Primero el producto

Vivimos tiempos en que la imagen es fundamental. Las cosas son lo que parecen ser, o al menos eso es lo que nos cuentan.

Y es verdad que la imagen es muy importante, es el primer elemento que apoya nuestra decisión de compra, pero si esa imagen no está soportada por un producto sólido, que cumple lo que promete, conseguirá esa primera venta, pero no las siguientes, y la empresa de verdad es la que busca precisamente “las siguientes”, la que hace las cosas bien para seguir existiendo dentro de 20 años, la que busca fidelizar a los clientes y en la medida en que su producto permita acompañar al cliente en las diferentes fases de su ciclo vital, seguir siendo su primera opción de futuro.

La imagen, por tanto, es importante, pero antes está el producto/servicio que cubre de la manera más eficiente para todas las partes las necesidades del cliente.

Volvemos a la calidad como primer argumento competitivo capaz de hacer sostenible a la empresa. Calidad entendida desde la percepción del cliente, pero que requiere de una gestión interna muy estricta por parte de la empresa, desde la dirección hasta los empleados, el equipo, los procesos, el producto, la tecnología … y al final una comunicación excelente que muestre claramente la oportunidad que el produc to supone para el cliente, por encima de la emoción y las prestaciones aportadas por las alternativas que puede encontrar en el mercado. Y cumplir lo prometido.

La imagen sí, por supuesto. Sin una buena imagen no tenemos ninguna oportunidad, pero esa imagen debe construirse sobre realidades comprobables, sobre productos sólidos que cumplen lo que prometen.

Primero, como titulaba este post, el producto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *