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La ingeniería como factor clave para el desarrollo y la competitividad de la PYME Alicantina

(Un resumen de la intervención en la apertura de la jornada organizada por el COITIA el pasado 23.10)

Quiero agradecer a los organizadores de esta jornada la oportunidad de participar en esta jornada que considero realmente importante para poner en valor una profesión, la Ingeniería, clave para el desarrollo económico, social y medioambiental de nuestro entorno y que, sin embargo, no siempre ha tenido esa consideración de catalizadora del desarrollo sostenible que es donde está, en mi opinión, su verdadera función.

A mí me toca hablaros desde la empresa, desde las compañías para las que desarrollais y que necesitan vuestro trabajo, aunque en algunas épocas no hayamos sido capaces de darnos cuenta, probablemente porque se han valorado otros procesos más deslumbrantes pero mucho menos sólidos que los que aporta la ingeniería.

Y como dice la sabiduría popular, “aquellos polvos trajeron estos lodos”.

Seguramente es una sentencia demasiado fuerte, pero algo de eso hay. Durante muchos años hemos vivido del marketing, lo único importante parecía la planificación –cuando planificar en tiempos de crecimiento y liquidez es realmente fácil- pero sin estrategias claras para prevenir tiempos peores, como ha ocurrido. Sin reparar especialmente en conceptos como productividad, sin considerar estratégicas las áreas de producción.

¿Para qué, si vendíamos todo lo que éramos capaces de fabricar?.

Y estallaron las burbujas, y vinieron los tiempos malos, y llegaron nuevos competidores capaces de fabricar más barato o con mayor calidad que nosotros y entramos en una crisis que tenemos la obligación entre todos de revertir.

Y sin querer hacer ese paralelismo fácil entre crisis y oportunidad, sí que es cierto que para la ingeniería existe una verdadera oportunidad en el que debería ser el nuevo tránsito de España hacia la reindustrialización.

Tenemos que ser competitivos y serlo permanentemente si queremos volver a la senda del crecimiento sostenible, entendida la sostenibilidad en este caso como la producción de productos y servicios competitivos capaces de satisfacer las expectativas más exigentes de los clientes, y por supuesto respetuosos con el entorno.

Lo que exige volver a recuperar la producción y la innovación industrial como fuentes de ventaja competitiva para la empresa; diseñar, mantener y mejorar constantemente los productos, servicios y procesos de producción de manera que puedan ayudar efectivamente a diferenciarnos positivamente de nuestros competidores nacionales y extranjeros.

Es imprescindible que hagamos las cosas muy bien y con costes que permitan ser competitivos en el mercado.

Y eso, desde un planteamiento de producción, se puede conseguir básicamente de dos formas: reduciendo costes de personal por menores salarios –lo que atenta contra expectativas futuras de la empresa por su efecto inmediato sobre el compromiso de los empleados, que es incluso más importante en épocas de crisis, cuando la empresa debe esforzarse en innovar, identificar nuevos mercados, etc., que solo pueden hacer empleados comprometidos, con confianza en la compañía-,  o mejorando constantemente los procesos de producción. Y aquí la labor del ingeniero es fundamental, tanto en el diseño, fabricación y ensayo de máquinas y estructuras; como en la preparación, mantenimiento y mejora de los procesos de producción, de manera que se consiga simultáneamente una mayor eficiencia y una mayor calidad en el proceso y en el producto.

Los tres paneles en que se divide la jornada son una muestra clara de las posibilidades de aportación de la ingeniería a la empresa desde un planteamiento muy profesional, desde la garantía que ofrece la titulación y la acreditación profesional, y esto tanto para desarrollo de proyectos empresariales basados exclusivamente en la ingeniería, como desde la aportación a la mejora continua y a la innovación dentro de empresas tradicionales.

Innovación, mejora de procesos, diseño y desarrollo de nuevos productos, compromiso con el desarrollo industrial como soporte básico de un modelo sostenible de progreso coherente, además, con el desarrollo social y medioambiental del entorno, son factores fundamentales para las empresas, en los que los ingenieros tienen todo que decir.

Como empresario, creo sinceramente en las aportaciones que puede y debe hacer la ingeniería a la empresa, y desde el Círculo de Economía de la Provincia de Alicante estamos empeñados en despertar esa misma convicción en todos los empresarios, comprometidos en hacer realidad este concepto de sostenibilidad sobre bases sólidas que la ingeniería puede y debe aportar a la empresa, luchando en ocasiones contra criterios mucho más tácticos y deslumbrantes que, como os decía, en el pasado y en más ocasiones de las que sería deseable, nos han nublado la mente a los empresarios.

Creo que los empresarios estamos aprendiendo la lección, pero aún nos queda mucho recorrido por hacer. Sería magnífico que fuésemos capaces de recorrerlo juntos.

EL CONTRASTE DE LA CALIDAD: La Certificación (II). La Calidad. DÉCIMA ENTREGA. 26.01.2012

La certificación de calidad, como hemos apuntado, tiene como objetivo principal asegurar al mercado, a nuestros clientes, al entorno social en el que nos desarrollamos, que cumplimos lo que prometemos con la mirada siempre puesta en el cliente y en la sostenibilidad de los recursos que utilizamos, comprometidos con la sociedad.

