Reflexión 8.02.2012

 

El Instituto de Estudios Cajasol ha reunido al secretario general de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), Antonio Carrillo; la directora general del Parque Tecnológico PTC Cartuja 93, Angeles Gil; el responsable de recursos humanos de Eads-Casa, Fernando Sarmiento y el director de Personas y Organización de Detea, Antonio Barba, en una mesa redonda sobre el perfil y el desarrollo del directivo en la empresa actual.

En este acto se han señalado las principales cualidades necesarias en las personas que toman decisiones empresariales en el contexto actual, como son la visión estratégica, adaptación al entorno y al cambio, compromiso y sentimiento de pertenencia con su empresa, responsabilidad, proactividad y formación continua. Asimismo destacaron el enfoque internacional, basado en el dominio de idiomas.

según Carrillo deben tener «visión emprendedora, capacidad de renovación y de desarrollo de ventajas competitivas y gran compromiso con su empresa». «Tras un período de fuerte expansión», añadió, «en estos momentos el directivo debe centrarse en el control y la gestión agresiva de costes».

Ángeles Gil coincidió con esta descripción, añadiendo un enfoque más ético al afirmar que «en tiempos de incertidumbre son más importantes que nunca los principios en los que un directivo debe basarse; Principios justos, éticos y razonables, como transparencia, veracidad, humildad frente al equipo y capacidad de escuchar y ponerse en lugar del otro».

El representante de Detea describió dos cualidades indispensables en un directivo: «la capacidad para gestionar personas y capacidad para gestionar el cambio».

Integrante de una de los sectores con mejores perspectivas en la actualidad, el aeronáutico, Fernando Sarmiento analizó el cambio en el concepto de directivo que ha vivido su empresa en los últimos años. «En nuestra empresa trasladamos una regla básica a los jóvenes que desean ser directivos, el 2+2+2, dos idiomas, dos funciones y dos países en tu carrera profesional», ha concluido.

(Publicado en El Economista)

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