiempos complejos, concluía Fainé, y debemos vivir permanentemente en la incertidumbre. Es nuestra responsabilidad mostrar que la recuperación de la confianza es posible y que queremos y podemos conseguirlo.

Las soluciones existen. Entre todos, son posibles. Tenemos que descubrirlas y darles vida.

Siete valores de Air France KLM para volar alto

El equipo es lo primero. Desarrolla el espíritu de equipo, mantén el ánimo y la motivación. Ten empatía. Confía en los otros.
Compromiso. Muestra fidelidad a los compromisos y las decisiones. Defiende y explica la postura del equipo o la empresa.
Transparencia. Expón los hechos tal y como son. Comparte la información y tu experiencia.
Comunicación. Comparte tus expectativas con tu equipo. Comunícate a todos los niveles y con el equipo de dirección.
Confiere poderes. Delega en tu equipo. Da tu apoyo sin eliminar la responsabilidad o la autoridad para tomar decisiones. Elogia en público y haz las críticas en privado.
Sé un profesional con altas expectativas. Ve preparado, pide apoyo, anticípate, planea. Identifica y destaca los retos.
Ejemplaridad. Sé un ejemplo para tu equipo. No prediques lo que no haces. Sé honesto.

(Entrevista en Expansión a Thierry de Bailleul  director general de Air France KLM para España y Portugal)

Reflexión 26.02.2012

Cree su futuro

En el mundo hay dos tipos de personas: quienes reaccionan a los cambios (algunas veces, después de cierto tiempo), y quienes los producen o se anticipan a ellos. Los primeros son reactivos, y los segundos proactivos. Vuélvase proactivo, porque el futuro lo construyen las personas dinámicas, que establecen las circunstancias para que éste ocurra de acuerdo a sus expectativas.

Los grandes líderes, a lo largo de milenios, han establecido las condiciones para que ocurrieran los cambios. Usted puede (y debe) provocar las circunstancias que motiven el futuro que desea para su profesión y persona. Crear el futuro consiste en eso: crear los caminos para llegar a lo que ansía. Nunca quedarse esperando a que la oportunidad llame a su puerta; hay que poner la puerta delante de la oportunidad que usted haya concebido.

Si el camino ya está, muy bien, a seguirlo. Si no está, a construirlo. Haga que las cosas pasen, porque el que espera simplemente, es aventajado por el que construye sin cesar, día a día, hora a hora. Transfórmese en un generador de circunstancias, y haga de eso su llave maestra para lograr sus metas.

Juan Javier Alvarez (sht.com)