Ética en digital

Con la globalización, impulsada básicamente por la irrupción de tecnologías muy avanzadas y la rápida extensión de internet, el mundo ha cambiado tanto social como empresarialmente.

Los consumidores, especialmente los jóvenes y por tanto el futuro inmediato, viven en un entorno completamente digitalizado con al menos dos factores clave, en mi opinión, que afectan a las empresas: la necesaria transparencia de las empresas porque todo está en la red, lo que exige más que nunca comportamientos éticos por parte de las empresas y de todos sus directivos; y la profesionalidad exigible a todos los miembros de la empresa porque competimos, efectivamente, en un entorno global, completamente internacionalizado, con empresas de cualquier parte del mundo, en cualquier parte del mundo y por cualquier canal de distribución.

Competir correctamente en este entorno exige cualificación, trabajo en equipo, innovación, compromiso, calidad, ética, conocimiento de las tecnologías aplicables, … en toda la plantilla, lo que implica cambios necesarios en el perfil de los directivos necesarios en este tiempo.

Tan importante como alcanzar los resultados, es la forma en que los abordamos si pretendemos -como pretenden todas las empresas que se constituyen con ánimo de permanencia- que esos resultados sean sostenibles en el tiempo.

Conocer las posibilidades que ofrecen las tecnologías para mejorar la eficiencia empresarial compatible con la mejora continua del servicio al cliente y la mejora de la vida laboral de los empleados, sin hacer un uso intrusivo de las posibilidades que esa tecnología también proporciona, es un factor clave en ese nuevo perfil directivo, tal como se apunta en el artículo que publiqué en Abc el pasado 11 de junio, y que puedes leer completo aquí.

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