EL CONTRASTE DE LA CALIDAD: La Certificación (II). La Calidad. DÉCIMA ENTREGA. 26.01.2012

La certificación de calidad, como hemos apuntado, tiene como objetivo principal asegurar al mercado, a nuestros clientes, al entorno social en el que nos desarrollamos, que cumplimos lo que prometemos con la mirada siempre puesta en el cliente y en la sostenibilidad de los recursos que utilizamos, comprometidos con la sociedad.

Es necesaria, por tanto, si la empresa quiere mostrar ante terceros esa orientación de su actividad, y en ocasiones por exigencia de grandes clientes o para competir en determinados concursos.

Y si se implanta correctamente, también tiene un efecto muy positivo sobre la plantilla, que siente el orgullo de trabajar y ser eslabón imprescindible de un engranaje, de una empresa, capaz de hacer muy bien todo aquello que se propone hacer. Y cuando eso lo afirma una entidad independiente, cualificada y acreditada para emitir informes de conformidad, el orgullo de pertenencia se hace más fuerte, lo que aumenta la capacidad de competir de la compañía.

Tras la auditoría interna de calidad con la que terminábamos la entrega anterior, y con el sistema de calidad ya implantado, podemos plantearnos acceder a la certificación de acuerdo con la norma ISO 9001.

Los pasos para alcanzar esa certificación son los siguientes:

–       Identificación y contacto con una entidad de certificación (podemos encontrar las entidades acreditadas en la web de la Entidad Nacional de Acreditación www.enac.es).

–       Solicitud de inicio del proceso de certificación y cuestionario previo, que nos enviará la entidad acreditada para comprobar que cumplimos las condiciones mínimas de la norma para acceder a la certificación.

–       Nombramiento de auditor por la entidad acreditada y contacto con el responsable de calidad de la empresa.

–       Análisis previo por la entidad acreditada de los manuales de calidad y procedimientos de la empresa para comprobar que son acordes a la norma.

–       Auditoría presencial en la empresa con el fin de comprobar in situ el nivel de implantación y funcionamiento del sistema de calidad.

Tras la corrección por parte de la empresa de las no conformidades (inadecuaciones a la norma, cada una de las cuales requiere una acción correctiva para resolver la incidencia detectada, y en ocasiones una acción preventiva para evitar que se pueda producir en el futuro) detectadas en esta auditoría final –o el enfoque correcto para su solución cuando no sea posible por causas objetivas su solución rápida en no conformidades que no afecten a los fundamentos del sistema-, y con la conformidad de la empresa certificadora, otorgamiento del certificado de adecuación a la norma, certificado que se debe renovar cada 3 años, con auditorías parciales y anuales de seguimiento en los años intermedios.

Solo un apunte final: cuando una empresa toma la decisión de implantar su sistema de calidad de acuerdo con la norma ISO 9001, tras formar con detalle al responsable de calidad, es habitual que cuente con el asesoramiento de algún experto externo que le ayude a definir correctamente cada una de las fases y a elaborar la documentación necesaria en el arranque.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *