Talento y resultados

(Un resumen de la presentación del taller con el mismo nombre organizado por el Círculo, la Cátedra Prosegur de la UA y el COITIA, dirigido por Pedro Calvo)

Hoy hablamos de personas. En realidad, en las empresas siempre hablamos de personas, puesto que la tecnología, los productos, los procesos, … apoyan la consecución de objetivos empresariales, pero solo las personas los consiguen. Fundamentalmente, las personas con talento a disposición de la empresa.

Recientemente KPMG hacía público el resultado del III Barómetro Europeo de la Empresa Familiar con datos referidos a las empresas españolas y su comparación con la media europea.

La realidad del segundo semestre 2014 y las expectativas para el primero de 2015 observadas por el Barómetro son prometedoras en prácticamente todas las áreas analizadas: confianza, inversión, internacionalización, financiación, estrategia, … y con evolución en España comparable con la media europea.

Hay un punto en el barómetro que me parece especialmente significativo y que apoya el desarrollo de acciones como esta que hoy planteamos: Entre los desafíos percibidos por las empresas europeas en el futuro inmediato, se señala que el mayor problema que deben abordar las compañías es el descenso de rentabilidad y en segundo lugar, con un 42% de empresas, “la guerra por el talento”.

En España, la percepción de urgencia con el talento es menor que en el resto de Europa, pero eso obedece en mi opinión a un error que debemos corregir con rapidez porque este, antes o después –seguramente más antes que después- se convertirá en “el problema” porque las empresas son lo que su gente es capaz de conseguir, así que contar con una plantilla cualificada, comprometida, vinculada a la empresa, es la mejor si no la única forma de conseguir clientes fieles, productos adecuados, resultados sostenibles.

No sentir la necesidad de retener a los mejores, a los que hacen latir el corazón de la empresa, es un error imperdonable de los directivos actuales, solo porque ahora parece que tenemos exceso de oferta de trabajadores, confiando en que no perderemos a los que nos interese porque sus opciones son escasas y porque, en todo caso, siempre tendremos alternativas en el mercado.

Esta visión sin duda es errónea porque los mejores siempre, incluso ahora, tienen oportunidades en un mundo que no se circunscribe a nuestras fronteras.

El talento es el recurso estratégico hacia la innovación y el factor clave para la mejora significativa de resultados.

La prestigiosa consultora Mckinsey llevó a cabo un estudio en 77 Grandes Compañías con más de 6.000 directivos y mandos intermedios sobre el factor más importante para el éxito en los próximos 20 años, y un 80 por ciento coincidieron en el Talento.

Bill Gates, cofundador de Microsoft, afirmaba que si 20 personas concretas dejaran Microsoft, la empresa quebraría.

El Director de I+D de Microsoft decía que la diferencia entre los promedios y los mejores ya no es de 1:2 como en el pasado. Es de 1:100 o incluso de 1:1000.

La clave la daba Jack Welch, anterior CEO de General Electric,  que definía el talento como el motor critico del desempeño de la empresa, centrando en la capacidad de atraer, desarrollar y retener el talento la gran ventaja competitiva. Hoy esta afirmación, realizada por uno de los líderes empresariales más visionarios e innovadores en muchos años, cobra una vigencia mucho mayor.

 

 

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