Pérdida de referentes

Estos días de final de año son propicios para la reflexión sobre lo que ha pasado y lo que deberíamos hacer para ser artífices del futuro que deseamos.

Para las empresas son fechas importantes. Es aquí donde dibujamos las líneas que pretendemos que nos integren mejor en el entorno social para convertirnos en interlocutores apreciados y respetados, lo que sin duda facilitará el desarrollo eficiente de nuestra actividad futura.

Y aunque nuestra perspectiva debe ser de adaptación y, cuando sea posible, de anticipación a las expectativas de nuestros clientes objetivo, sin duda construimos sobre los cimientos que constituyen nuestro pasado. Tenemos referentes que no deberíamos perder. Es nuestra cultura, son nuestros valores, es nuestra forma de entender las necesidades del entorno que nos ha facilitado en el pasado que hayamos llegado a ser hoy lo que somos.

Es la misma reflexión que debe hacer la sociedad para evitar que la corriente negativa la arrastre por derroteros no deseados. Y llevamos unos años dejándonos arrastrar por esa corriente.

Hemos perdido como consecuencia de la crisis y de errores en la gestión, referentes que han sido muy importantes para Alicante a lo largo de muchos años, que han ayudado a cohesionar de manera que creíamos sólida nuestra provincia y la Comunidad. Y no deberíamos perder más.

Uno de esos temas de referencia que han apoyado desde hace 138 años el desarrollo de la Provincia de Alicante es la que conocemos como la Obra Social de Caja Mediterráneo, antes integrada en la que fue nuestra entidad financiera de referencia, CAM, y ahora –en parte por la miopía de algunos- atravesando una etapa que debería encontrar pronto el oasis que le permitiera recuperar el liderazgo social que ha tenido.

La administración, como primera responsable, y la sociedad civil, usuaria de sus servicios, deberíamos comprometernos para rescatar de un futuro incierto el que es uno de nuestros activos sociales más valiosos: resolver el tema de las cuotas participativas (este ha sido, en mi opinión, un error importante en el proceso de venta de CAM) y asegurar mínimamente su financiación para poder seguir disfrutando del impulso de la Obra Social de Caja Mediterráneo.

Construyamos mirando al futuro, pero hagámoslo sobre las referencias que han contribuido a que ese futuro fuera mejor. Y entre esas referencias, sin duda la Obra Social de Caja Mediterráneo es imprescindible.

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