Un apunte sobre la salida de la crisis

En el Círculo tenemos directivos y empresarios de prácticamente todos los sectores, y aunque la crisis afecta a todos los ámbitos de las relaciones sociales y económicas, lo cierto es que su impacto no ha sido exactamente homogéneo ni, en consecuencia, la respuesta ha sido la misma, con algunas pautas comunes como el adelgazamiento, en general, de una parte importante de nuestro tejido industrial para adaptar estructuras y capacidades a las nuevas posibilidades del mercado, un mayor esfuerzo en el ajuste de los costes –que en este tiempo son un elemento fundamental para competir-, aunque tanto a nivel de país como de cada una de las empresas, desde el Círculo estamos convencidos de que la clave está en la diferenciación, en ofrecer un producto diferente y mejor, eso sí, a un precio muy competitivo.

Creo que el tejido empresarial a futuro será mucho más especializado, con cada empresa focalizada en la parte de la cadena de valor del proceso en la que sea más eficiente, en la que pueda aportar ventajas competitivas, mucho más abierto a colaborar con otras organizaciones con el objetivo de avanzar juntos a través de la cooperación; innovador y, por supuesto, mucho más internacionalizado que nuestras empresas actuales.

Y en cuanto a los profesionales, ese futuro exige que sean muy cualificados, activos, comprometidos con la empresa durante su periodo de vinculación a la misma, con disposición para moverse por todo el ámbito de operaciones de la compañía, convencidos de que su valor es su actualización permanente y un tema muy importante, con idiomas, que el mundo va mucho más allá de nuestras fronteras nacionales, las empresas también tienen que ir, y los empleados tienen, al menos, que seguirlas.

En el planteamiento de diferenciación que comentaba, la apuesta por la Investigación, el Desarrollo y la Innovación es imprescindible. En cuanto al nivel de formación de las personas en paro de larga duración (más de un año ininterrumpido como demandantes de empleo), el 60,9% tiene formación básica, el 28,1% cuenta con estudios medios, y un 11% con estudios superiores, lo que confirma que, efectivamente, apostar por el conocimiento, por la cualificación de las personas, es fundamental en nuestro entorno.

Por eso son especialmente preocupantes los recortes en educación y específicamente en este caso en educación superior, a pesar de lo cual, seguimos teniendo buenas Universidades de las que salen profesionales demandados por mercados laborales más activos que el nuestro, lo que produce, efectivamente, la “fuga de cerebros” que se menciona de manera recurrente y que reduce el porcentaje de paro en este colectivo.

En mi opinión, mientras no consigamos reactivar nuestra economía, esos jóvenes profesionales, excelentemente formados y con una visión de Europa y del mundo mucho más clara que las generaciones anteriores, si tiene la oportunidad de trabajar en puestos cualificados en otros países, debe hacerlo para continuar mejorando su cualificación, abrir su mente al mundo y, seguro, muchos de ellos regresar a España cuando nuestro país sea capaz de aprovechar todo ese potencial.

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