Es necesaria, por tanto, si la empresa quiere mostrar ante terceros esa orientación de su actividad, y en ocasiones por exigencia de grandes clientes o para competir en determinados concursos.

Y si se implanta correctamente, también tiene un efecto muy positivo sobre la plantilla, que siente el orgullo de trabajar y ser eslabón imprescindible de un engranaje, de una empresa, capaz de hacer muy bien todo aquello que se propone hacer. Y cuando eso lo afirma una entidad independiente, cualificada y acreditada para emitir informes de conformidad, el orgullo de pertenencia se hace más fuerte, lo que aumenta la capacidad de competir de la compañía.

Tras la auditoría interna de calidad con la que terminábamos la entrega anterior, y con el sistema de calidad ya implantado, podemos plantearnos acceder a la certificación de acuerdo con la norma ISO 9001.

Los pasos para alcanzar esa certificación son los siguientes:

–       Identificación y contacto con una entidad de certificación (podemos encontrar las entidades acreditadas en la web de la Entidad Nacional de Acreditación www.enac.es).

–       Solicitud de inicio del proceso de certificación y cuestionario previo, que nos enviará la entidad acreditada para comprobar que cumplimos las condiciones mínimas de la norma para acceder a la certificación.

–       Nombramiento de auditor por la entidad acreditada y contacto con el responsable de calidad de la empresa.

–       Análisis previo por la entidad acreditada de los manuales de calidad y procedimientos de la empresa para comprobar que son acordes a la norma.

–       Auditoría presencial en la empresa con el fin de comprobar in situ el nivel de implantación y funcionamiento del sistema de calidad.

Tras la corrección por parte de la empresa de las no conformidades (inadecuaciones a la norma, cada una de las cuales requiere una acción correctiva para resolver la incidencia detectada, y en ocasiones una acción preventiva para evitar que se pueda producir en el futuro) detectadas en esta auditoría final –o el enfoque correcto para su solución cuando no sea posible por causas objetivas su solución rápida en no conformidades que no afecten a los fundamentos del sistema-, y con la conformidad de la empresa certificadora, otorgamiento del certificado de adecuación a la norma, certificado que se debe renovar cada 3 años, con auditorías parciales y anuales de seguimiento en los años intermedios.

Solo un apunte final: cuando una empresa toma la decisión de implantar su sistema de calidad de acuerdo con la norma ISO 9001, tras formar con detalle al responsable de calidad, es habitual que cuente con el asesoramiento de algún experto externo que le ayude a definir correctamente cada una de las fases y a elaborar la documentación necesaria en el arranque.

EL CONTRASTE DE LA CALIDAD: La Certificación. La Calidad. NOVENA ENTREGA. 23.01.2012

Tras la implantación del sistema, ya estamos en condiciones de plantearnos, si lo consideramos conveniente o es necesario por la actividad que realizamos o por exigencias de proveedores, etc., la certificación de nuestra sistema de gestión de la calidad.

A través del Sistema de Gestión de la Calidad en la empresa hemos dicho que tratamos de asegurar un nivel de calidad superior de nuestro producto/servicio que sea percibido como tal por nuestros clientes objetivo en el concepto de empresa que hayamos definido (calidad no es sinónimo de lujo necesariamente, sino de adecuación a las expectativas de los clientes que pretendemos).

Pero esto no es suficiente con que lo digamos nosotros si queremos ponerlo en valor ante terceros. Es necesario que contemos con el aval de lo que entendemos por una tercera parte confiable, una empresa reconocida y acreditada expresamente para evaluar los niveles de calidad de las organizaciones, y cuyas opiniones relativas a la empresa tienen la fuerza de transmitir a los posibles clientes o usuarios de los servicios de la compañía, seguridad en la calidad de los trabajos que esa empresa realiza.

Este procedimiento de contraste del sistema de gestión de calidad de la empresa da lugar a las Certificaciones de Calidad que pueden llevar a cabo empresas expresamente capacitadas para ello, inscritas en la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC. www.enac.es).

Y aunque en el post anterior hemos hablado de los beneficios de la calidad, no está de más recordar que sus efectos, además de sus impactos positivos en el interior de la empresa cuando se implanta correctamente, pueden convertirse en un arma comercial de primer orden para las compañías; pero es que cada día más, estar certificadas a través de la norma ISO 9001 –y progresivamente a través de ISO 14.001 de calidad ambiental- se está comenzando a convertir en un requisito exigido por los clientes –al menos por los grandes clientes- como condición previa a la contratación d los productos o el servicio de la organización.

Así que hay razones objetivas y positivas para implantar correctamente un sistema de gestión de calidad en la empresa, pero es que en cualquier caso, el mercado nos lo está exigiendo como un requisito previo para competir. La ventaja competitiva que debemos pretender no es tanto, pues, contar con un sistema de gestión de la calidad, sino aplicarlo mejor que nuestros competidores.

Estamos otra vez en aquella sentencia poco acorde con el diccionario pero muy expresiva, que referíamos días pasados en este blog en relación con otros temas: “o te aclimatas, o te aclimueres” también en la gestión de la calidad.